Montaje con una imagen de Rosa Moreno, afectada por la okupación en la localidad de Benetússer, Valencia

Montaje con una imagen de Rosa Moreno, afectada por la okupación en la localidad de Benetússer, ValenciaEl Debate

«No puedo entrar a mi cuarto de baño por culpa de unos okupas rumanos»

Una mujer denuncia la pesadilla que sufre desde hace tres años con sus vecinos en la localidad valenciana de Benetússer

En los últimos años, los casos de okupación se han convertido en un problema cada vez más visible en todo el país. La Comunidad Valenciana no es ajena a este fenómeno, tal y como ha recogido El Debate en las últimas semanas, especialmente durante los meses de verano, cuando muchas viviendas permanecen vacías y resultan más vulnerables a estas prácticas. Lo que para algunos es un asunto lejano que solo aparece en los titulares, para otros es una realidad diaria que condiciona su vida por completo.

En Benetússer, un municipio del área metropolitana de Valencia, Rosa Moreno vive una situación que describe como un auténtico calvario. Desde hace tiempo, sus vecinos del piso superior, una vivienda okupada por unos rumanos, han convertido la convivencia en un tormento. Según relata, el continuo ir y venir de desconocidos, los ruidos a cualquier hora, las peleas y, sobre todo, el deterioro estructural del inmueble, han hecho que su hogar se convierta en un lugar inseguro.

El techo de su vivienda presenta daños tan graves que amenaza con desprenderse en cualquier momento. «Se me cae la casa a trozos», lamenta, al borde de la desesperación en una entrevista en el programa 'La Mirada Crítica' de Telecinco.

Rosa vive sola y confiesa que la soledad se siente aún más dura cuando, asegura, nadie asume responsabilidades ni le ofrece apoyo. La última muestra del deterioro fue la visita de una empresa que acudió a apuntalar su baño. Tras la inspección, le advirtieron que no debía entrar ni pisar esa zona de la casa por el riesgo inminente de derrumbe.

La situación, cuenta, comenzó con intentos de diálogo. Rosa llamó a otros vecinos e incluso trató de hablar con los okupantes para resolver el problema, pero lo único que obtuvo, asegura, fueron amenazas. Su compañía de seguros acudió rápidamente y determinó que la avería procedía de una tubería general y de la bañera del piso superior. Le ofrecieron asistencia legal, aunque, según afirma, no pudieron intervenir directamente en la reparación. «Tengo más ayuda de mi seguro que del seguro de la finca», apunta con resignación.

La vecina explica que su día a día se ha convertido en un recorrido burocrático interminable. Tras salir de trabajar, acude a la Guardia Civil, la Policía Nacional o el Ayuntamiento, sin que hasta ahora haya conseguido una solución. «La Policía me dice todos los pasos que tengo que hacer, pero nadie actúa», denuncia. Entre la inseguridad estructural y la tensión constante con los okupas, Rosa teme que, de un momento a otro, su casa deje de ser un hogar para convertirse en una ruina inhabitable.

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