El Papa León XIV se abraza a Montse, una de las dos internas que han compartido su testimonio
Viaje del Papa a España
El doble abrazo del Papa León XIV a Montse, la madre que perdió a su hijo y encontró la fe en prisión
El Papa León XIV está cómodo en los ámbitos institucionales y se mueve con soltura entre los grandes líderes políticos y los poderosos del mundo, pero su viaje por Cataluña está demostrando que mantiene su corazón de pastor, y que se conmueve ante los dolores profundos y cotidianos de tantas y tantas personas.
Lo dejó patente este martes en el Estadio Olímpico, al acoger conmovido los testimonios desgarradores de varios jóvenes, con vidas atravesadas por el dolor, y lo ha vuelto a demostrar este miércoles en su breve visita a la cárcel de Brians 1, en Sant Esteve Sesrovires, en la que es la primera vez que un Pontífice entra a un centro penitenciario en España.
Allí, el Papa ha escuchado el testimonio de dos de las internas, Montse y Josefina. En el caso de la primera, Montse le ha transmitido a León XIV su historia personal. «Intenté creer en Dios y no lo conseguí, pero en la prisión sí lo he conseguido», ha dicho, explicando al Santo Padre cómo ella se ha enfrentado al «silencio de Dios».
Montse perdió a su hijo, una herida que sigue abierta. También sufría insomnio, y le costaba dormir, hasta que «una noche, abrazada a la cruz, le pedí al Señor que me ayudase, y estuve diez horas durmiendo». Estando en prisión recuperó la fe, y ahora es una de las feligresas que atiende las misas que cada semana celebran en el centro los responsables de la pastoral penitenciaria.
«Ahora solo espero reencontrarme con Dios en el cielo», ha concluido. El Papa, tras escuchar su testimonio, se ha acercado a ella para estrecharle la mano, pero antes de que llegase ha cambiado el gesto, ofreciéndole un abrazo. Tras darse un abrazo, Montse se marchaba, pero León XIV le dijo que tenía un regalo para ella: tras recibir la cajita, volvieron a fundirse en otro abrazo.
«Soñad el sueño de Dios»
Posteriormente, el Papa ha escuchado el testimonio de otra interna, Josefina, y su intercambio también ha terminado en un abrazo. A continuación les ha dirigido un breve mensaje, recordando a los internos que «todo ser humano es digno por el mero hecho de haber sido querido, creado y amado por Dios», y que «no existe, pues, ninguna situación que haga al Señor apartar de nosotros su mirada».
«Su amor misericordioso está siempre por encima de cuánto bien o mal hayamos hecho», ha insistido León XIV, recordando a los presos que los «errores en la vida no determinan la identidad de una persona». Con todo, el Papa les ha exhortado a «seguir soñando el sueño de Dios», que consiste en que «Dios te ama como eres, pero te sueña mejor».
El Papa León XIV presenta el icono de la Virgen que ha regalado a los internos
«El Señor nos permite a todos empezar siempre de nuevo, pues ser humano y ser cristiano no consiste en no equivocarse sino en crecer en la capacidad de convertirse, arrepentirse, enmendarse y, sobre todo, de reconciliarse y de perdonar», ha concluido el Papa León XIV.
Tras dirigirles estas palabras, han rezado juntos el Padrenuestro y el Papa León XIV ha pronunciado su bendición sobre los presentes. Por último, les ha regalado un icono de la Virgen María, «nuestra madre, que nunca se olvida de sus hijos», les ha dicho.