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Sociedad
'Housing First' en Cataluña: el modelo que pretende erradicar la pobreza desde la base
El modelo, que fue impulsado en Estados Unidos y se está esparciendo por Europa llega de forma paulatina a Cataluña
la forma de afrontar el sinhogarismo sigue un modelo de atención en escalera en la mayoría de países. Las personas tienen que ir superando pasos poco a poco: de la calle a un albergue, del albergue a un alojamiento temporal y, como último escalón, una vivienda permanente. En ese largo proceso, un alto porcentaje de personas vuelve a la calle. Housing First da la vuelta a ese modelo y comienza por la vivienda.
A causa de la crisis económica, el sinhogarismo ha aumentado en los últimos años, incluso en países con sistemas del bienestar más avanzados. Según las Naciones Unidas, 100 millones de personas no disponen de hogar en todo el mundo y 400.000 personas viven en la calle en Europa. El acceso a la vivienda es un gran problema estructural.
En España, 37.000 personas no tienen un hogar. Actualmente se estima que el 12,6 % de la población ha visto vulnerado su derecho a la vivienda en algún momento de su vidas. Sin embargo, el objetivo 11 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible insta a las empresas a garantizar el acceso a todas las personas a vivienda y a servicios básicos adecuados, y a mejorar los barrios marginales desde ahora hasta el año 2030.
La idea de Housing First surgió hace dos décadas en EE.UU., bajo el paraguas de la organización Pathways to Housing y ya está muy extendida.
Los ocho principios del 'Housing First'
Esta metodología, que ofrece un hogar digno, individual, permanente y con apoyo profesional, tiene ocho principios básicos:
1. La vivienda es un derecho humano
2. Elección y control de todas las personas usuarias
3. Separación de vivienda y tratamiento
4. Orientado hacia la recuperación de la persona usuaria
5. Compromiso activo sin coerción
6. Reducción del daño
7. Planificación centrada en la persona
8. Apoyo flexible y disponible durante el tiempo necesario
Un programa más que exitoso en Estados Unidos, pero, como insiste Nicholas Please, director del centro por la política de vivienda de la Universidad de York y Miembro del Observatorio Europeo del sinhogarismo de FEANTSA, es importante adaptarlo en función del contexto y las necesidades de cada país.
Según algunos datos, la experiencia finlandesa con el Housing First es todo un éxito: Finlandia es el único país en Europa con una reducción del sinhogarismo a largo plazo. Aunque es un trabajo de casi 40 años. Desde 1985 hasta 2023, el sinhogarismo se ha reducido en un 83 %: de 20.000 personas sin hogar a 3.429. Este objetivo, sin embargo, se ha conseguido con muchos esfuerzos, constancia y revisión, insisten las encargadas de el proyecto en Finlandia.
El Housing First empezó a implementarse en Berlín en 2018. La situación en Alemania se corresponde a la de Berlín, ha sido uno de los últimos países en Europa en implantarlo. En estos momentos, el proyecto tiene financiación a corto plazo e intenta abrirse paso.
¿Y en Cataluña?
En el ámbito catalán, en 2018 se aprobó un acuerdo de Gobierno que apostaba por crear un Marco de Acción para el Abordaje del Sinhogarismo y que finalmente se ha puesto en marcha para el período 2022-2025. Este Marco de Acción considera la vivienda «imprescindible para construir un proyecto de vida digna» y está trabajando en la creación de un protocolo de acompañamiento a las personas, explica la directora general de servicios sociales del Departamento de Derechos Sociales de la Generalitat, Mireia Vall.
En la ciudad de Barcelona, el Ayuntamiento - de la mano de la incansable Fundación Arrels- también se sumó al modelo Housing First, en 2015. Se empezó con 50 viviendas para personas solas y con largas trayectorias de sinhogarismo y en la actualidad se ha pasado a 86 viviendas.
Uno de los retos para acabar y prevenir el sinhogarismo en Cataluña es contar con una ley propia y común para todo el territorio, que marque las políticas y recursos a desplegar. En la actualidad, algunas entidades sociales como Arrels trabajan desde 2012 a partir de la mirada del modelo Housing First, y en la actualidad ya gestionan 152 viviendas –en su mayoría procedentes del mercado privado, pero también públicas y propias– a través de las cuales ofrecen un hogar estable y acompañamiento a muchas personas sin hogar.
A pesar de estos avances en positivo, el camino para desplegar el modelo Housing First en Cataluña se presenta largo y plantea retos que las administraciones y entidades sociales deben compartir.