Vista aérea de la prisión de Mas d'Enric, en Tarragona

Vista aérea de la prisión de Mas d'Enric, en TarragonaEuropa Press

Un violador recupera la libertad tras agotar su condena máxima sin rehabilitarse

Los expertos penitenciarios alertan sobre la falta de arrepentimiento del agresor que aterrorizó la costa catalana en 2005

Jamal Anin, de 39 años, abandona este jueves el centro penitenciario de Mas d'Enric tras cumplir dos décadas en prisión, el máximo permitido por la legislación española. Lo hace sin rehabilitarse y con «alto riesgo de reincidencia», según ha informado El Periódico citando fuentes policiales.

El caso expone una contradicción del sistema penitenciario: qué sucede cuando un interno agota su tiempo máximo de condena sin mostrar cambios. Los servicios de tratamiento certifican que Anin no ha desarrollado arrepentimiento durante sus años de reclusión.

Protocolo de vigilancia activado

La excarcelación ha activado un protocolo conjunto entre Justicia y la Fiscalía Superior catalana, vigente desde 2009 para internos violentos que recuperan la libertad sin garantías de reinserción. Este mecanismo permite vigilancia policial discreta, controles periódicos y obligación de reportar cambios de domicilio, según detalla El Periódico.

Un caso similar en Lérida, donde un agresor beneficiado por la ley del 'solo sí es sí' fue sometido a seguimiento no intrusivo, demuestra la utilidad de estas medidas.

En el verano de 2005, Anin utilizaba su bicicleta para atacar a mujeres en zonas costeras. Su primer objetivo fue una turista holandesa en el paseo Marítimo de Gavà, a quien amenazó con navaja antes de agredirla sexualmente. La crueldad del ataque incluyó retirar su dispositivo anticonceptivo, acto que la Audiencia de Barcelona calificó como «especialmente vejatorio» al exponer a la víctima al riesgo de embarazo.

Menos de un mes después, atacó a dos mujeres en el Canal Olímpico de Castelldefels. Con el rostro cubierto, golpeó a una, amenazó a ambas con navaja y agredió sexualmente a la segunda antes de robarle el bolso y huir. La víctima desarrolló estrés postraumático que requirió tratamiento especializado durante años.

Evidencia científica y condena

El análisis de ADN conectó ambos crímenes con Anin. En 2007, la Audiencia de Barcelona lo condenó a 31 años y medio de prisión por dos delitos de agresión sexual y robo con intimidación, más 20.000 euros de indemnización. Sin embargo, como ha informado El Periódico, el sistema español establece un máximo de 20 años de cumplimiento efectivo.

Los datos del Centre d'Estudis Jurídics i Formació Especialitzada muestran que solo el 5,3% de condenados por delitos sexuales reincide. Sin embargo, este caso plantea la pregunta que analiza El Periódico: ¿cómo prevenir la reincidencia cuando la rehabilitación individual no se ha producido?

El sistema permite que los programas de intervención para agresores sexuales sean voluntarios, lo que facilita que internos como Anin los eviten. Las víctimas han sido informadas sobre la liberación y pueden acceder a medidas extraordinarias de protección.

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