El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni

El alcalde de Barcelona, Jaume CollboniEuropa Press

Barcelona

Barcelona exige a sus funcionarios no empezar las conversaciones en español: «Usamos siempre el catalán»

Vox denuncia la última campaña lingüística del gobierno municipal y exige «absoluta igualdad» entre idiomas

El grupo municipal de VOX en el Ayuntamiento de Barcelona ha denunciado con dureza la última campaña lingüística impulsada por el Gobierno del socialista Jaume Collboni, que insta a los trabajadores públicos a iniciar las conversaciones únicamente en catalán bajo el lema «Arrenca en català». La formación advierte de que el consistorio está criminalizando el uso natural del español en la administración y denuncia que se marque con una «X» roja de prohibición las interacciones cotidianas que empiezan en castellano entre funcionarios y ciudadanos.

Según la nota difundida por VOX, el Ayuntamiento ha distribuido directrices e infografías internas que señalan como incorrecto que un trabajador público atienda a un ciudadano con un sencillo «buenos días», promoviendo en su lugar que el saludo inicial sea siempre en catalán. Para el partido, esta campaña no persigue promover el catalán, sino arrinconar el español mediante una imposición ideológica que altera la convivencia cotidiana y la libertad de elección lingüística.

El presidente del grupo municipal de VOX en Barcelona, Gonzalo de Oro, acusa al PSC de haberse convertido en «brazo ejecutor del separatismo» en la capital catalana y de asumir «la agenda más radical» del nacionalismo lingüístico con el objetivo de relegar el español en los servicios públicos. A su juicio, resulta inadmisible que una de las dos lenguas oficiales sea tratada como un problema por parte del propio Ayuntamiento, lo que deja a los castellanohablantes como ciudadanos de segunda en su relación con la administración.

Frente a lo que considera una «imposición lingüística» del Gobierno de Collboni, VOX reivindica un bilingüismo real en Barcelona y recuerda que tanto el catalán como el español son lenguas oficiales y plenamente legítimas en la ciudad. De Oro sostiene que la función de la administración no es fiscalizar en qué idioma se saluda a los vecinos, sino garantizar una atención eficaz, cercana y respetuosa con la realidad social de Barcelona, mayoritariamente bilingüe.

La formación verde subraya que los servicios públicos deben centrarse en la calidad de la atención al ciudadano y no en controlar la lengua utilizada en conversaciones espontáneas, que forman parte de la vida diaria de los barceloneses. En esta línea, VOX advierte de que este tipo de campañas contribuyen a levantar fronteras dentro de España, alimentan la división y refuerzan una visión monolingüe de Cataluña que no se corresponde con la realidad social de la capital.

La polémica por la campaña «Arrenca en català» se enmarca en una estrategia más amplia de promoción del catalán desde el Ayuntamiento de Barcelona, impulsada por acuerdos políticos entre el PSC y fuerzas nacionalistas. En los últimos años, el Gobierno municipal ha incorporado criterios lingüísticos en subvenciones, campañas de comunicación y nuevas figuras como la comisionada del catalán, siempre con el objetivo declarado de incrementar el peso del catalán en el espacio público.

Para VOX, sin embargo, estas políticas suponen un nuevo paso en la imposición del catalán y en la marginación progresiva del español, lengua común de millones de españoles y mayoritaria en el día a día de Barcelona. El partido alerta de que, mientras se multiplica el control lingüístico, quedan sin resolver los problemas que más preocupan a los vecinos, como la seguridad, la vivienda o el encarecimiento de la vida en la ciudad.

Ante este escenario, Gonzalo de Oro ha anunciado que VOX reclamará formalmente la retirada inmediata de la campaña «Arrenca en català» y de cualquier directriz interna que pueda interpretarse como una prohibición de responder en español a los ciudadanos. El grupo municipal defiende que el Ayuntamiento debe ser ejemplo de respeto a los derechos lingüísticos de todos, sin discriminaciones, y que no puede utilizarse la administración para imponer un proyecto identitario a costa de la lengua común.

VOX insiste en que seguirá dando la batalla política y jurídica allí donde sea necesario para garantizar la libertad de uso de ambas lenguas oficiales en Barcelona, y afirma que no permitirá que los castellanohablantes sean señalados o presionados por dirigirse a su administración en español. La formación concluye que la capital catalana solo podrá ser una ciudad verdaderamente abierta y plural si respeta a todos sus vecinos con independencia de la lengua que utilicen en su vida diaria

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