El cirujano Robert Montgomery (C) ayudando a colocar el riñón de cerdo modificado genéticamente en el abdomen de Lisa Pisano

Imagen de archivo de una operación quirúrgicaAFP

El calvario de una mujer hasta su muerte: no la operan por ser Navidad, pierden su vesícula y al encontrarla le diagnostican cáncer terminal

La Consellería de Sanidad de la Comunidad Valenciana ha de indemnizar a los familiares de la víctima con 97.500 euros porque el trato «no fue el correcto» y «condicionó» su «evolución médica»

Si el hecho de que una vida termine antes de tiempo por causas que non naturales ya es un drama en sí mismo, más aún lo es cuando el fatal desenlace es producto no ya de una, sino de varias negligencias y diversos infortunios. Esta nada deseable situación la conoce de primera mano en Valencia la familia de una mujer que falleció por una sucesión de errores médicos.

Todo ocurrió entre mayo de 2020 y marzo de 2021. Con España confinada a causa de la pandemia del covid-19, la víctima acudió a su hospital público de referencia (en un municipio de la provincia) aquejada de una inflamación de estómago, si bien los médicos le diagnosticaron una gastroenteritis producto de la ansiedad por la situación que vivía el mundo entero.

Con ese contexto, la mujer volvió a su domicilio, aunque los dolores que padecía no paraban, por lo que meses después, ya en septiembre, decidió volver al centro hospitalario. Allí le hacen la pertinente ecografía, aunque no le operan porque estaba contagiada de coronavirus, por lo que los facultativos aplazan la intervención quirúrgica hasta que los test PCR dieron resultado negativo, según indica el diario Las Provincias.

Perforación en el conducto biliar

Una vez en el quirófano, el equipo médico le extirpó la vesícula. Sin embargo, durante las maniobras le perforaron el conducto biliar. La situación de la paciente no mejoraba ni siquiera tras el alta, ya que que los fuertes dolores permanecían, no podía prácticamente comer y tenía diarrea de forma habitual. Ante ese panorama, en el hospital no se alertaron y le dijeron que todo era un proceso normal dado su cuadro sanitario y no le hicieron más pruebas. Ante esa negativa, acudió a un centro privado, donde le realizaron un TAC abdominal. Este reveló unos nódulos que quizás podrían derivar en el diagnóstico de un cáncer. De ello en ningún momento le habían dado dato alguno en el hospital público.

Aun así, hasta allí volvió con la documentación nueva y, esta vez sí, la confirmaron. Pero los disgustos continuaron, puesto que los médicos declinaron operarla porque se encontraba «desnutrida y era época de fiestas navideñas» y había menos medios personales para ello por vacaciones. La intervención se practicó finalmente el 20 de enero de 2021 en otro hospital público, ahora en Valencia capital, y una vez finalizada se observó un eventual cáncer de colon y tumores en los ovarios que prácticamente ya estaban en fase de metástasis.

Ante ello, se acordó analizar la vesícula que meses atrás le habían extraído para concretar el diagnóstico y calcular el avance de la enfermedad. Pero la sorpresa se transformó en indignación cuando al pedir el órgano de la mujer, este se había perdido. Tras el tiempo que se tardó en dar con la vesícula y una vez enviada al hospital levantino, los sanitarios reafirmaron sus sospechas, siendo el cáncer terminal. Todo lo anterior produjo un enorme sentimiento de rabia en la familia, convencida de que si todo hubiera transcurrido de forma habitual, la mujer podría haber tenido opción de llevar a cabo un tratamiento y no únicamente los cuidados paliativos.

Su final no fue tranquilo, sino todo lo contrario. Un día se encontraba en estado muy grave y pese a que llamó a una ambulancia para que la trasladara de urgencia al hospital, el vehículo tardaba y tardaba. A la desesperada, los hijos de la víctima la llevaron en su propio coche al centro, donde llegó con el hígado colapsado y donde terminó falleciendo esa misma noche.

Casi cuatro años después, el Consell Jurídic Consultiu de la Comunidad Valenciana ha decidido que la Consellería de Sanidad ha de indemnizar a los familiares de la mujer con 97.500 euros por la «deficiente asistencia» que recibió y que «condicionó» su «evolución médica» porque «el análisis del Servicio de Anatomía del hospital no fue el correcto»

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