Imagen de archivo de María Jesús Montero junto a Diana Morant
Montero lleva medio año sin pisar Valencia en plena asfixia financiera de la Generalitat y se vuelca con su agenda oficial en Andalucía con 23 visitas
La ministra de Hacienda prioriza su papel de candidata socialista a la Junta a la financiación de la Comunidad y los Presupuestos para la reconstrucción tras la dana
María Jesús Montero y Diana Morant tienen muchas cosas en común. Ambas son socialistas, fieles a más no poder y personas de máxima confianza del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. También son ministras, la primera de Hacienda, cargo que compatibiliza con ser la número dos del Gobierno, mientras que la segunda lo es de Ciencia, Innovación y Universidades. Igualmente, las dos comparten que gestionan sus carteras 'a tiempo parcial', ya que son las candidatas del PSOE a la Presidencia de sus respectivas comunidades autónomas.
Al respecto, lo anterior no es lo único que les une, ya que, además, las encuestas les auguran malos resultados tanto a la andaluza como a la valenciana. Quizás por ello, la vicepresidenta esté priorizando una estrategia para intentar dar la vuelta a los sondeos y que su batalla con Juanma Moreno Bonilla no desemboque en otra aplastante mayoría absoluta del Partido Popular o, lo que es lo mismo, un sonoro batacazo en las urnas que, incluso, podría convertirse en el peor resultado de la historia de su partido en el que, hasta hace no tanto, era su principal feudo.
Cabe resaltar que ese plan no es suyo, sino de su jefe de filas, ya que con otros miembros del Consejo de Ministros que optan a mandatarios regionales se sigue la misma vía. Bien lo sabe Morant, que está tan solo a un viaje a Castellón, Valencia o Alicante de que sean 50 las veces que ha pisado la Comunidad tan solo en lo que va de año.
Viaje a Polonia para ver al Betis
El caso de Montero no es menos sangrante. La última vez que pisó territorio valenciano fue el 9 de diciembre de 2024, es decir, está a punto de cumplir siete meses desde que se fuera de la Catedral de la capital autonómica, donde acudió para acompañar a los Reyes de España en el funeral por las víctimas de la dana. No ha vuelto. Ni para reunirse con la consejera de Hacienda, Ruth Merino, para abordar planes fiscales como consecuencia de la riada ni para abordar la crítica situación financiera de la Generalitat debido a ser la comunidad peor financiada y el esfuerzo a realizar por el temporal.
Que la agenda de la vicepresidenta primera es de preferencia andaluza es un hecho. Desde el citado 9 de diciembre, en cambio, ha viajado a su 'patria chica' un total de 23 ocasiones. En realidad, a Andalucía ha ido 22 veces porque la número 23 no es tal geográficamente tal, pero sí está relacionada con precampaña. Y es que el motivo fue estrambótico: viajó hasta Breslavia (Polonia) para presenciar en directo la final de la Conference League de fútbol entre el Betis y el Chelsea de Londres.
Imagen de archivo de Pedro Sánchez, María Jesús Montero y Pilar Bernabé durante una reunión de la Comisión Ejecutiva Federal en la sede federal del PSOE
Su viaje poca gente lo entendió, dado que entre el embutido Gabinete de Pedro Sánchez hay una ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes. Al frente está Pilar Alegría, que también conoce lo que es compaginar cartera y candidatura sin demasiadas perspectivas de éxito. Dicho desplazamiento de Montero, además, se saldó con acusaciones de «gafe» porque al descanso, con 1-0 a favor de los verdiblancos, dijo: «Venía yo con el presentimiento del que el Betis iba a ganar y me voy a salir con la mía». El partido acabó 1-4 para los ingleses. Le gusta el fútbol a 'dos' de Sánchez. En una de sus estancias en Sevilla estuvo en el palco del sevillano estadio de la Cartuja durante la final de la Copa del Rey, con un 3-2 para el Barcelona contra el Real Madrid. En este caso, el gafe o no gafe va a gusto del lector.
Ni Presupuestos ni FLA extraordinario
Mientras tanto, en más de medio año, la responsable de Hacienda no ha tenido a bien activar el Fondo de liquidez Autonómico (FLA) extraordinario para la Comunidad Valenciana por más que el presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, se lo haya exigido de todas las formas posibles y obteniendo por todas ellas la misma respuesta: ninguna. Ese mecanismo se ha puesto en marcha los últimos doce años, pero no se sabe el motivo real del cambio, más aún con el actual contexto de reconstrucción en la provincia de Valencia.
El mismo silencio sobre lo explicado es el que la ministra lleva manteniendo nada más y nada menos que siete años sobre el sistema de financiación autonómica. Desde que Sánchez llegó al Palacio de La Moncloa, se ha negado una y otra vez a abordar el debate de la reforma del actual sistema de reparto de fondos entre las regiones. Aunque la Comunidad y otros territorios como Murcia, Castilla-La Mancha o Andalucía están claramente perjudicadas, las cesiones pactadas por el presidente del Gobierno con los independentistas para seguir en el poder algo más siempre han tenido prioridad.
Por último, el binomio Sánchez-Montero ha sido incapaz de, ya no aprobar, sino de presentar unos Presupuestos Generales del Estado (PGE) desde hace dos años y está por ver si para 2026 el Congreso los verá, bien porque se vuelven a prorrogar o bien porque la legislatura acaba antes de tiempo. Más allá del significado de evidente debilidad parlamentaria, el hecho de que España no cuente con unas cuentas públicas acordes a la realidad del país, uno de los lamentables efectos es que Alicante se mantiene como la última provincia en inversiones por parte del Gobierno otro ejercicio más. Más finales de fútbol en un mes que visitas a Valencia en 2025. No hace falta VAR.