Usuarios de Rodalies, en la estación de Sants de BarcelonaDavid Zorrakino / Europa Press

Cataluña

El entorno de Junts y la izquierda convocan dos manifestaciones separadas para quejarse del caos de los trenes

Los organizadores de la cita con más seguimiento rechazan la presencia del PP para evitar que se convierta en una protesta contra el Gobierno o la Generalitat.

El grito de «els carrers seran sempre nostres» («las calles siempre serán nuestras») era uno de los más frecuentes durante las manifestaciones independentistas previas al referéndum ilegal promovido por ERC y Junts en 2017; ambos, actuales socios de investidura del PSOE.

El mismo grito se oía a lo largo de las concentraciones violentas coincidiendo con la sentencia que dictó el Tribunal Supremo sobre el proceder de los líderes separatistas durante septiembre y octubre de 2017, y que tan fidedignamente ha retratado el documental Icaro: la semana en llamas

Ahora, con 155 puntos de red ferroviaria catalana afectados, con los trenes de alta velocidad entre Figueres (Gerona) y Madrid viajando a menor velocidad que el primer tren de España –que circuló entre Barcelona y Mataró allá por 1848–, y tras el accidente de Gelida que se cobró la vida de un maquinista en prácticas, el independentismo ha visto la oportunidad de reactivar las calles e intentar que «vuelvan a ser suyas».

Así las cosas, la decadente Asamblea Nacional Catalana (ANC), presidida por el ex cantautor Lluís Llach, y el Consell de la República, artefacto creado por Carles Puigdemont para dar apariencia de parlamento en el exilio –y que luego abandonó cuando aparecieron sombras de malversación a cargo de su compañero de fuga, Toni Comín–, han convocado una manifestación contra España, que consideran que trata a Cataluña como una colonia, para el próximo día 7 a las 12 de la mañana.

La convocatoria, esta vez, no está coorganizada por Òmnium Cultural, socio habitual de la ANC en materia de actos públicos. De hecho, desde Òmnium se han desmarcado de la propuesta de los satélites de Junts y han confirmado su apoyo a la segunda manifestación por el caos de Rodalies, el mismo día por la tarde.

El cinismo de Junts

Alejandro Fernández, líder del PP catalán, denunció la semana pasada en sesión plenaria de la cámara autonómica el cinismo que supone que tanto Junts como ERC hayan nombrado personas afines a ellos para cargos de dirección en multitud de instituciones y empresas públicas, entre ellas Renfe o Aena, pero cuando surgen problemas hacen ver que no tienen responsabilidad alguna.

El independentismo no estará solo en las calles de Barcelona protestando contra el mal estado de las infraestructuras. Una veintena de organizaciones unidas alrededor de la Xarxa de Plataformes d’Usuaris de tren de Catalunya («red de plataformas de usuarios de tren de Cataluña») han realizado otra convocatoria, antes citada, que tendrá lugar el mismo día pero por la tarde, a las 17h.

La estación de Gerona de Rodalies, en una imagen de archivoEFE

Entre el independentismo y los organizadores de la otra manifestación ha habido más que roces, dado que ambas se acusan de sectarias y de no haber querido consenso ni unidad.

Entre los convocantes de la segunda manifestación hay diversas organizaciones, como, por ejemplo, Dignitat a les vies, Perquè no ens fotin el tren, Salvem l’R2 Nord, Usuaris Avant Catalunya, Plataforma d’usuaris del transport públic del Baix Llobregat.

Por su parte el Partido Popular anunció su apoyo a la manifestación, pero al poco rato unos de los convocantes, la Asociación de promoción del transporte público (PTP), rechazó la presencia de los populares y les advirtió de que no son bienvenidos.

Los convocantes, entre los que hay sindicatos, son organizaciones que en su mayoría suelen ser próximas a la izquierda, que gobierna, y es en consecuencia responsable de la situación de las infraestructuras. El socialismo, apoyado por los Comunes –que en Cataluña son la franquicia de Sumar– y ERC, gobierna en todos los niveles de la administración en Cataluña: local, autonómica y nacional.

En este contexto político ninguno de los convocantes está acostumbrado a manifestarse contra ellos mismos, y por eso rechazan la presencia del PP. Su objetivo es que la manifestación no sea contra el Gobierno sino contra el sistema en genérico, contra el capitalismo en general y a favor de mayor inversión en servicios públicos, en la línea de las manifestaciones que ya se han visto en Madrid, en las que miembros del Gobierno se manifestaban contra el mal funcionamiento de servicios que son de su responsabilidad.