Detalle del cuadro 'La carga', de Ramón Casas
Historias de Barcelona
El famoso charlatán que inmortalizó Ramón Casas en un cuadro y disfrutaba arrancando dientes por la calle
'El noi de Tona' se convirtió en una celebridad en su época
Uno de los cuadros más conocidos del pintor catalán Ramón Casas es La carga, que pertenece al Museo Reina Sofía de Madrid, aunque actualmente se expone en el Museo Comarcal de la Garrotxa, en Olot. Se pensaba que este cuadro representaba la huelga que hubo en Barcelona en 1902, aunque la obra fue pintada mucho antes de esos acontecimientos.
En el cuadro sobresale la figura de un guardia civil, a caballo, y una persona caída en el suelo. Al fondo toda una serie de manifestantes contenidos por la autoridad y humo de algún incendio. De los dos personajes principales, con el que nos debemos centrar es el hombre derribado, presuntamente por el caballo.
'La carga', del pintor catalán Ramón Casas (1899)
El modelo de este hombre tiene nombre y apellidos, ya que Casas le pidió a un personaje particular de la época que posara para él. Se llamaba Josep Molera i Riera, aunque es conocido popularmente como «el noi de Tona» («el chico de Tona»). En la Barcelona de finales del siglo XIX y principios del XX se dijeron muchas cosas sobre él. Algunas verdaderas, otras falsas y la mayoría fruto de la imaginación de aquellos que lo conocieron.
Fugitivo y charlatán
Josep Molera nació en la localidad de Tona, población cercana a Vic (Barcelona), en 1851. Algunos dicen que fue en el número 56 de la calle Mayor de esa población. La familia, por alguna razón, se trasladó a Barcelona. La tradición dice que, durante la III Guerra Carlista (1872-1876) estuvieron a punto de fusilarlo, pero se olvidaron de él y, aprovechando esto, decidió escaparse.
Estuvo corriendo más de doce horas hasta que unos campesinos lo encontraron extenuado. Aquel hecho marcó su vida. Por una cosa o por otra, es a partir de ese momento donde surge el personaje conocido, a nivel popular, como «el noi de Tona».
Era un charlatán que animaba a la gente, y se dedicó a recorrer Cataluña, de fiesta en fiesta, ganándose la vida recitando poemas y dando discursos. Tenía una memoria privilegiada y conseguía memorizar muchos poemas, para posteriormente recitarlos. Podríamos decir que era un speaker's corner que distraía a la gente, en una época en la cual estos personajes formaban parte de aquel circo que se retrató Tod Browning en su película Freaks.
Su manera de ser lo hizo famoso. A parte de discursos y poemas, se cuenta que disfrutaba arrancándole dientes a la gente mayor; que era excéntrico; también que cuando se encontraba a algún niño le preguntaba «¿a ver que tienes en la boca?». Acto seguido le arrancaba un diente. También que se dedicaba a romper nueces con la boca. El imaginario popular hizo que se le atribuyeran cosas que, a lo mejor, nunca ocurrieron.
Protagonista de cine
Su popularidad hizo que, en 1917, apareciera en una película titulada Aventuras del Noi de Tona, de Manuel Catalán. Este director también dirigió La fuerza del mal (1914), El fantasma negro (1915) o Pero yo te vengaré (1915). Su incursión en estos medios poco habituales para la época no acabó aquí.
La productora de discos Odeón grabó varios de sus discursos, tal y como aparece en un anuncio publicado por el periódico «La Vanguardia» el 4 de marzo de 1916.
El noi de Tona, en un anuncio en La Vanguardia
El noi de Tona falleció en 1925, por lo que este año se cumple el centenario de su muerte. Murió solo, en la calle, en la indigencia. Encontraron su cuerpo en la calle de la Ferlandina, cerca de la Casa de la Caridad.
En recuerdo a su figura en su pueblo natal, en 1983, se estrenaron unos gigantes llamados Josep Molera y Montserrat, su mujer durante unos años. En 2009 el Ayuntamiento instauró el premio «Noi de Tona» para reconocer la trayectoria o un hecho destacable de las entidades y asociaciones del municipio. También en la memoria popular ha quedado la frase, cuando una persona habla más de la cuenta, que le digan «pareces el noi de Tona».