Eduardo Mendoza, Premio Princesa de Asturias de las Letras 2025

Eduardo Mendoza, Premio Princesa de Asturias de las Letras 2025EP

A Puigdemont le sale el boicot por la culata: Eduardo Mendoza arrasa en Sant Jordi

La campaña independentista contra el novelista barcelonés impulsa su última obra al primer puesto de ventas en castellano, mientras Regina Rodríguez Sirvent se corona como autora más vendida en catalán

El intento de convertir a Eduardo Mendoza en diana política por sus ironías sobre Sant Jordi ha terminado reforzando al escritor: La intriga del funeral inconveniente fue el libro de ficción más vendido en castellano este 23 de abril, según los datos del sector editorial, en una Diada marcada por el éxito de Regina Rodríguez Sirvent en catalán y por el uso partidista de la fiesta por parte del independentismo.

El boicot que se volvió en contra de Puigdemont

Las declaraciones de Mendoza, en las que recomendó llamar a la jornada Día del Libro porque «Sant Jordi era un maltratador de animales y seguramente no sabía leer», desataron una ofensiva en redes y en el entorno independentista. Desde sectores próximos a Junts se agitó el malestar, se llegó a cuestionar la Creu de Sant Jordi concedida al autor en 1995 y se intentó fijar al novelista como símbolo de un supuesto «nacionalismo español» ajeno a la fiesta.

Sin embargo, el llamamiento al boicot tuvo un efecto inverso: lejos de hundir sus ventas, convirtió a Mendoza en uno de los nombres más buscados de la jornada y alimentó el interés por su nueva novela protagonizada por su célebre detective sin nombre.

Mendoza, número uno en castellano

Según la Cambra del Llibre de Catalunya y los recuentos difundidos por los medios, La intriga del funeral inconveniente (Seix Barral) se situó como el título de ficción más vendido en castellano este Sant Jordi. Durante todo el día, las colas para conseguir la firma del escritor en Barcelona fueron constantes, pese a algún insulto aislado de espontáneos, lo que evidencia que el ruido político no se tradujo en un desplome de lectores.

Libreros y editores admitían que, aunque la polémica generó dudas, el comportamiento del público confirmó que el «boicot» no solo fracasó, sino que probablemente contribuyó a disparar la demanda. El propio Mendoza, exhausto tras una jornada de firmas ininterrumpidas, agradeció la acogida de esta nueva historia «disparatada», en la que vuelve su personaje más reconocible.

Regina Rodríguez Sirvent domina en catalán

En el ámbito catalán, la gran triunfadora fue Regina Rodríguez Sirvent, que se situó como autora más vendida con Crispetes de matinada (La Campana / Suma). Editores y libreros daban por hecho desde temprano que se impondría en ficción en catalán, al ver cómo las pilas de ejemplares desaparecían a gran ritmo a lo largo del día.

La escritora, que ya había destacado con Les calces al sol, confesó estar «en shock» y aseguró que no se habría creído este resultado «ni en un millón de años», subrayando que la novela relata el proceso de una joven que encuentra su voz literaria, un éxito que ella misma siente como especialmente significativo.

Una Diada de récord en ventas y tensión política

Más allá de la polémica, Sant Jordi volvió a registrar cifras récord: Barcelona contó con 425 paradas profesionalizadas (61 de flores y 364 de libros, 257 de ellas con firmas), además de 130 puntos de venta frente a librerías. La Cambra del Llibre valoró «muy positivamente» el volumen de ventas, que se acerca a los 27 millones de euros, por encima de los 26,1 millones del año pasado, tras una semana previa ya muy fuerte en librerías.

En el plano político, la jornada estuvo atravesada por el debate sobre la lengua y por la pugna entre el discurso institucional del president Salvador Illa y las críticas del independentismo. Illa reivindicó que su Govern «invierte más que nunca» en la promoción del catalán, citando decenas de miles de nuevas plazas formativas, mientras Junts y ERC le acusaban de mantener una agenda «desnacionalizadora» y de no frenar lo que describen como una «ofensiva» contra el idioma.

Puigdemont intenta imponer relato y los lectores responden

Carles Puigdemont aprovechó Sant Jordi para descalificar el mensaje de Illa y denunciar una supuesta «paz de cementerios» presentada como convivencia, enlazando la cuestión lingüística con su batalla contra el PSC y sus aliados. El expresident llegó a acusar al Govern de practicar una «taxidermia» política de Cataluña y de aliarse con PP y Vox para frenar «avances nacionales», en contraste con la imagen de normalidad festiva que transmitían las instituciones.

El resultado literario de la jornada, sin embargo, dejó una fotografía poco cómoda para el liderazgo de Puigdemont: el autor señalado por el independentismo terminó la Diada como superventas en castellano y convertido en símbolo involuntario del rechazo de muchos lectores a las consignas de boicot. El «boicot inverso» a Mendoza envía así un mensaje claro: en Sant Jordi, la última palabra la tienen quienes compran libros, no quienes intentan dictar desde la política lo que se puede leer en Cataluña.

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