Isabel Gómez, en una imagen reciente

Isabel Gómez, en una imagen recienteCedida

Defensa de la vida

Isabel, de la extrema izquierda abortista a la fe católica: «Escuchar el latido de mi hijo fue crucial»

El suyo será uno de los testimonios que podrán escuchar los asistentes al gran acto provida del 17 de septiembre en Barcelona

Isabel Gómez nunca quiso acaparar la atención de la prensa, pero una foto reciente abrazando a la líder de Vox en Terrassa (Barcelona) la puso en el candelero: no en vano, en 2007 había sido la candidata de la CUP en las elecciones municipales de esta ciudad catalana. Aunque hace unas semanas corrieron ríos de tinta sobre su caída del caballo política, en esta entrevista con El Debate Gómez revela la profundidad del cambio –intelectual, pero sobre todo espiritual– que ha experimentado en las dos últimas décadas.

Su historia empieza como la de tantos españoles de su generación: fue bautizada e hizo la primera comunión por tradición, pero en su casa la fe cristiana era algo ajeno. «No tenía nada en contra de la Iglesia, pero no la conocía», explica. Sin embargo, al entrar a la universidad, su forma de entender la vida cambió.

«Ahí asumo todos los ‘ismos’: comunista, separatista, feminista… y también acepto todos sus dogmas sobre el cuerpo de la mujer, y me declaro a favor del aborto». Su implicación en los movimientos de extrema izquierda llegó al punto de ser la candidata cupaire a la alcaldía de Terrassa, pero todo aquel edificio ideológico se empezó a desmoronar cuando se quedó embarazada.

Tenía 28 años, y era su primer hijo. «Un momento crucial fue cuando, en la primera ecografía, a las ocho semanas, escuché el latido de mi hijo… Ahí empieza todo, ahí empieza mi lenta conversión», explica, y señala que en aquel instante se dio cuenta de que, a pesar de todo lo que le habían dicho sus compañeras de militancia, allí había una vida humana.

«Se me desmoronan los dogmas, y me doy cuenta de que el relato que yo repetía como un loro no es verdad», recuerda ahora, destacando que, por aquel entonces, allí no había ningún componente religioso: «Era una cosa puramente científica». También rememora sus conversaciones con sus amigas de aquel entonces: «Era como hablar contra un muro».

Provida y de izquierdas

Los dos años posteriores, recuerda Gómez, se volvió «obsesiva» a la hora de investigar sobre el aborto. A ello también contribuyó el hecho de que el niño nació prematuro, con solamente 1,6 kilos. «Hoy veo que Dios me dio la gracia de conocer la unidad de prematuros», explica.

«Yo aún me consideraba de izquierdas –añade–, pero veía que la gente de izquierdas empezaba a despreciarme». La fractura final ocurrió en 2009, cuando publicó una reflexión en su perfil de Facebook en contra del aborto, pero desde una perspectiva de izquierdas. «La izquierda presume tanto de defender al débil… pero no defiende al más débil de todos, que es un bebé en el vientre de su madre», lamenta.

Isabel Gómez, en una foto reciente

Isabel Gómez, en una foto recienteCedida

Aquel post acabó publicado en el diario local, y despertó una reacción «furibunda» por parte de sus compañeros de la CUP. «Me di cuenta de que la izquierda tiene un problema con la realidad, y con la verdad», dice. La excepción a la regla a los insultos que recibía fue un comentario de un conocido, católico, que la felicitó por su coherencia y su valentía. «A mí me chocaba, porque no me parecía que decir la verdad fuera ser valiente», explica Gómez, que recuerda cómo aquel chico la invitó a ir a su parroquia. Ella le contestó que sí, por ser amable, pero allí quedó la cosa.

En la catedral

Pasaron los años, Gómez volvió a quedarse embarazada y tuvo a su hija. Un día –sábado por la tarde–, salió a pasear sola por Terrassa. De vuelta a casa pasó por delante de la Catedral del Sant Esperit: «Una voz interior que no sé cómo definir me dijo ‘entra’, y yo decía que no, que no… pero el pensamiento me lo repitió, ‘entra’, y yo entré, sin entender exactamente por qué».

Al entrar a la iglesia, vio que se estaba celebrando la Eucaristía. De nuevo, pensó en irse, pero acabó sentada en el último banco, pensando para sí misma: «¿Qué hago aquí? Si no he pisado la iglesia en mi vida, no sé cómo funciona una misa». Fueron pasando los minutos hasta el momento de la consagración: «Vi que el sacerdote levantaba las manos, sosteniendo algo, y en aquel momento me salió un llanto incontrolable», recuerda.

«No sabía qué me estaba pasando, no podía parar de llorar, y no sé cuánto rato estuve así», explica Gómez. Lo que sí recuerda es que, una vez se secaron sus lágrimas, experimentó «una sensación de paz y felicidad en mayúsculas», que no ha vuelto a experimentar así desde entonces: «No tengo palabras para describirlo», dice.

Salió de la catedral con el firme propósito de no decir nada a nadie, ni a quien entonces era su pareja, ni a su familia, por miedo a que la tomasen por loca. Pasaron los meses y otro día que paseaba por la calle se encontró a aquel conocido que le había llamado «valiente» por Facebook. Se saludaron y, de nuevo, «algo me dijo que se lo contase a él», rememora.

Fueron a tomar un café y, tras escucharla, él le explicó lo que ocurre en la consagración, según la fe católica, y le recomendó leer el Evangelio, la invitó a ir a misa con él y su grupo de jóvenes y le pidió que fuera un día a explicarles su experiencia a la parroquia. «Cuando conocí a la gente de la parroquia, sentí que allí es donde debía estar», explica Gómez, que empezó a acudir a sus reuniones y a integrarse en la vida de la Iglesia.

Aquello ocurrió entre 2014 y 2015, y desde entonces su vida ha sido una profundización en este camino. Con 43 años se confirmó, y en 2023, incluso, fue investida como Dama de la Orden Constantiniana de San Jorge. Un camino espiritual que empezó con un latido y una certeza: «Dios utilizó a mi hijo como instrumento para mi conversión», asegura ahora, convencida.

Otros testimonios

El testimonio de Isabel Gómez será uno de los que se podrán escuchar este jueves 17 de septiembre en un acto titulado «¿Y después del aborto, qué?», que tendrá lugar en la sala de actos de la iglesia de Santa María de Montalegre, en el barrio del Raval de Barcelona.

Será a las 19,30h, y también se retransmitirá vía streaming. «Todo lo que no te explican en la escuela, ni en el Punt Jove, ni en las redes sociales y medios públicos ni casi en ningún sitio… pero que se ha de saber», apuntan desde el Corrent Social Cristià, asociación que organiza el evento junto a la plataforma Entitats per la Vida y la Plataforma per la Família Catalunya-ONU.

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