Imagen de archivo de Carlos Mazón tomada en un acto del PP en AlicanteEP

Mazón sí tiene quien le vote: de las últimas encuestas a la nueva dirección del PP de Feijóo

El presidente de la Generalitat Valenciana llegará a otoño con los deberes hechos de los Presupuestos para la recuperación de la dana y ante la prueba de fuego de la comisión de investigación en el Congreso

Mazón sí tiene quien le vote. Lo dice hasta el militante socialista y presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), José Félix Tezanos. En una encuesta datada en marzo, cuando Santos Cerdán seguía ejecutando las órdenes de Pedro Sánchez en el PSOE (entre ellas situar a la ministra Diana Morant al frente de los socialistas valencianos), pero publicada en julio, Tezanos venía a concluir, en síntesis, que el actual presidente de la Generalitat Valenciana volvería a ganar las elecciones y, aunque a un ochenta por ciento de la población no le agradaría que siguiera en el cargo, no sabe quién debería ser su sustituto.

Lo que inicialmente se concebía como un dardo de Tezanos a Mazón en el contexto del relato de la izquierda con el único asidero de la dada como argumento político, se volvía en contra de Morant contra su compañera de partido Morant, una auténtica desconocida en tierras valencianas por mucho que se afane en visitarlas a golpe de agenda oficial, conforme ha venido informando El Debate.

Mazón sí tiene que le vote. Lo indican las encuestas que, como las del CIS, dependen del Gobierno. Todos los sondeos con un mínimo de rigor en cuento al formato de las preguntas y la cifra de consultados coinciden en el pronóstico. El PP volvería a ser la formación más votada en la Comunidad Valencia, y aunque Mazón, todavía lastrado por los efectos de la riada, no llega los cuarenta diputados actuales, el trasvase de Vox permitiría un nuevo Gobierno de centro derecha en la Generalitat porque, como sucedió en 2023, Santiago Abascal no permitirá que la izquierda tome el poder. Ni en la mejor de las horquillas, el PSPV-PSOE de Morant y Compromís (veremos si con Joan Baldovía de nuevo como cabeza de lista) suma los cincuenta escaños que marca la mayoría absoluta en las Cortes Valencianas.

Imagen de Carlos Mazón tomada este domingo junto a un grupo de integrantes de la delegación valenciana del PPEl Debate

La relación Morant-Cerdán vía Sánchez

Y todo este escenario sin contar todavía los últimos acontecimientos que han sacudido al PSOE y que todavía no recogen los sondeos. El último, el encarcelamiento del hasta hace unos días secretario de Organización, Santos Cerdán, muñidor del pacto a tres bandas entre Diana Morant, Carlos Fernández Bielsa y Alejandro Soler para que, cumpliendo los deseos de Sánchez, la ministra de Ciencia fuera elegida secretaria general de la federación socialista valenciana.

Mazón sí tiene quien el vote. Y como se cumpla el vaticinio del diputado Fernando de Rosa y la presunta trama de corrupción del PSOE alcance alguna derivada en el feudo de Morant, todavía más. En España. y bien lo sabe el PP, la corrupción se paga cara en las urnas. Para acabar de aliñar la ensalada llega el nombramiento de Rebeca Torró, salpica por la concesión de obras públicas a una empresa vinculada con la trama Cerdán-Ábalos y Koldo, de la que, conforme avanzó El Debate, Jaime Peris Pascual, actual jefe de Gabinete de Rebeca Torró, la nueva secretaria de Organización del PSOE elegida por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en sustitución de Santos Cerdán, trabajó durante años para una de las empresas clave en la red de corrupción que salpica al Ekecutivo: «Que Dios nos coja confesados», espetó el presidente de la Generalitar.

Con todo, los socialistas tienen preparado a Mazón un otoño plagado de espinas. Las comisiones de investigación sobre la dana, especialmente, la del Congreso, constituirán una auténtica prueba de fuego para el presidente de la Generalitat.

