Josep Maria Turull, rector de la parroquia y la basílica de la Sagrada Familia

Josep Maria Turull, rector de la parroquia y la basílica de la Sagrada FamiliaArzobispado de Barcelona

Entrevista

Josep Maria Turull: «La visita del Papa ya se nota en la Sagrada Familia: han aumentado las misas y las visitas a la tumba de Gaudí»

El rector de la Basílica de la Sagrada Familia asegura que la visita de León XIV ha supuesto una renovación espiritual para muchos fieles y confía en que la beatificación de Antoni Gaudí pueda culminar este mismo año

La visita de León XIV a Barcelona ha dejado imágenes para la historia y también consecuencias visibles en la vida religiosa de la ciudad. Apenas unos días después de la inauguración de la torre de Jesucristo de la Sagrada Familia, el rector de la basílica, Josep Maria Turull, hace balance de un acontecimiento que, asegura, ha supuesto una inyección de ánimo para los creyentes y ha despertado el interés de muchas personas alejadas de la Iglesia.

¿Qué balance hace de la visita del Santo Padre a Barcelona?

Creo que ha aportado una gran renovación y una gran dosis de ánimo a los cristianos. Pero también ha permitido que muchas personas, incluso no creyentes, descubran a León XIV y vean en él a un hombre profundo, cercano y con una gran autoridad moral. La visita nos ayudará a vivir la fe con más alegría y también puede animar a personas que estaban más alejadas a acercarse a la Iglesia y escuchar más atentamente al Papa.

La respuesta popular ha sido muy intensa. Algunos han hablado incluso de una especie de «papamanía».

Yo no hablaría de papamanía, y mucho menos de papolatría. Precisamente, una de las preocupaciones de León XIV es que la atención no se centre en su persona, sino en el servicio que presta como sucesor de Pedro y obispo de Roma. De hecho, ha pedido que en medallas y elementos oficiales no aparezca tanto su imagen, porque no quiere que el protagonismo recaiga en él, sino en la misión que desempeña.

Lo que sí ha ocurrido es que muchas personas han descubierto a un Papa que conocían poco. Su sencillez, su cercanía y su autenticidad han cautivado a creyentes y no creyentes. Hemos visto escenas muy emotivas, con familias y niños acercándose para recibir su bendición.

Usted habla de una oportunidad para acercar a más personas a la fe. ¿Se está notando ya en la Sagrada Familia?

Sí. La Sagrada Familia es al mismo tiempo una parroquia del barrio del Eixample y un santuario de dimensión internacional. Intentamos armonizar ambas realidades y convertir cualquier dificultad en una oportunidad de crecimiento espiritual.

Y ya hemos empezado a notar algunos frutos. Desde la visita del Papa ha aumentado la participación en las celebraciones de la Eucaristía. Además, muchas más personas se acercan a la tumba de Antoni Gaudí para rezar. Han proliferado las velas hasta el punto de que casi no tenemos espacio para colocarlas.

¿La visita también ha servido para acercar la Sagrada Familia a los propios barceloneses?

Sin duda. Muchos barceloneses conocen la Sagrada Familia, pero suelen dejar la visita para cuando vienen familiares o amigos de fuera. Todavía es más desconocida la cripta, que ha sido uno de los grandes descubrimientos de esta visita papal. Es un espacio extraordinario, prácticamente diseñado íntegramente por Gaudí, que ofrece un ambiente de paz y oración.

Después de la visita he escuchado a muchos ciudadanos decir que han redescubierto la basílica y que la sienten más suya. Han comprendido que no es solo un lugar para los turistas, sino también un patrimonio espiritual de toda la ciudad.

Josep Maria Turull

Josep Maria Turull

Este año coincide además con una fecha importante para Antoni Gaudí. ¿Cómo avanza su proceso de beatificación?

Estamos en la recta final. El año pasado el Papa Francisco lo declaró venerable y actualmente se está estudiando un posible milagro. Tenemos esperanza de que el proceso pueda culminar antes de que termine este Año Gaudí, coincidiendo con el centenario de su muerte. Sería un colofón extraordinario. Más allá del reconocimiento personal, lo importante es que la vida, la fe y la obra de Gaudí puedan seguir inspirando a creyentes, profesionales y laicos de nuestro tiempo.

La pregunta inevitable: ¿cuándo estará terminada la Sagrada Familia?

Cuando le preguntaban a Gaudí cuándo acabaría la basílica, respondía: «Mi dueño no tiene prisa». Nosotros intentamos mantener esa misma filosofía. Se trata de un edificio único, que exige estudios constantes, nuevas soluciones arquitectónicas y la aplicación de tecnologías muy avanzadas.

Lo importante no es terminar rápido, sino hacerlo bien. Tenemos la suerte de poder contemplar cómo la obra sigue creciendo generación tras generación. Aún quedan años de trabajo. La gran tarea pendiente es la fachada de la Gloria, que será la principal entrada monumental de la basílica.

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