Jaime Mayor Oreja, Alejandro Fernández y Joan Garriga, en el Círculo Ecuestre de Barcelona
Cataluña
Mayor Oreja reúne a PP y Vox en Barcelona y les pide sumar fuerzas: «La mayoría natural debe hacerse gobierno»
El presidente de NEOS ha presentado su nuevo libro en el Círculo Ecuestre junto a Alejandro Fernández y Joan Garriga
A la misma hora en que Gabriel Rufián e Irene Montero arengaban a su público en la Universidad Pompeu Fabra para convencerles de las bondades de un frente de izquierdas, a pocos kilómetros de allí, PP y Vox recibían un mensaje similar, pero en sentido opuesto. «El día que Pedro Sánchez pierda el poder en España, que espero que sea pronto, la mayoría natural tiene que hacerse gobierno», ha reclamado en el Círculo Ecuestre el presidente de la Fundación NEOS, Jaime Mayor Oreja.
Lo ha hecho este jueves durante la presentación en la capital catalana de su último libro, Una verdad incómoda, en la que ha recordado a PP y a Vox que, aunque pierdan las elecciones, el «frente popular» seguirá existiendo, y se irá fortaleciendo en la oposición, especialmente en Cataluña y en el País Vasco. «Lo importante no son las siglas, es el proyecto, la capacidad de revertir el daño que le están haciendo a España», ha advertido.
Mayor Oreja ha transmitido sus mensajes a un público muy numeroso –en el auditorio había incluso asistentes de pie–, pero el mensaje iba especialmente dirigido a las dos personas que le acompañaban en la tarima: el presidente del PP en Cataluña, Alejandro Fernández, y el presidente de Vox en Barcelona y portavoz de la formación en el Parlament, Joan Garriga, los dos representantes catalanes de la «mayoría natural» llamada a gobernar España en la próxima legislatura.
Joan Garriga ha recogido el guante del desafío lanzado por Mayor Oreja –«los de Vox siempre vamos un poco más allá», ha ironizado– y ha señalado que si las dos formaciones no suman es «porque somos partidos distintos, con modelos distintos y votantes distintos», pero ha defendido que «la prioridad no es echar a Sánchez, ni sumar, ni gobernar, sino cambiar las políticas».
«Y en eso estamos, pactando cambiar políticas, como en Extremadura, donde estamos pactando 63 medidas, incluyendo la derogación de las leyes LGTB o las de memoria histórica», ha añadido, en una intervención en la que ha cargado contra la «derecha cómoda» que representan, a su juicio, los populares: «Tras 16 años de gobierno de la derecha, no hemos revertido ninguna ley nacionalista ni ninguna ley progre, ni la del aborto ni la de la eutanasia», ha criticado.
Por su parte, Fernández no ha querido entrar al trapo y se ha centrado en hablar del libro, loando la lucidez y trayectoria de Mayor Oreja: «Es probable que decir la verdad y no renunciar nunca a sus principios y valores le hiciera menos competitivo en la carrera sucesoria de José María Aznar», ha dicho, asegurando que el «compromiso» de Mayor Oreja con la verdad es «un acto de profunda generosidad».
«Cuando dices la verdad, mucha gente empieza a carraspear», ha insistido, señalando que a una parte de la población «no le gusta la verdad». «Solo así se entiende que políticos melifluos y cursis, que dicen a la gente lo que quiere oír, tengan tanto éxito», ha zanjado.
Una «mentira decisiva»
En su intervención, Mayor Oreja también ha lamentado que en tiempos recientes en España se ha ido «reemplazando» el crimen del terrorismo de ETA por una «mentira decisiva», a medida que se ha expandido un «falso proceso de paz», y ha asegurado que la lógica del proceso de normalización de la banda terrorista impulsado desde tiempos de José Luis Rodríguez Zapatero «es que ETA gobierne el País Vasco y Navarra, algo que ocurrirá en uno o dos años», si Bildu sustituye al PNV como fuerza hegemónica en el seno del nacionalismo vasco.
«El nacionalismo es un puente que se cruza en una dirección, no en dos: cuando las sociedades conservadoras, religiosas, abrazan el nacionalismo acaban en la izquierda», ha señalado el también exministro del Interior. En esta línea, Mayor Oreja ha defendido los «fundamentos cristianos» de Europa y ha asegurado que la comunidad europea camina «hacia la irrelevancia y hacia la nada» porque tiene «una crisis de comodidad».