Imagen del terreno en el que se proyectó construir el 'Manhattan de Cullera'.

Imagen del terreno en el que se proyectó construir el 'Manhattan de Cullera'.Ajuntament de Cullera

El pueblo valenciano que soñó con ser Hollywood y ahora aspira a ser Manhattan

Hubo un tiempo en el que la localidad valenciana de Cullera pudo ser Hollywood y Manhattan a la vez. Mientras en su montaña luce el cartel con el nombre del municipio desde 1973, hace quince años se proyectó culminar la expansión de la localidad hacia el sur, hacer que llegara hasta el Júcar con el conocido 'Manhattan de Cullera'. El plan pasaba por alzar 35 torres de 25 plantas, dotando de una nueva imagen a este turístico y característico pueblo de costa. Si en dos meses el Ayuntamiento de Cullera no formaliza la solicitud de información requerida por la Conselleria de Medio Ambiente, este PAI quedará prácticamente sentenciado. Teóricamente el alcalde socialista asume el objetivo de no dejar caer el proyecto, y más tras un reciente acuerdo con PP y Vox para readaptar el coste total de la obra.

Si se observa un mapa de Cullera se ve con suma facilidad cómo entre el casco urbano del municipio y su zona de playa hay un gran terreno libre de construcciones. En total hay más de 600.000 metros cuadrados y es ahí donde en 2010 se ideó uno de los proyectos urbanísticos más grandes de España. Así nacía el oficialmente PAI Bega-Port, popularmente conocido como 'Manhattan de Cullera'.

Desde aquel entonces el proyecto solo ha ido tropezando con piedras que han ido surgiendo en el camino. Que si la crisis del ladrillo, que si frenazos políticos, que si normas que aparecen y desparecen. Hasta hoy en día. La Generalitat Valenciana quiere que este tema quede resuelto, que el 'Manhattan de Cullera' deje de estar en un limbo administrativo y que se ponga la directa para que se haga conforme esté acordado, pero parece mentira que la administración no conozca cómo funciona la administración.

Los planes de la Conselleria de Medio Ambiente pasaban porque en mayo el Ayuntamiento de Cullera ya hubiera puesto en marcha el proyecto, pero no fue así. Según fuentes municipales, existe «dificultad para localizar a todos los propietarios» afectados por este mega proyecto. Así que la Generalitat Valenciana ha concedido una prórroga de dos meses para que la administración local pueda resolver todas sus dudas para justificar el retraso de las obras y demostrar de forma fehaciente que comienza a ser una realidad el 'Manhattan de Cullera'.

En el caso de que el Ayuntamiento no cumpla con la solicitud de la Generalitat, el proyecto está amenazado a quedar descartado completamente, ya que se vería afectado por el Plan de Acción Territorial de la Infraestructura Verde del Litoral (Pativel), que convertiría automáticamente todo este terreno junto a la desembocadura del Júcar en 'suelo no urbanizable'.

La lentitud del Consistorio para aclarar a ojos de la Generalitat que el proyecto va encaminado a convertirse en una realidad contrasta con las propias decisiones adoptadas en el seno local. Este mismo año el PSOE, que cuenta con 14 de los 21 concejales del pleno, aprobó con PP y Vox una adaptación económica del PAI Bega-Port para reducir el coste total del proyecto y situarlo sobre los 91 millones de euros.

Tras quince años en suspenso, el 'Manhattan de Cullera' se juega ser una realidad en sólo dos meses. Antes de final de año ya se conocerá si el Ayuntamiento cumple con lo acordado y reactiva el PAI o si, por contra, toda esta extensión pasa a ser declarada 'no urbanizable' a ojos urbanísticos.

Así iba a ser el 'Manhattan de Cullera'

El 'Manhattan de Cullera' está (o estaba) llamado a transformar por completo este punto situado a menos de 30 minutos de la ciudad de Valencia. En su proyecto constan las citadas 35 torres de 25 plantas, pero además se contemplan varios hoteles en la zona, así como construir tanto un puerto deportivo como pesquero, un colegio y más de mil viviendas de protección oficial (VPO).

Si será o no una realidad, si del plano pasará a la parcela, se sabrá en menos de dos meses. Ese es el tiempo que queda para saber si Cullera puede acabar siendo Hollywood y Manhattan a la vez o si sólo se queda conocida por su cartel pintado en la montaña.

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