Dos técnicos analizan las pinturas del monasterio de Sijena en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC)
Tribunales
El litigio de Sijena se eterniza: el museo busca convencer a la jueza del riesgo de trasladar las pinturas
Piden a la jueza un cumplimiento alternativo de la sentencia
Los abogados del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) están dispuestos a llevar hasta el final la batalla por impedir que los murales románicos del monasterio aragonés de Santa María de Sijena vuelvan a su lugar de origen. Este lunes, la defensa de la pinacoteca barcelonesa ha registrado un escrito de respuesta a la petición de la jueza sobre el calendario y las condiciones del retorno de las pinturas.
Dicho escrito, según señalan desde el MNAC en un comunicado, alerta de nuevo de que el traslado a Sijena supondría un riesgo prácticamente inevitable de que sufran «daños irreparables», y piden un cumplimiento alternativo de la sentencia. La respuesta del museo va acompañada de nuevos informes técnicos.
La jueza había dado al MNAC un plazo de diez días para presentar un calendario de cumplimiento de la sentencia, que el museo no ha realizado. La sentencia contemplaba un plazo de siete meses al MNAC para entregar las obras, invitando al museo a presentar un calendario alternativo.
Según ha podido saber Europa Press, el cronograma alternativo del MNAC oscila entre un año y tres meses y un año y medio, contando todos los pasos. Con todo, desde el MNAC señalan que presentar un calendario alternativo no les impide reiterar su «incapacidad técnica» para trasladar las pinturas sin riesgo.
El museo señala que el escrito de oposición se inscribe en el marco de los acuerdos del Patronato del MNAC, integrado por el Gobierno, la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona, y mantiene los argumentos técnicos y jurídicos que ha defendido, «priorizando la preservación de la obra y señalando los riesgos de daños irreparables».
En el escrito, el MNAC comunica que ya está en fase de cumplimiento en lo que se refiere a las pinturas profanas, ya que sus características y estado de conservación son «técnicamente diferentes» a los murales.