Imagen del festival de la Navidad en Barcelona
Barcelona quiere ser «Capital Europea de la Navidad» mientras se avergüenza de sus orígenes cristianos
La capital catalana aspira a ser Capital Europea de la Navidad 2026, pero mantiene el belén oculto en el patio del consistorio por segundo año consecutivo
La contradicción es evidente. Barcelona aspira al título de Capital Europea de la Navidad 2026, pero por segundo año consecutivo el belén quedará oculto en el patio interior del consistorio. Mientras el Ayuntamiento registraba su candidatura el último día de octubre, confirmaba que la plaza Sant Jaume volverá a prescindir del pesebre público.
Xavier Marcé, responsable de Cultura, defiende que ubicarlo dentro «le hace más justicia». Lo que sí ocupará Sant Jaume será una instalación lumínica sin concretar. El año pasado, una estrella inspirada en la Sagrada Família —Gaudí desprovisto de su sentido católico— se convirtió en el rincón más fotografiado.
Más presupuesto, menos tradición
La inversión alcanza 3,8 millones de euros (15% más), extendiendo decoraciones a 126 kilómetros de calles. Más dinero y luces LED, pero menos rastro de lo que originó la celebración.
El premio, avalado por el Parlamento Europeo, fue creado para promover «la diversidad cultural y las diferentes variedades de Navidad». Vilnius ganó este año; anteriormente triunfaron Kiev, San Sebastián y Génova.
El PP y Vox exigieron restaurar el pesebre exterior como «símbolo identitario». Marcé rechazó ambas peticiones para «repensar y actualizar» las celebraciones.
El resultado: una ciudad que quiere vender Navidad al turismo europeo mientras trata sus raíces cristianas como un secreto vergonzante.