El Papa León XIV gesticula mientras habla durante una visita pastoral a la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús en Ponte Mammolo

El Papa León XIV, en una imagen recienteAFP

Historia

El vínculo que une Montserrat y la Sagrada Familia, los dos templos que visitará León XIV en Barcelona

Una de las obras menos conocidas de Gaudí descansa en la célebre montaña catalana

Hace unos días, la Conferencia Episcopal Española (CEE) desveló que el Papa León XIV visitará el mismo día el Monasterio de Montserrat y la Sagrada Familia. Será el 10 de junio, en el marco de su viaje apostólico a España: su recorrido por tierras catalanas emulará al de san Juan Pablo II, que también visitó ambos lugares, y pondrá de manifiesto el profundo vínculo entre ambos templos, a menudo desconocido.

Para explorar esta conexión, hay que retrotraerse a la época de Antonio Gaudí. Uno de los proyectos que su mecenas Eusebio Güell pidió al arquitecto fue una sepultura familiar en Montserrat. Este proyecto no se llevó a cabo, pero Gaudí sí dejó su huella en la montaña, ya que allí se encuentra una de sus obras más íntimas y menos conocidas por el gran público.

Nos referimos al Primer Misterio de Gloria del Rosario Monumental. Este proyecto realizado entre los años 1900 y 1907 representa la Resurrección de Cristo, y en él Gaudí integró la arquitectura, la escultura y el paisaje natural de Montserrat.

El Primer Misterio de Gloria del Rosario Monumental de Montserrat

El Primer Misterio de Gloria del Rosario Monumental de MontserratWikimedia

El encargo del Primer Misterio de Gloria fue una oportunidad para llevar a cabo su idea de colaborar con la naturaleza. En lugar de erigir un monumento que compitiera con la montaña, decidió excavar en la propia roca para crear un espacio que pareciera haber estado allí siempre. Para Gaudí, la Resurrección no podía ser representada en un escenario aséptico o puramente artificial. Su concepción era que debía brotar de la montaña, simbolizando el triunfo de la vida sobre la inercia de la materia.

Un diseño ambicioso

El diseño original del conjunto era ambicioso. Su visión no se limitaba a colocar un conjunto de esculturas. Su idea era transformar el entorno del espacio cavado en la roca. Proyectó un cierre con una reja de hierro forjado que recordaba las formas vegetales. En el interior, la figura de Cristo resucitado debía aparecer bañada por una luz cenital cuidadosamente estudiada.

Para Gaudí, la luz era el material de construcción más importante de la Resurrección. Por eso diseñó una apertura en la roca para permitir que los rayos del sol, en un momento muy específico del día, iluminen la figura central. Con ello pretendía conseguir un efecto místico. Para construir las esculturas, contó con la colaboración de Josep Llimona Bruguera (1863-1934), uno de los principales representantes del modernismo catalán.

La figura de Cristo, de una elegancia serena y poderosa, se aleja de los dramatismos barrocos para abrazar una modernidad llena de espiritualidad. Se cuenta que Gaudí pasaba horas en la montaña observando cómo la luz del amanecer incidía sobre las grietas de la roca, diciendo dónde debía colocarse cada gramo de bronce y cada fragmento de mosaico. Para la decoración interior utilizó el trencadís para crear una atmósfera de colores que contrastaba con el color de la piedra.

En el techo de la cueva, Gaudí colocó el escudo de Cataluña, porque para él la fe y la identidad nacional eran dos caras de la misma moneda. Cuando Gaudí decidió colocar el escudo en un misterio que celebra la vida eterna estaba enviando un mensaje de esperanza y permanencia.

También integró la vegetación autóctona en el diseño, permitiendo que el musgo y las plantas silvestres formaran parte de la decoración. No estructuró una obra cerrada y estática, sino que aquella obra sería un organismo vivo que evolucionaría con las estaciones del año y el clima de la montaña.

El proyecto estuvo marcado por su carácter perfeccionista y sus desavenencias con los promotores. Gaudí tenía una visión que chocaba con los presupuestos y los plazos de entrega. Quería que el misterio fuera una experiencia sensorial completa, incluyendo elementos sonoros y un paisajismo complejo. Al final decidió abandonar la dirección de las obras en 1907. A pesar de ello, el Primer Misterio de Gloria del Rosario lleva el sello de Gaudí y Llimona.

La fachada del Nacimiento

El paisajismo que quiso crear en Montserrat luego lo desarrolló en la Fachada del Nacimiento de la Sagrada Familia. Las formas redondeadas y orgánicas de la montaña, que Gaudí llamaba la arquitectura de Dios, fue donde perfeccionó su rechazo a la línea recta, aunque algunos aseguran que nunca la dejó de lado, porque es la base de la geometría lineal.

Detalle de la fachada del Nacimiento de la Basílica de la Sagrada Familia, en Barcelona

Detalle de la fachada del Nacimiento de la Basílica de la Sagrada Familia, en BarcelonaSagrada Familia

Este proyecto fue el preámbulo de sus posteriores obras. Con esta cueva resolvió como proteger un grupo escultórico en las fachadas de sus edificios mediante voladizos y formas cóncavas. Como en muchas de sus obras iniciales Montserrat fue otro laboratorio donde perfeccionar su concepto arquitectónico.

También investigó cómo los materiales reaccionan a la humedad y al viento, como el arte debía ser lo suficientemente fuerte y delicado para resistir los elementos y no romper la armonía del paisaje. Gaudí llegó a afirmar que cada piedra tenía algo que decir si uno sabía cómo escuchar. Ese diálogo entre la piedra, la arquitectura y lo sagrado acabó plasmado en el Templo Expiatorio de la Sagrada Familia.

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