Jair Domínguez, colaborador de TV3

Jair Domínguez, colaborador de TV3El Debate

Jair Domínguez frivoliza en TV3 su juicio por incitar a la violencia contra Vox: «El juzgado es mi segunda residencia»

El humorista y guionista de TV3, procesado por llamar a frenar a Vox «con un puñetazo en la boca», vuelve a trivializar su causa en antena mientras la Audiencia de Barcelona dirime si sus palabras cruzan la línea de la libertad de expresión hacia la incitación a la violencia

El colaborador de TV3 y Catalunya Ràdio Jair Domínguez volvió a hacer humor este martes a costa de la causa judicial que afronta por sus palabras contra Vox, llegando a bromear en antena con que los juzgados se han convertido ya en «su segunda residencia». El proceso, impulsado por el partido de Santiago Abascal, deriva de un comentario en 2021 en Catalunya Ràdio en el que el guionista llamó a combatir el auge del «fascismo» con «un puñetazo en la boca», unas manifestaciones que el partido considera un delito de incitación al odio contra sus votantes. La vista se celebra en la Audiencia de Barcelona después de que el tribunal ordenara incluso su detención para asegurar su comparecencia, al no haber podido entregarle la citación en anteriores intentos.

Un juicio por un llamamiento a la violencia

Jair Domínguez se sienta en el banquillo acusado de un presunto delito de odio a raíz de sus declaraciones en un espacio humorístico de «El matí de Catalunya Ràdio» en febrero de 2021, donde afirmó que al «fascismo» se le combate «con un puñetazo en la boca», en alusión a Vox. La acusación popular ejercida por el partido pide dos años de prisión al entender que no se trata de una mera metáfora, sino de una incitación directa a la violencia y a la hostilidad hacia los simpatizantes y votantes de la formación.

Durante la vista oral, la defensa del humorista ha insistido en que el comentario se produjo en un contexto satírico y en tono «sarcástico e irónico», sin voluntad de trasladarse al plano físico ni de provocar agresiones reales. La Fiscalía, por su parte, solicita la absolución al enmarcar la intervención en los límites de la libertad de expresión dentro de un programa de humor, mientras que el letrado de Vox subraya que el mensaje fue «contundente» y sin «segundas lecturas».

Órdenes de búsqueda y polémica en torno a su localización

El proceso ha estado rodeado de polémica desde la fase previa, después de que la Audiencia de Barcelona dictara una orden de detención para que Domínguez recibiera en mano la citación al juicio tras varios intentos fallidos de notificación. El tribunal justificó la medida en la necesidad de garantizar que el acusado estuviera debidamente citado para la vista señalada el 14 de abril, una decisión confirmada por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

El propio Domínguez reaccionó entonces en redes sociales con un mensaje irónico en el que se preguntaba «qué averiguar paradero» si él se encontraba «en Banyoles», localidad en la que reside, reprochando a la justicia que supuestamente no hubiera logrado localizarlo. La policía autonómica, siguiendo el mandato judicial, trató de encontrarlo en dos domicilios en los que ya no vivía, lo que el humorista también utilizó después en clave de burla pública hacia el dispositivo.

Un historial de excesos en la televisión pública catalana

No es la primera vez que el nombre de Jair Domínguez aparece vinculado a los tribunales por sus intervenciones en los medios públicos de la Generalitat. Además de sus colaboraciones en Catalunya Ràdio, el guionista es co-presentador del programa de actualidad «Està passant» en TV3, espacio en el que ha protagonizado otros episodios polémicos, como la ya célebre proclama «puta España» o performances en las que llegaba a disparar simbólicamente contra un retrato del Rey.

Su trayectoria se ha desarrollado siempre en clave abiertamente independentista y con reiterados ataques a la Corona, a las instituciones del Estado y a los votantes constitucionalistas, lo que ha suscitado críticas por el uso de recursos públicos para difundir este tipo de mensajes. Ahora, el tribunal deberá decidir si el llamamiento a «parar» a Vox «con un puñetazo en la boca» queda amparado por la libertad de expresión o si, por el contrario, cruza la línea hacia la incitación a la violencia contra una parte de la sociedad española.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas