Pedro III de Aragón en el lecho de muerte de su padre, Jaime I, en un óleo de Ignacio Pinazo Camarlench

Pedro III de Aragón en el lecho de muerte de su padre, Jaime I, en un óleo de Ignacio Pinazo CamarlenchWikimedia

El delirio nacionalista

El «imperio catalán» que nunca existió pero sigue vivo en la mente del nacionalismo

Los pseudohistoriadores del Institut Nova Història se abonan a una teoría victimista que tergiversa la realidad

¿Existió un vasto y poderoso «imperio catalán»? La respuesta es fácil: no. Sin embargo, el pseudohistoriador Jordi Bilbeny y el Institut Nova Història (INH) llevan años intentando demostrar lo contrario.

Arguyen, además, que el motivo por el cual no tenemos conocimiento de esto es porque su memoria, gestas y logros fueron borrados, minimizados y atribuidos a la Corona de Castilla o a la Corona de Aragón. Y es que, según ellos, Cataluña fue siempre y país independiente y la Corona de Aragón nunca se llamó así: era la Corona Catalano-aragonesa. Para ellos siempre existió una entidad política, económica y militar catalana, sistemáticamente censurada por el Estado español a lo largo de los siglos.

Empecemos por la Corona de Aragón. Para el INH, Cataluña fue la fuerza hegemónica y motriz de este ente político. Su poder se habría basado, así, casi exclusivamente en la potencia naval y comercial catalana. Las conquistas y las redes de comercio, con los consulados catalanes desde Alejandría hasta Flandes, no eran aragoneses, sino catalanes.

También, para ellos, la Corona de Aragón fue, en esencia, una monarquía catalana disfrazada, y las etiquetas de aragonesa y española fueron utilizadas para desdibujar la identidad del verdadero centro de poder. Para el INH los Grandes Maestres, almirantes y virreyes, que gobernaron Sicilia Cerdeña o Malta, eran catalanes o de los Países Catalanes.

Episodios como la dominación de los ducados de Atenas y Neopatria por los almogávares, en el siglo XIV, son la prueba irrefutable de un poder imperial catalán, que llegó a dominar el Egeo. La Cataluña talasocrática, el dominio o poder ejercido sobre los mares, fue relegada a la categoría de socio menor por la Corona de Aragón.

Más allá del Mediterráneo

Como soñar es gratis, aseguran que el imperio catalán no se limitó al Mediterráneo, sino que fue el motor de las exploraciones atlánticas y el descubrimiento de América. El primer viaje de Colón, así, no lo subvencionó Isabel I de Castilla, sino que los fondos procedían de la Corona de Aragón, y en concreto de Cataluña.

Cataluña había quedado exhausta tras conflictos internos y necesitaba un nuevo flujo de ingresos. Por eso decidió financiar esa empresa. Y no solo esto: lo hicieron porque Cristóbal Colón era catalán. Siempre hay que ayudar a los compatriotas. Con ello el Imperio catalán se extendió al Caribe y a todo el continente conquistado.

"Primer desembarco de Cristóbal Colón en América", de Dióscoro Puebla

«Primer desembarco de Cristóbal Colón en América», de Dióscoro Puebla

Asimismo reinventan el mapa Piri Reis, y otros documentos, para sugerir que los cartógrafos y navegantes catalanes ya conocían las rutas atlánticas mucho antes del 1492. Rematan su delirio asegurando que Hernán Cortés y Fernando de Magallanes eran catalanes.

El no reconocimiento del Imperio catalán, dicen, ocurrió gracias a un espolio historiográfico y a la censura organizada por el Estado español a lo largo de los siglos. Bilbeny argumenta que, tras la unión dinástica de las Coronas, tanto de Castilla como de Aragón y, de manera más intensa, a partir de la guerra de Sucesión (1701-1714) y los Decretos de Nueva Planta, se puso en marcha una estrategia para, en primer lugar, atribuir sistemáticamente todos los logros de la Corona de Aragón y Cataluña a la Corona de Castilla, creando la narrativa de un Imperio español, unificado bajo la égida castellana.

En segundo lugar, el objetivo era eliminar la documentación en catalán, cambiar topónimos alterar onomásticas, e imponer la narrativa castellana en las crónicas, las obras literarias y los textos escolares. Y, finalmente, fabricar orígenes castellanos o extranjeros para figuras clave como Colón o Cervantes para desvincularlos de Cataluña. Teniendo en cuenta todo esto, la tarea del INH es deshacer este trabajo de censura, desencriptar los documentos históricos, y restituir la verdad de la grandeza catalana.

Todo lo que acabamos de describir lo resume muy bien Josep Pla al afirmar que «el arrinconamiento crea en el catalán un sentimiento de inferioridad permanente. Esto ha dado lugar a una psicología curiosa: la psicología de un hombre dividido, que tiene miedo de ser él mismo y, al mismo tiempo, no puede dejar de ser quien es, que se niega a aceptarse tal como es y que no puede dejar de ser como es".

Y añade Pla: "No son elucubraciones mías, son hechos. Son las señales típicas del complejo de inferioridad (…) El catalán es un ser humano que se da pena. Unamuno dice que los catalanes hasta cuando parecen que atacan están a la defensiva». Pues bien, este sentimiento de inferioridad hace que el Institut Nova Història y Bilbeny sueñen con el imperio catalán.

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