Basura acumulada en la calle, en el barrio de Can Gibert (Gerona)

Basura acumulada en la calle, en el barrio de Can Gibert (Gerona)Girona en Comú / X

Gerona

Basura en la calle y protestas masivas: el sonoro fracaso del sistema de contenedores 'eco' en Gerona

Multas millonarias a la empresa gestora y cerca de 7.000 firmas ciudadanas evidencian el fracaso del modelo pionero en Cataluña

Una ciudad catalana se debate entre la innovación medioambiental y la practicidad cotidiana. Gerona experimenta desde hace meses una crisis urbana que ha convertido la gestión de residuos en el principal quebradero de cabeza para sus autoridades.

La capital gerundense vive una auténtica rebelión ciudadana contra un sistema que prometía revolucionar el reciclaje pero que, según información de El País, ha terminado generando caos en las calles.

El conflicto estalló cuando el Ayuntamiento decidió apostar por un modelo disruptivo que eliminaría los contenedores tradicionales. En su lugar, instaló dispositivos inteligentes que solo se abren mediante tarjetas personalizadas y que funcionan según un calendario restrictivo de residuos. La propuesta, pionera en territorio catalán, buscaba cumplir con las exigencias europeas de reciclaje, pero la realidad ha resultado ser mucho más compleja.

La empresa en el punto de mira

La situación ha alcanzado tal gravedad que esta semana el Consistorio ha impuesto una sanción que supera los 258.000 euros a Gerona+Neta, la compañía adjudicataria del servicio. Esta penalización refleja los continuos incumplimientos contractuales que arrastra la concesionaria, desde retrasos en la implementación hasta fallos graves en los servicios de limpieza.

Según las informaciones recogidas por el citado medio, Sergi Cot, concejal responsable del área, ha advertido que las sanciones continuarán mientras persistan los incumplimientos.

Cuando la innovación choca con la realidad

El sistema implantado hace un año exige identificación personal y solo permite depositar determinados residuos según el día de la semana. Esta rigidez ha generado situaciones que los vecinos califican como absurdas. Algunas familias se ven obligadas a almacenar pañales usados en sus domicilios hasta que el calendario municipal autorice su depósito.

La respuesta ciudadana no se ha hecho esperar. Una plataforma vecinal ha conseguido reunir cerca de 7.000 firmas de protesta, que fueron entregadas al Ayuntamiento en una concentración que congregó a 150 personas. Los promotores denuncian el estado «lamentable» de las calles y exigen modificaciones urgentes.

El gobierno municipal, entre la espada y la pared

El alcalde Lluc Salellas, según informó El País, ha llegado a calificar la situación como un «boicot permanente» de una minoría, aunque las cifras de protestas sugieren que el problema trasciende la simple resistencia al cambio. El Consistorio defiende la irreversibilidad del modelo argumentando que las exigencias europeas no permiten retrocesos.

El alcalde de Gerona, Lluc Salellas, en una imagen de archivo

El alcalde de Gerona, Lluc Salellas, en una imagen de archivoKike Rincón / Europa Press

Paralelamente, las autoridades han detectado más de 400 vertidos irregulares en el último mes, cifra que evidencia tanto la resistencia ciudadana como las dificultades prácticas del sistema. La Policía Municipal ha impuesto 327 sanciones por comportamientos incívicos entre enero y mayo.

Primeros ajustes ante la presión social

Ante la magnitud del conflicto, el Ayuntamiento ha anunciado medidas correctoras inmediatas. A partir del 14 de julio se reintroducirán contenedores específicos para vidrio y se incrementará la frecuencia de recogida de residuos orgánicos. Estas modificaciones representan un primer paso hacia la flexibilización de un sistema que, según reconocen las propias autoridades en declaraciones a El País, requiere adaptaciones urgentes.

El caso de Gerona ilustra los complejos desafíos que enfrentan las urbes europeas en su transición hacia modelos más sostenibles, donde encontrar el equilibrio entre ambiciones medioambientales y adaptación social se presenta como uno de los retos más complejos de la política municipal contemporánea.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas