Varios tractores, ante la Conselleria de Agricultura, a 6 de febrero de 2026, en Barcelona, Cataluña (España).

Varios tractores, ante la Conselleria de Agricultura, a 6 de febrero de 2026, en Barcelona, Cataluña (España).LORENA SOPENA

Los agricultores vuelven a Barcelona contra la «hipocresía» del pacto UE‑Mercosur y el «colapso de país» de los socialistas

Revolta Pagesa acusa a la Generalitat de incumplir sus compromisos con el campo y denuncia el doble rasero de Bruselas con las importaciones, mientras Junts respalda la tractorada y culpa al PSC del malestar social

Varios centenares de agricultores de Revolta Pagesa han vuelto este viernes 6 de febrero a Barcelona con una gran tractorada que ha desembocado ante la Conselleria de Agricultura, en la Gran Vía, para denunciar el exceso de burocracia, la competencia desleal derivada del acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur y los incumplimientos del Gobierno autonómico catalán dos años después de las históricas protestas de 2024.

El portavoz del movimiento, Jordi Ginabreda, ha calificado de «hipocresía» la gestión política del pacto comercial y ha advertido de que es una «utopía» confiar en que se apliquen cláusulas espejo reales, mientras el portavoz de Junts en el Parlament, Salvador Vergés, ha asegurado que los agricultores se manifiestan «con toda la razón» en un país «colapsado» por las huelgas y la crisis de Rodalies. Las movilizaciones se enmarcan en unas jornadas reivindicativas que se prolongarán hasta el sábado y que pretenden visibilizar el papel del campo y el creciente malestar social en Cataluña.

Qué reclaman los agricultores

Revolta Pagesa ha organizado nueve columnas de tractores y vehículos que han partido a primera hora desde Amposta, Móra d’Ebre, Tarragona, Manresa, Berga, Vic, Molins de Rei, Girona y varias localidades del Vallès, con el objetivo de confluir ante el Departament d’Agricultura, en pleno centro de Barcelona. El movimiento reivindica un «mejor trato» al sector agrario, denuncia que el exceso de burocracia sigue asfixiando a las explotaciones y reclama que se garantice una competencia leal frente a las importaciones de terceros países.

Dos años después de la entrada de unos 2.000 tractores en el corazón de la ciudad, los payeses sostienen que la situación de fondo apenas ha cambiado: continúan señalando la carga administrativa asociada a la PAC y a las normativas autonómicas, el incremento de costes y la presión de precios que no cubren los gastos de producción. Su protesta coincide con el segundo aniversario de aquellas movilizaciones de febrero de 2024, que marcaron un punto de inflexión en la visibilidad del malestar del campo catalán.

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