Autobús que cubre una línea de Rodalies afectada.

Autobús que cubre una línea de Rodalies afectada.EP

Cataluña

La red de Rodalies de Cataluña aún tardará un mes más en recuperar el estado «pre-Harry»

La red de Rodalies de Cataluña encara, al menos, un mes más de limitaciones antes de recuperar una cierta normalidad. Aunque el horizonte que dibuja el Govern no es el de un sistema plenamente restablecido, sino el retorno a un escenario anterior que ya arrastraba déficits estructurales.

La portavoz del ejecutivo catalán y consejera de Territorio, Sílvia Paneque, ha confirmado que el 90% de las limitaciones temporales de velocidad (LTV) impuestas tras el accidente ferroviario de Gelida se levantarán a lo largo del mes de abril, si bien algunas podrían prolongarse hasta principios de mayo. Con ello, la red volvería a un estado «pre-Harry», previo al impacto del temporal que agravó una situación ya tensionada por las obras y la falta de capacidad.

El calendario, según ha defendido Paneque, se mantiene pese a que la evolución de los trabajos no ha sido tan rápida como se hubiera deseado. En paralelo, continúan desplegados centenares de operarios, 368 trabajadores de Adif, según datos facilitados por el Govern, en unas actuaciones de emergencia que se superponen a los planes ordinarios de mejora de la infraestructura.

Desde el ejecutivo catalán se insiste en que el sistema atraviesa una fase de «mejora progresiva», apoyada en nuevas inversiones y en una coordinación constante con el Ministerio de Transportes. El secretario de Estado, José Antonio Santano, se desplaza semanalmente a Barcelona para supervisar los trabajos y mantener reuniones técnicas. La gratuidad del servicio, además, se mantendrá al menos hasta que se recupere la totalidad de las líneas.

Sin embargo, la evolución de las obras convive con una realidad distinta en los andenes. La acumulación de incidencias, retrasos y cambios de servicio ha erosionado la confianza de los usuarios, hasta el punto de que el propio presidente de Adif, Marco de la Peña, ha reconocido una «crisis de confianza» y errores en ámbitos como la comunicación o los sistemas tecnológicos.

Usuarios al límite

Los datos disponibles apuntalan esa percepción. Febrero fue el peor mes del último año en términos de puntualidad en la red de Rodalies. Algunas líneas del sur, como la R13, registraron retrasos medios cercanos a los 50 minutos, con más de la mitad de los trenes superando la media hora de demora. En ese contexto, los trayectos cotidianos han dejado de ser previsibles.

Los testimonios de los usuarios reflejan ese desgaste. Viajeros que adelantan su salida diaria sin garantías de llegada, trayectos que se convierten en incógnitas y rutinas laborales que se alteran. En algunos casos, incluso, la situación obliga a reorganizar la vida personal, con pernoctaciones fuera del domicilio o una dependencia creciente de alternativas menos sostenibles, como el vehículo privado.

El gestor de infraestructuras admite que la red arrastra un déficit histórico de inversión, y defiende que el volumen actual de actuaciones busca revertir esa situación. Pero también reconoce los límites: el ritmo de obras no puede incrementarse sin comprometer aún más el servicio.

Ese es, precisamente, el punto de tensión que define el momento actual de Rodalies. La necesidad de intervenir sobre una red envejecida sin paralizar su funcionamiento cotidiano. Un equilibrio complejo, en el que cada mejora convive, al menos temporalmente, con nuevas afectaciones.

Así, mientras el Govern sitúa en abril o, parcialmente, en mayo, el levantamiento de las restricciones más recientes, la normalidad completa sigue sin fecha. Y el escenario al que se aspira regresar no es tanto un punto de llegada como un estadio intermedio en un proceso de transformación que, previsiblemente, será más largo.

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