Pilar Bernabé: entre la consigna y el desinterés
La delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana refiere anunciar planes vacíos o hacerse fotos en actos institucionales sin peso real alguno, mostrando lealtad ciega a Ferraz y a Sánchez para su simple supervivencia política
La gestión del Gobierno de España en la Comunidad Valenciana supone un continuo desprecio, no tanto por la desesperante ausencia de recursos, que también, como por el exceso de propaganda. Bernabé no hace más que aplicar lo ordenado por Sánchez. «Si quieren ayuda que la pidan», frase que va a perseguir a los socialistas valencianos y a los dóciles y sumisos socios de Compromís que siempre muestran su enfado en las Cortes Valencianas, pero están callados en el Parlamento español.
La última de los «pancarteros» de Compromís es su aparente cabreo por ser ninguneados desde Sumar, coalición en la que están diluidos en Madrid, ante la renuncia a pedir la comparecencia de Sánchez en la comisión de investigación de la dana en el Congreso.
Tres figuras clave son Miguel Polo, presidente de la Confederación Hidrográfica del Júcar; José Ángel Núñez, jefe de la Aemet en Valencia; y Pilar Bernabé delegada del Gobierno sanchista. Los tres representan un engranaje institucional que prefiere hacer titulares y venderlos que afrontar verdades incómodas. Aunque evidentemente sus medias verdades y falsedades tienen que ser matizadas e incluso negadas ante el Juzgado porque en la sala de vistas mentir sí tiene una consecuencia penal.
Como delegada del Gobierno, Pilar Bernabé debería representar a todos los valencianos. En cambio, actúa como comisaria política del sanchismo en la Comunidad. Prefiere anunciar planes vacíos o hacerse fotos en actos institucionales sin peso real alguno, mostrando lealtad ciega a Ferraz y a Sánchez para su simple supervivencia política.
Pero la paciencia de los afectados por la dana se va acabando y se está encontrando el rechazo de las propias víctimas, como ocurrió en Catarroja, donde tuvo que oír como se le recriminaba la falta de ayudas del Gobierno de Sánchez, que no ha pagado ninguna de las ayudas para sanear el alcantarillado de los municipios afectados tras la riada, entre otros graves incumplimientos.
Lo más sorprendente, y que pone de manifiesto la fría personalidad de Bernabé, fue que tras acercarse víctimas, con familiares fallecidos en Catarroja, reclamando que se escuchara a todas las víctimas y no sólo a unas pocas, lo único que se le ocurrió decir es si habían cobrado. Esta frase es lapidaria y refleja que toda su campaña en los medios de comunicación es solo de imagen teniendo como finalidad únicamente su promoción personal y la utilización de las asociaciones en su beneficio.
Desde Aemet en Valencia, José Ángel Núñez ha contribuido a inflar la narrativa sanchista, llegando a afirmar que se sorprendió escuchar al presidente Mazón explicando que la alerta terminaba a las 18 horas, obviando que él mismo dio esa misma explicación en la televisión pública valenciana y que la Delegada también utilizó las mismas palabras. ¿Dónde está la neutralidad técnica que se le supone a una agencia estatal? Núñez ha convertido la meteorología en un instrumento de propaganda sanchista, sumándose sin rubor a campañas políticas que buscan blanquear la actuación del Gobierno de España durante estos siete meses transcurridos desde la riada de octubre pasado.
El tercero en discordia es Miguel Polo, exconcejal socialista y presidente de la Confederación Hidrográfica del Júcar, que ha insistido en reiteradas ocasiones en que la cuenca del Júcar está «equilibrada», y que la Confederación no tiene responsabilidad en limpieza de barrancos y en la falta de obras hídricas que eviten inundaciones. Aún no ha aclarado, sin duda porque Bernabé le ha prohibido hablar, cuál fue su intervención el día 29 de octubre, a parte de quedar constatado que durante los momentos de mayor intensidad de lluvia no se encontraba en su puesto de trabajo, sino comiendo canapés en una conferencia en la Universidad Politécnica de Valencia.
Pero su silencio no podrá mantenerse cuando tenga que declarar en el Juzgado, y tendrá que decir la verdad, como le ha pasado a la propia Bernabé o a Nuñez. Incluso, cuando tenga que responder ante la denuncia de la Generalitat Valenciana por vertidos y abandono de más de 300 vehículos en el barranco del Poyo, ya que pueden ser un peligro ante futuras lluvias y además causar graves daños medioambientales.
Pilar Bernabé está jugando sus cartas políticas personales utilizando la consigna y la propaganda, valiéndose de los organismos estatales como Aemet y la CHJ, con la entusiasta colaboración de Miguel Polo y de José Ángel Núñez, pero ha de tener cuidado porque ya lleva dos avisos, el primero en Paiporta con Sánchez y el segundo en Catarroja con el ministro Torres. En la cultura taurina al tercer aviso te conduce directamente a los corrales. Y los ciudadanos cada vez toleran menos las consignas que únicamente ponen de manifiesto el desinterés en la recuperación de las zonas afectadas.
Fernando De Rosa es magistrado y diputado del Partido Popular en el Congreso