El escritor Eduardo Mendoza ha presentado la nueva historia de su popular detective sin nombre
Cataluña
El nacionalismo catalán carga contra Eduardo Mendoza por decir que Sant Jordi era «un maltratador de animales»
Asegura que el caballero legendario «no sabía leer», y pide referirse a la fiesta del 23 de abril como Día del Libro
El célebre escritor barcelonés Eduardo Mendoza ha pisado este lunes un charco particularmente sensible en Cataluña al desdeñar la fiesta de Sant Jordi, o san Jorge. Ha sido durante la presentación en Barcelona de su nueva novela, La intriga del funeral inconveniente, en la que ha asegurado que va empezar a hacer «campaña» para no decir «Sant Jordi», sino Día del Libro.
Mendoza ha asegurado que antes se le denominaba el Día del Libro, pero que un día «Sant Jordi se metió ahí», aunque «no pinta nada». Según el autor de Sin noticias de Gurb o La ciudad de los prodigios, san Jorge «no tiene nada que ver con los libros», sino que «era un maltratador de animales [en referencia a la leyenda en la que mata a un dragón] y seguramente no sabía leer».
«No es el patrono de los escritores, ha aprovechado la fecha y se ha metido ahí", ha subrayado, abriendo un melón que ha recibido rápidamente respuesta por parte del nacionalismo catalán.
“Mendoza interiorizó el odio del régimen a la catalanidad para sobrevivir, y por vanidad renunció; ahora quiere que el resto también odien y renuncien, o de otra manera pasará a la historia como un agente cultural de la represión», ha escrito en X el líder de Alhora Jordi Graupera.
«Estoy resignado. Es una jornada dura», ha expresado Mendoza, ante un día en el que previsiblemente volverá a vivir colas de lectores en busca de una firma suya.
La Barcelona de Mendoza
En la presentación, Mendoza también ha definido Barcelona como «una mezcla perfecta de ciudad civilizada y ordenada y canalla y tercermundista», y ha asegurado que su opinión sobre la capital catalana es «más positiva» que la de quienes viven en ella, quizás porque ha pasado temporadas de su vida fuera de ella, ha señalado.
En esa Barcelona sucede La intriga del funeral inconveniente, donde la crónica de un funeral insignificante en un diario ocasiona el despido del periodista novato, Ramoncito Valenzuela, y una reacción en cadena que desemboca en la investidura de una trama financiera de alto nivel y en una conspiración de consecuencias.