Pabellón de España en el MWC
Cataluña
El conflicto en Oriente Medio complica el retorno de los congresistas del MWC
Hay quienes no saben si su vuelo ha sido concelado y otros han decidido buscar alternativas
El estallido del conflicto en Oriente Medio va a alterar el regreso de parte de los congresistas que estos días han participado en el Mobile World Congress (MWC) en Barcelona. El cierre de espacios aéreos y la cancelación de vuelos han dejado a ejecutivos atrapados en aeropuertos de conexión y han obligado a otros a rediseñar itinerarios sobre la marcha, asumiendo más horas de viaje y un sobrecoste considerable.
La inquietud por el retorno ha marcado las últimas horas del congreso tecnológico. La mayoría de asistentes aterrizó en la capital catalana a finales de la semana pasada, antes de la escalada bélica, lo que evitó incidencias en la llegada. Pero el problema se ha trasladado al viaje de vuelta.
Es el caso de Mundeep Singh Puri, consejero delegado de la firma india i-Phygital, que llegó a Barcelona desde Milán tras asistir a otro congreso internacional. Esa escala previa le permitió estar en el MWC, mientras una decena de empresas de su entorno no logró viajar. Ahora, sin embargo, el foco está en el regreso: su billete para este viernes incluye una escala en Zúrich con destino final Nueva Delhi. El vuelo entre la ciudad suiza y la capital india del pasado lunes fue cancelado y, hasta el momento, no han recibido confirmación sobre el suyo.
La incertidumbre es doble. Por un lado, cambiar de ruta resulta complejo porque muchos vuelos están completos; por otro, temen quedar varados en Zúrich, una de las ciudades con mayor coste de vida del mundo, sin garantías de cobertura por parte de la aerolínea. Según explica, compatriotas que ya quedaron en tierra en Suiza les han trasladado que, tras una cancelación, las compañías se limitan a reembolsar el importe del billete, obligando a los pasajeros a buscar alternativas por su cuenta.
Una situación similar vive Rishab Raina, directivo de la empresa india GX Group. Asegura a la agencia ACN que consultan constantemente el estado de su vuelo, pero no han recibido comunicación oficial sobre una posible cancelación. Ante ese escenario, ha optado por rediseñar su trayecto: volará a Ámsterdam y, desde allí, intentará conectar con India, evitando la ruta habitual vía Abu Dabi.
La reconfiguración de itinerarios ha disparado los costes. Gobinda Pain, también procedente de Nueva Delhi, explica que el mismo día previsto para su salida supo que su vuelo quedaba cancelado. Buscar alternativas en ese momento supuso asumir tarifas muy superiores a las inicialmente contratadas. En su caso, estima que el sobrecoste para cuatro integrantes de su compañía podría superar los 9.000 euros.
En su viaje de ida ya sufrieron las consecuencias del cierre del espacio aéreo: tuvieron que volar de Nueva Delhi a Helsinki y, desde allí, a Barcelona. Esa modificación les hizo perder la primera jornada del congreso y varias reuniones agendadas desde hacía meses.
Otros asistentes afrontan la situación con mayor serenidad. Mohammed Shubairi, ingeniero de ciberseguridad y congresista palestino de la empresa Cystack, reconoce la alteración de planes, pero subraya que el hecho de que muchos profesionales estén en la misma situación contribuye a relativizar el contratiempo.
Las complicaciones no solo afectan a los desplazamientos. Algunas empresas que debían aterrizar en Barcelona tras el inicio del conflicto no han podido hacerlo. En pabellones como el de la India, varios estands han operado a medio gas, con puntos de información sin personal y responsables de empresas vecinas cubriendo provisionalmente a colegas atrapados en Nueva Delhi o en aeropuertos de conexión como Doha, Dubái o Abu Dabi.
Soluciones de urgencia
Otras compañías han optado por soluciones de urgencia. Piscis Networks, por ejemplo, recurrió a una empresa de contratación en Barcelona para localizar a una profesional de origen indio residente en la ciudad que pudiera atender el estand. Yomeema Madu recibió instrucciones detalladas sobre la actividad de la firma y ha asumido la interlocución con clientes potenciales.
Una experiencia similar ha vivido Tania Rodríguez Aguilera, barcelonesa, que ha representado a una importante empresa india de telecomunicaciones. Su tarea ha consistido en explicar a los visitantes lo sucedido, recoger datos de contacto y derivar las oportunidades de negocio a los responsables que no pudieron viajar.
Pese a la anomalía, las empresas destacan la comprensión de los clientes. Muchos han aceptado posponer reuniones y retomar las conversaciones por vía telemática. En un congreso que presume de conectar al mundo, la geopolítica ha recordado hasta qué punto la movilidad internacional sigue siendo un factor crítico, y vulnerable, para la actividad económica global.