El presidente catalán, Salvador Illa
Illa abre una brecha inédita con la gran patronal catalana por el nuevo modelo de financiación
La Generalitat socialista se enfrenta a Foment del Treball tras el rechazo empresarial a los 4.700 millones pactados con ERC, que la patronal considera «claramente insuficientes» y sin cambio real de modelo
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa (PSC), mantiene desde el pasado viernes una relación «tremendamente enrarecida» con la patronal Foment del Treball después de que su presidente, Josep Sánchez Llibre, calificara de «claramente insuficiente» el nuevo modelo de financiación autonómica pactado entre el Gobierno de Pedro Sánchez y ERC, que prevé unos 4.700 millones de euros adicionales para Cataluña a partir de 2027. El choque, que se produce en plena ofensiva del Ejecutivo catalán para presentar el acuerdo como un hito histórico y el cierre de la etapa del «procés», evidencia una brecha creciente entre la Generalitat y el principal representante del tejido empresarial catalán, según fuentes de El Periódico de Cataluña.
Un modelo que Illa vende como histórico y que Foment tacha de insuficiente
El pacto de financiación autonómica impulsado por Moncloa y Esquerra contempla un aumento de recursos para Cataluña cifrado en unos 4.700 millones de euros anuales, que el PSC y el Govern de Illa presentan como un avance decisivo para situar a la comunidad en mejores condiciones respecto al actual sistema. Según detalla El País, el presidente catalán confiaba en contar con un respaldo claro del empresariado para poder exhibir estabilidad económica y política y dar por superada la etapa de confrontación independentista.
Sin embargo, Foment del Treball respondió con una nota pública en la que su presidente, Josep Sánchez Llibre, consideró la propuesta «claramente insuficiente» porque no corrige los déficits históricos de financiación ni el retraso en infraestructuras que sufre Cataluña desde hace más de una década. La patronal recuerda que el déficit acumulado en inversión en infraestructuras en los últimos 14 años se sitúa en torno a los 42.500 millones de euros y advierte de que la mejora anunciada no supone un verdadero cambio de modelo.
Una llamada agria y una relación «tremendamente enrarecida»
La reacción de Foment cayó especialmente mal en el Palau de la Generalitat. Según adelantó El Mundo, Illa telefoneó el viernes a Sánchez Llibre para reprocharle que no respaldara «férreamente» el acuerdo de financiación y mostrar su malestar por el tono crítico del comunicado. Fuentes del Govern reconocen a El Periódico y El Mundo que la relación con la patronal está «tremendamente enrarecida» después de este intercambio y de otros desencuentros previos por medidas que el empresariado ha llegado a calificar de ataques a la propiedad privada y a la libertad de empresa.
Desde Foment, por su parte, se subraya que la entidad «está donde siempre ha estado» y que su posición es coherente con lo que viene defendiendo desde hace años en materia de financiación autonómica, reclamando más ambición y un marco estable que dé seguridad jurídica y favorezca la actividad económica. La patronal se declara «francamente sorprendida» por la dureza de las críticas del Govern y recuerda que, aun valorando positivamente la llegada de más recursos, no ve el salto cualitativo que Cataluña necesita.
Lo que reclama la patronal: agencia tributaria «fuerte» y ordinalidad
El desacuerdo va más allá de la cifra concreta de los 4.700 millones. En sus documentos públicos, Foment del Treball reitera que es imprescindible dotar a la Agencia Tributaria de Cataluña de la capacidad de recaudar, gestionar, liquidar e inspeccionar todos los impuestos generados en la comunidad, con auténtica capacidad normativa, adaptando la estructura actual a esa nueva realidad.
Además, la patronal insiste en que el nuevo sistema debe respetar el principio de ordinalidad, que garantiza que las comunidades que más aportan no pasen a estar entre las peor financiadas tras las transferencias del Estado. Los empresarios subrayan que Cataluña, pese a ser una de las regiones con mayor PIB per cápita, cae varios puestos en la clasificación de recursos recibidos, lo que consideran incompatible con una solidaridad bien ordenada y con la necesaria cohesión territorial de España.
Brecha con el «Govern» y debate abierto en toda España
El distanciamiento entre la Generalitat y Foment se produce en un contexto político delicado, en el que Illa necesita mostrar cercanía con el mundo económico para reforzar su liderazgo y blindar el acuerdo de financiación frente a las críticas de la oposición y de otras comunidades autónomas. Mientras el Govern recalca que «la mayoría de actores económicos y sociales valoran positivamente» el pacto, las reservas de Foment y de otras patronales como Pimec o la Cambra revelan un apoyo mucho más matizado.
En el plano nacional, el nuevo modelo también ha sido cuestionado por el PP y por la mayoría de barones autonómicos, que alertan de un trato de favor a Cataluña y de un riesgo para la igualdad entre españoles si se consolida una financiación «singular» para una sola comunidad. El resultado es una doble fractura: por un lado, entre el Govern de Illa y el principal representante del tejido empresarial catalán; por otro, entre el Ejecutivo de Pedro Sánchez y varias comunidades que temen que el pacto con ERC reabra el debate territorial en términos de privilegios y no de auténtica solidaridad y corresponsabilidad fiscal.