Uno de los búnkeres de Martinet
Rutas por Cataluña
Una ruta por los búnkeres del Pirineo que construyó Franco por temor a una invasión desde Francia
Entre Montellá y Martinet se construyeron una serie de búnkeres que forman una línea fortificada a lo largo de los Pirineos
A lo largo de los siglos, la Cerdaña ha sido lugar de paso entre España y Francia. Es parte del Camino de Santiago y del antiguo Camino Real, y en ella existe una zona conocida por sus búnkeres. Se trata de uno de los tramos del camino que discurre desde Talló en Martinet, visitando el santuario de Talló, Bellver y los búnkeres. Estos se encuentran en el paraje del Cabiscol y forman parte del Parque Natural del Cadí-Moixeró.
Entre Montellá y Martinet se construyeron una serie de búnkeres que forman una línea fortificada a lo largo de las montañas: la Línea Pirineos, que va del Cap de Creus hasta el País Vasco. Están incluidos en el Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Cataluña.
La Línea Pirineos recorre los 500 kilómetros de la cadena pirenaica y acumula alrededor de 4.500 estaciones defensivas entre las provincias de Guipúzcoa, Navarra, Aragón y Cataluña, de las 10.000 que estaban previstas de inicio. La mano de obra utilizada para su construcción fue de 12.000 hombres, denominados batallones de trabajo, y oficialmente el tiempo empleado en levantarla transcurrió entre 1944 y 1957. Estos búnkeres nunca fueron ocupados.
Por orden de Franco
Esta Línea la mandó construir Francisco Franco, ante el temor de una posible invasión por la frontera francesa, por parte de los aliados, durante la II Guerra Mundial. Así, encontramos búnkeres de observación, de tiro y de artillería, unidos por pasadizos subterráneos excavados en la roca, con diversos pozos de ventilación. Estos se encuentran en la carretera de la Seu d’Urgell a Puigcerdà, en Montellà y Martinet.
Los búnkeres de esta zona, al estar situados en puntos elevados, tenían la finalidad de interceptar con más facilidad una hipotética invasión. Se pueden visitar por fuera. Si se quiere visitar su interior y caminar por los 300 metros de galerías subterráneas, se tiene que hacer a través de una visita guiada.
Estos búnkeres forman parte del conjunto del Cabiscol. La visita guiada tiene un coste de 8 euros, aunque hay una serie de descuentos que aparecen en la web. La visita dura 1 hora y 20 minutos. Este tiempo se divide en dos partes. La primera es un documental y la segunda una visita por las galerías subterráneas.
Visitando otros búnkeres
A parte de esta visita se pueden hacer otras, para conocer los más de 70 búnkeres distribuidos por Martinet. También conectados por galerías subterráneas, trincheras, baterías antiaéreas y búnkeres de artillería.
Una de ellas son los búnkeres de la Roca de la Mel y Artillería. En ella se visitarán los búnkeres de artillería, uno de ellos con un cañón antitanques, y una fortificación excavada directamente dentro de una roca y comunicada mediante galerías. Tiene una duración aproximada de una hora.
Un cañón, dentro de uno de los búnkeres
Después tenemos Estret de Mollet y Pont de l’Hostalnou. Es un complejo de búnkeres de defensa. Estas fortificaciones no están museizadas. El recorrido se hace con un guía y tiene una duración aproximada de dos horas.
Otra son los búnkeres de observación, mando y antiaéreos. Es una salida a pie donde se visitarán baterías antiaéreas, puntos de observación y mando y toda una serie de búnkeres subsidiarios. El recorrido está acompañado de un guía y dura aproximadamente dos horas. Estos búnkeres no han tenido ni mantenimiento ni limpieza.