Imagen tomada este miércoles de Pedro Sánchez tras el despacho mantenido con Felipe VI en Palma de Mallorca
Sánchez ya disfruta del lujo de La Mareta mientras no veraneará en los pueblos afectados por la dana de Valencia como recomendó
Una de las imágenes que se pueden ver en el estrepitoso fracaso de la miniserie propagandística Moncloa: Cuatro Estaciones, que relata la vida del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez con su familia y su equipo más cercano en el Palacio de La Moncloa, se puede ver cómo él conversa con su mujer, Begoña Gómez, mientras de buena mañana desayunan y leen la prensa internacional y nombran asuntos como la entrada de Suecia y Finlandia en la OTAN. Por suerte para el matrimonio, la producción se rodó meses antes de que los principales diarios extranjeros se refirieran al socialista y su ejecutoria con términos como «corrupción», entre otros nada agradables para sus intereses.
Si la pareja continuase con esa sana costumbre informativa, hasta prácticamente el final de este mes de agosto lo harán en otro palacio, en este caso, el de La Mareta, en Lanzarote. Se trata de un complejo con todos los lujos a disposición de sus moradores: más de 30.000 metros cuadrados, gimnasio, una cancha de baloncesto y bellos jardines de tierra volcánica y palmeras, helipuerto y acceso directo al mar, además de diez bungalows independientes, amplios jardines, dos piscinas y hasta un lago ornamental.
Sin embargo, el privilegiado asueto del jefe del Ejecutivo contrasta sobremanera con lo que él mismo, meses atrás, recomendó a los casi 50 millones de españoles para este verano que ya está en sus días álgidos. Y es que, a raíz de la dana del pasado 29 de octubre que asoló más de 70 municipios de la provincia de Valencia, el presidente hizo un llamamiento público a todos los ciudadanos:
«Me gustaría provechar esta oportunidad para pedir públicamente a los españoles y españolas que elijamos España. Pero, si se puede, que elijan en concreto Valencia. Este año más que nunca. Hagamos, por ejemplo, que en las próximas Fallas, el próximo verano o en los venideros el turismo sea también un motor de recuperación económica para Valencia, que sea una muestra de solidaridad colectiva de todo un país con una tierra que todo llevamos en el corazón», arengó.
Huida de Paiporta
Si se suele decir que 'del dicho al hecho hay un trecho', ese camino en lo relativo a Sánchez es casi tan largo como la retahíla de contradicciones que él mismo se encarga de engordar en una hemeroteca que lleva camino de tener un tamaño oceánico. Y es que no se prevé que se pase, ni siquiera unos minutos, por localidades devastadas como Paiporta, Chiva, Picaña, Alfafar, Torrente o Aldaya, entre otras muchas. De hecho, desde que el pasado 3 de noviembre huyera de Paiporta dejando solos ante la ira de los vecinos a los Reyes Don Felipe y Doña Letizia y al presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, las zonas cero de la riada no han vuelto a ver al líder del PSOE por sus calles.
Tanto es así que ni siquiera fue a Valencia al funeral que organizó el Arzobispado de la capital levantina en la Catedral en memoria de las 228 personas que murieron por el temporal y el resto de víctimas. Pero ese panorama puede ir a más, ya que es más que probable que, en el hipotético caso de que algún miembro del Gobierno se pase por las zonas afectadas, ese rol lo juegue tan solo la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades y secretaria general de los socialistas valencianos, Diana Morant. De cumplirse lo anterior, no habría ni rastro de María Jesús Montero, Yolanda Díaz, Sara Aagesen, José Manuel Albares, Félix Bolaños, Margarita Robles, Fernando Grande-Marlaska, Óscar Puente, Pilar Alegría, Jordi Hereu, Luis Planas, Ángel Víctor Torres, Isabel Rodríguez, Ernest Urtasun, Carlos Cuerpo, Mónica García, Pablo Bustinduy, Ana Redondo, Elma Saiz, Óscar López ni de Sira Rego.