Dos policías locales de Tossa de Mar precinten el acceso a la muralla medieval que rodea el municipio.

Dos policías locales de Tossa de Mar precinten el acceso a la muralla medieval que rodea el municipio.Gemma Tubert / ACN

Gerona

Uno de los pueblos más turísticos de la Costa Brava cierra terrazas por riesgo de colapso de la torre medieval

El Ayuntamiento de Tossa de Mar amplía el perímetro de seguridad en plena temporada turística tras detectar un deterioro «más grave de lo previsto» en la torre de Ses Hores

El Ayuntamiento de Tossa de Mar (Gerona), uno de los municipios más visitados de la Costa Brava, ha ordenado el cierre inmediato de las terrazas de dos restaurantes situados a los pies de la muralla medieval del casco antiguo por el riesgo de «colapso» de una de sus torres históricas, la conocida como Ses Hores. La decisión llega después de que los técnicos municipales hayan constatado que el deterioro de esta estructura defensiva es mucho más serio de lo que indicaban las primeras inspecciones, obligando a ampliar el perímetro de seguridad para proteger a vecinos y turistas.

La muralla que abraza el núcleo antiguo de Tossa de Mar, uno de los emblemas patrimoniales más reconocibles del litoral catalán, es de titularidad estatal y depende del Ministerio de Cultura. En las últimas semanas, un estudio técnico ya había alertado del riesgo de desprendimientos en dos torres del recinto, la de Ses Hores y la del Codolar, lo que llevó al Consistorio a iniciar trabajos preventivos para instalar mallas de protección.

Sin embargo, al acceder físicamente a la estructura para colocar esas mallas, los operarios detectaron daños internos y grietas que no eran visibles desde el exterior y que apuntan a un posible fallo estructural en la torre de Ses Hores. Según ha explicado el alcalde, Martí Pujals, la situación de esta torre es «mucho más grave» de lo que se pensaba inicialmente y los técnicos hablan ya de un «riesgo de colapso», lo que ha obligado a reforzar las medidas y a actuar con máxima prudencia.

El hallazgo ha cambiado por completo el enfoque de la intervención: la colocación de una simple red ya no se considera suficiente para contener posibles escombros si la torre llegara a ceder. Por este motivo, el Ayuntamiento ha decidido ampliar el perímetro de seguridad alrededor de la torre de Ses Hores y ordenar el cierre de las terrazas de dos locales de restauración contiguos a la muralla, uno de los puntos más concurridos del casco histórico.

La medida, de carácter preventivo, se adopta a pocas semanas de iniciarse con fuerza la temporada alta, en una localidad donde el turismo es el motor esencial de la economía. El alcalde ha subrayado que el objetivo inmediato no es «arreglar» la muralla —una actuación de largo recorrido y competencia estatal— sino garantizar que «no se mate nadie» y preservar la integridad física de quienes pasean o trabajan en la zona.

Los restauradores afectados han expresado su preocupación por el impacto económico de este cierre repentino, que llega «en el peor momento del año» para la hostelería local, justo cuando se concentran buena parte de las reservas y del empleo estacional. Tanto propietarios como trabajadores lamentan que el problema no se hubiera detectado meses atrás, lo que habría permitido programar las obras en temporada baja y minimizar el perjuicio sobre los negocios.

A pesar de las quejas, el sector confía en que la situación pueda reconducirse con rapidez y que se alcance una solución técnica que permita reabrir las terrazas con plenas garantías. El Consistorio, por su parte, admite la complejidad de intervenir en un bien protegido y ha avanzado que esta misma semana se estudiarán medidas adicionales que puedan reducir el perímetro de seguridad sin comprometer la protección de las personas.

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