Los hermanos Junyer Vidal fotografiados por el estadounidense Irving Penn en 1948, en Barcelona

Los hermanos Junyer Vidal fotografiados por el estadounidense Irving Penn en 1948, en BarcelonaIrving Penn Foundation

Historia

Los estafadores catalanes que maquillaban obras góticas y las vendían a precio de oro

Restauradores o falsificadores: el legado ambiguo de los hermanos Junyer Vidal en el arte español

El mundo de las falsificaciones en España tuvo como máximos representantes a dos hermanos catalanes nacidos en Castelló d’Empúries. Eran el crítico de arte Carlos Junyer Vidal (1877-1962) y el pintor y empresario Sebastián Junyer Vidal (1874-1966).

Carlos es el padre del pintor Juan Sunyer Vidal. Este último empezó a trabajar en la sala de exposiciones Parés, de la calle Petritxol de Barcelona, hasta que heredó una fábrica de hilados familiar, lo cual le permitió dedicarse al mundo del arte. Los dos hermanos y Clotilde Fibla, mujer de Sebastián, se instalaron en una casa señorial del viaducto de Vallcarca de Barcelona.

¿A qué se dedicaron los hermanos Junyer Vidal? A la falsificación de obra de arte, con matices. Compraban piezas góticas en un estado de conservación pésimo, las restauraban y las vendían. No eran falsificaciones, sino restauraciones muy personales que, en algunos casos, estaban muy alejadas del original.

Lo que no hicieron los hermanos Junyer Vidal fue poner en el mercado obras nuevas haciéndolas pasar por antiguas. Le dieron vida a obras que de otra manera se hubieran perdido al estar deterioradas por el paso de los años. Se centraron en autores góticos, con un cierto caché, para poder venderlas con facilidad y ganar dinero.

Sebastián Junyer Vidal estaba muy bien relacionado con el mundo del arte, sobre todo el que se movía a principios del siglo XX en Barcelona. El lugar de reunión era el restaurante El Quatre Gats. Ahí conoció y se hizo amigo de Pablo Picasso, Isidre Nonell, Hermenegildo Anglada Camarasa, Joaquín Mir o Miguel Utrillo, entre otros. Gracias a él, muchos de estos pintores pudieron dar a conocer sus obras en la Sala Parés, con lo cual se proyectaron artísticamente, al ser una de las salas de arte más importantes de Barcelona, junto con la Dalmau.

Ambos hermanos son nombrados como coleccionistas y conservacionistas en libros como Modernismo y modernistas, de Josep Francesc Ràfols Fontanals; Arte y Artistas, de Josep María Junoy Muns, o A History of Spanish Painting, de Chandler R. Post.

En definitiva, se convirtieron en los mejores restauradores-falsificadores catalanes. La clave de su éxito radicaba en tres aspectos: la utilización de soportes antiguos, la imitación fiel del estilo de determinados pintores y la excelencia a la hora de falsear el paso del tiempo a través de los desgastes. Los ayudaron a llevar a cabo estas falsas restauraciones Joan Ossó, José Ruiz Blasco —padre de Picasso— y Josep Togores Llach.

Imitaban a la perfección

El Taller Junyer Vidal, situado en el barrio de Vallcarca de Barcelona, sabía imitar a la perfección procedimientos técnicos como la pintura al temple, el dorado o el punzonamiento, y conseguía otorgar a las obras una pátina y un desgaste oportunos para engañar incluso a los ojos expertos. El nivel de calidad de las obras falsas repintadas es elevadísimo. Eran unos maestros falseando el efecto del tiempo en las obras, aspecto fundamental para garantizar el éxito del engaño.

Aunque quedaron catalogadas las obras de su colección particular de arte, desconocemos a ciencia cierta cuántas de ellas son falsas, en gran medida porque están en colecciones privadas y es muy difícil acceder a ellas. El problema radica en que, si algún día salen a la venta, se descubrirá la verdad.

Los expertos podrán decir que aquello es una obra magnífica del Taller Junyer Vidal, pero el precio sería inferior al de la obra original. A lo largo de los años, los expertos Jaume Barrachina, del Museo de Peralada, y Gemma Avinyó, de la Fundación Sorigué, han identificado 50 piezas falsas de la colección particular de los Junyer Vidal, pero con toda seguridad hay muchas más a las cuales no se puede acceder al ser privadas.

Aparte de estos fraudes relacionados con el arte medieval, cabe mencionar lo realizado con dibujos de Picasso, con quien Sebastián mantenía una gran amistad desde los tiempos de juventud, destapados todavía en vida de los Junyer y que enojaron al pintor malagueño.

Donde sí se sabe que hay obras falsas del Taller Junyer Vidal es en los museos. El Retablo del maestro de Cubells es una de las seis obras que los hermanos vendieron como auténticas al Metropolitan Museum de Nueva York. Su director, James J. Rorimer, se las compró en 1957. Al llegar a Nueva York se dieron cuenta de que la obra estaba totalmente repintada. No se ha exhibido nunca. También le vendieron una cruz procesional románica policromada y un baúl del siglo XVIII con pinturas románicas. Al director de los Museos de Arte de Barcelona, Joan Ainaud de Lasarte, le vendieron un Sant Bisbe de Lluís Borrassà (1360-1425) falso. También tienen obras falsas el Museo de Peralada (Girona) o el Museo Mar i Cel de Sitges.

Aparte del retablo del Metropolitan, también son obras del Taller Junyer Vidal el Frontal con escenas de San Martín, conservado en el Museo de las Peregrinaciones de Santiago de Compostela, que está totalmente repintado; la predela Perdigo, conservada en el castillo de Vulpellac (Girona), completamente falsa; el Obispo de Lluís Borrassà, comprado por el Ministerio de Cultura en una subasta y depositado en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), guardado y nunca expuesto al ser falso; y el Retablo de Bellcaire d’Urgell, en el MNAC, también guardado y nunca expuesto por el mismo motivo.

También son obras falsas el Frontal con Cristo en majestad flanqueado por los apóstoles, el Frontal Gualino, el Frontal Maiestas Domini, el Calvario de Lluís Borrassà —atribuido a los hermanos Junyer Vidal y vendido en 2020 en la casa de subastas Balclis por 12.000 euros—, un San Miguel perteneciente a la colección de Manuel Perdigó Cortés y una Santa Lucía del Mestre de Vielha que se encuentra en la Fundación Francisco Godia.

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