Carlos Mazón abraza a Ruth Merino, junto a Susana Camarero y Gan Pampols con las cuentas ya aprobadas
Mazón abandera una nueva etapa en la Generalitat con unos Presupuestos que contemplan más de 2.300 millones para la reconstrucción
El Consell se garantiza una etapa de estabilidad después de que PP y Vox hayan aprobado unas cuentas públicas para 2025 centradas en la recuperación y con un gasto social de récord
Presupuestos nuevos, etapa nueva. Ese podría ser un resumen del significado político, parlamentario y económico en la Comunidad Valenciana una vez a última hora de este miércoles los 53 diputados que suman el Partido Popular y Vox en las Cortes autonómicas hicieran valer su mayoría absoluta con tal de aprobar de manera definitiva los Presupuestos de la Generalitat para el año 2025.
Y es que las nuevas cuentas no son unas normales. A la vuelta del pasado verano, las diferentes consejerías del Gobierno que preside Carlos Mazón se pusieron manos a la obra con sus respectivos cálculos, previsiones y necesidades para que el departamento de Hacienda, a cuyo frente está Ruth Merino, elaborase el proyecto de ley correspondiente. Sin embargo, la furia de la dana del 29 de octubre supuso un antes y un después.
Por tanto, las cuentas públicas nuevas debían estar orientadas a la ingente labor de reconstrucción de la provincia. Y así se ha plasmado en el texto que salió adelante gracias al apoyo del centro-derecha y pese a la férrea oposición del PSPV-PSOE y Compromís, centrados en su guerra sin cuartel contra el jefe del Ejecutivo. En cifras, entre las carteras han acumulado partidas que superan los 2.300 millones de euros (2.364, exactamente).
La luz verde a los Presupuestos supone una nada desdeñable dosis de estabilidad institucional para la Generalitat, que una vez superado el trámite parlamentario pasa a un nuevo estadio, también comandado con él de cara a seguir con los trabajos de recuperación de las innumerables zonas afectadas por la riada y, al mismo tiempo, implementar el resto de medidas en ámbitos como la educación, la sanidad, servicios sociales y demás. Al respecto, cabe destacar que la inversión en políticas sociales va a alcanzar a lo largo del ejercicio una cifra récord de 19.590 millones de euros, 1.105 más y un 6 % más también que en 2024.
Carlos Mazón, durante el debate de Presupuestos en las Cortes Valencianas
Por otra parte, socialistas y nacionalistas ven reducidas al máximo su estrategia política en el Palacio de los Borja frente al Partido Popular. Y lo padecen por un triple motivo. Uno es que el visto bueno a las previsiones económicas y financieras le garantizan el Consell encara la segunda mitad de la legislatura con no pocas garantías, una vez la reconstrucción cuenta con un plan específico y su máximo responsable, el vicepresidente segundo, Francisco José Gan Pampols, tiene una sólida base sobre la que cimentar su actuación. El contrapunto lo pone el jefe de filas supremo del PSPV-PSOE y siempre justificado por Compromís, Pedro Sánchez, incapaz desde hace dos años de llevar siquiera al Congreso de los Diputados unas cuentas.
La segunda razón es que la citada estabilidad se ha visto reforzada gracias a que la relación del PP con Vox no ha sufrido desgaste ni erosión, aunque los de Santiago Abascal en la Comunidad se vieran obligados por decisión de Madrid a abandonar el Consell. Lejos de abroncarse mutuamente y de dinamitar ese vínculo, unos y otros han sabido limar las asperezas que pudieran tener y unir fuerzas y trabajar para que las decenas de municipios arrasados por el temporal recuperen cuanto antes la normalidad.
Por último, que la Generalitat cuente con Presupuestos es una pésima noticia para los dos grupos de izquierdas, puesto que aleja el mantra repetido hasta la saciedad por ambos, no solo en las Cortes, sino también en cualquier tipo de acto público al que acuden, tenga mucho, poco o absolutamente nada que ver con la dana. El balance de las reivindicaciones del PSPV-PSOE y Compromís es flojo, cuando no escuálido y raquítico: la propuesta de un Consell técnico fue vista y no vista; tres cuartos de lo mismo sucedió con unas cuentas consensuadas; las elecciones anticipadas no se vislumbran. Eso sí, mucha manifestación, mucha huelga, pero poco ojo clínico.