En el seno de Presidencia causó una cierta sensación de «euforia» la designación de Miguel Tellado como nuevo secretario general del PP y de Esther Muñoz como portavoz parlamentaria de Feijóo. La delegación valenciana asiste este fin de semana al Congreso Nacional de los popular unida, con la segunda mayor cifra de compromisarios y con la sensación de que Feijóo da oxígeno a Mazón. El Partido Popular, salvo sorpresa, podrá demorar su Congreso Regional hasta 2026. Fuentes del entorno más próximo a Mazón lo consideran la «situación ideal». En política el tiempo es oro. Además, los mismos interlocutores indican a El Debate que Tellado y Muñoz «han sido dos de los más firmes defensores de Mazón», lo que disipa cualquier atisbo de «inquietud» sobre el futuro a corto plazo del presidente valenciano.

Imagen de Miguel Tellado y Carlos Mazón tomada este sábado en el Congreso del PPABC

Mazón seguirá a los suyo. En la recuperación de Valencia. Con unos Presupuestos de la Generalitat aprobados y un plan global de 29.000 millones de euros y 340 medidas concretas. Ahora falta que el Gobierno ponga de su parte. Por lo pronto, en las Cortes Valencianas los socialistas se negaron a condenar los «audios machistas» intervenidos por la Guardia Civil a José Luis Ábalos, número dos en la candidatura por la circunscripción de Valencia en las elecciones generales de julio de 2023.

Mazón es consciente a ciencia cierta de que haga lo que haga, el relato de la izquierda no va a parar. Da igual que mientras los valencianos ya se estaban ahogando y perdiendo sus coches y sus casas en el Congreso, aquella tarde del 29 de octubre, el PSOE estuviera repartiéndose con sus socios independentistas los puestos en el consejo de administración de RTVE; nadie, al quien escribe estas líneas sabe dónde ni con quién comía el presidente del Gobierno ante la peor catástrofe natural de la historia de España; mientras, Teresa Ribera, máxima responsable política de los cauces y barrancos como los del Poyo en el que se concentró más de 86 por ciento de las 228 muertes de la dana de Valencia, se encontraba en Bruselas preparando su desembarco nada más y nada menos que vicepresidenta primera y comisaria de Competencia de la Comisión Europea como vicepresidenta primera y comisaria de Competencia de la Comisión Europea.

Aunque la mayoría silenciosa que un domingo tórrido como el de hace siete días se queda en casa o se va al cine y cuando se enfrente a una urna escogerá la papeleta del PP o de Vox, la izquierda mantiene su relato a toda cosa. El domingo, 29 de junio, la última de las manifestaciones para pedir la manifestación de Mazón congregó a 5.000 personas. Había doscientas entidades convocantes, por lo que, de media, no fueron capaces de convencer ni a treinta familiares y amigos. Con todo, fueron portada aquella noche en los informativos. El relato de la izquierda.

¿Si la Generalitat necesita más recursos que los pida?

A Pedro Sánchez, «el galgo de Paiporta» como le definió Isabel Díaz Ayuso, el mismo que no se dignó a acudir al funeral de las víctimas, le salvó políticamente que el grueso de las muertes 228 por las seis de la localidad albaceteña de Letur, se concentrara en la provincia de Valencia. «¿Si la Generalitat necesita más recursos que los pida?», casi como se se estuviera refiriendo al un ONG de Mozambique.

Tal vez el error de reflejos de Mazón aquel fatídico día, que sólo quienes estábamos en Valencia somos capaces de calibrar su mastodóntica magnitud, fue no decretar el nivel 3 de Emergencia. O lo que o lo mismo. Que Sánchez hubiera tomado las riendas. Hoy, el relato de la izquierda sería otro.

La misma izquierda que ahora, con la valenciana Rebeca Torró al frente de la Secretaría de Organización del PSOE trata de hacer la pinza a Mazon: «Que Dios nos pille confesamos». Por lo pronto, conforme avanzó este miércoles El Debate, el PP, pese a todo, está en disposición de volver a gobernar. El trabajo de campo finalizó hace dos viernes y el avance de los resultados ya los publicó este periódico. Unos datos «esperenzadores» para Mazón, toda vez que las encuestas las está realizando la misma empresa que lo hizo con éxito en la anterior campaña electoral.