Imagen de archivo de Ximo Puig y Diana MorantEduardo Manzana / Europa Press

Los malos resultados de Diana Morant en las encuestas electorales disparan las alarmas en el PSOE valenciano

La ministra de Ciencia y líder del PSPV no logra rentabilizar en los sondeos la estrategia de emplear la gestión de la dana como arma política contra el PP de Mazón

Si el final del último curso político no fue el más deseado para la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, el mes y medio que lleva la actual temporada no le está yendo ni mucho menos bien. Como si de una muestra del destino se tratara por empeñarse el PSOE en no separar partido y Gobierno, en el Ejecutivo se ha llevado un sonoro varapalo por su Decreto de Universidades, criticado incluso por tres compañeros y en lo orgánico las encuestas le prevén un escenario francamente adverso de cara a su aspiración de ser presidenta de la Generalitat Valenciana.

No es una. Ni dos. Ni siquiera tres. Hasta 16 estudios demoscópicos coinciden de manera unánime en que el ganador a día de hoy de unas elecciones en la Comunidad Valenciana sería Carlos Mazón. Del mismo modo, el PSPV-PSOE sería segunda fuerza de manera irremediable. En otras palabras, la feroz estrategia diseñada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de acoso y derribo hasta la extenuación contra el jefe de Consell engullida y replicada de principio a fin por Morant no le valdría para alcanzar sus objetivos políticos.

En este sentido, y a tenor del cómputo de todas las encuestas realizadas a nivel regional hasta la fecha, 'populares' y socialistas estuvieron a la par en escaños previstos entre noviembre y enero, coincidiendo con la máxima tensión e indignación ciudadana. Sin embargo, desde febrero la brecha entre ambos es más que evidente y constante a favor en todo momento de Mazón. En cifras, el PP obtendría 36 escaños y el 34,5 % de los votos frente a las 32 actas del PSPV-PSOE, con un 29,2 %. El centro-derecha seguiría en el Palau gracias a la mayoría absoluta PP-Vox (36 y 15 asientos, respectivamente).

Derrota en las europeas y Ábalos, de dos

Los datos muestran un panorama más que sombrío para Morant, más aún cuando, según un estudio de Prensa Ibérica, tan solo el 18 % de los valencianos creen que la titular de Ciencia vaya a ganar los comicios. Paupérrimo índice de confianza hasta en los suyos, más allá de todos los que todavía, tras cuatro años y medio en el Ministerio, desconocen quién es.

Con todo este caldo de cultivo no es de extrañar que las dudas sobre la figura de la exalcaldesa de Gandía hayan pasado en cuestión de meses de ser anecdóticas a constantes en el seno de su propia organización. A decir verdad, su paso por la federación socialista no está haciendo nada plácido. Derrota en las elecciones europeas, elección de José Luis Ábalos como número dos y no conseguir ponerse en cabeza ni por la dana es todo su escuálido mérito. Por ello mismo, no suena raro que las dudas sobre su futuro estén sobre la mesa.

Imagen de archivo de Pedro Sánchez y Diana Morant, en el último Congreso Nacional del PSPV-PSOEEFE

En este sentido, una de las grandes incógnitas es la fecha en que Morant saldrá del Gobierno. Ha de hacerlo, la clave es cuándo. Hay quien defiende que su salida debe ser cuanto antes, aprovechando la crisis en el Ejecutivo que Sánchez ha de acometer más pronto que tarde para que María Jesús Montero se centre, a buenas horas dirían algunos, en la campaña para intentar recuperar la Junta de Andalucía.

Sería en ese movimiento cuando, además de la valenciana y la andaluza, abandonaría el Consejo de Ministros Pilar Alegría con destino Aragón y, quién sabe, si también Óscar López para su pugna con Isabel Díaz Ayuso por la Comunidad de Madrid. Esta postura es la que estaría sosteniendo e incluso alentando el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.

Fecha para salir del Gobierno

En cualquier caso, el dilema para la ministra de Ciencia no es menor. Si se queda en Madrid apurando los minutos más allá del tiempo de añadido es más que probable que siga utilizando las ruedas de prensa posteriores a las reuniones de los ministros como si fueran mítines de partido. Tendría ese altavoz, pero su rol como líder de la oposición en la Comunidad Valenciana se mantendría prácticamente en el cero, ya que estaría 'teletrabajando', no marcaría la agenda de precampaña ni de campaña y no debatiría ‘de tú a tú’ con Mazón en la región que pretende gobernar. Sería la enésima prueba de que la federación, ella misma, su gestión y su candidatura no son sino una mera sucursal sanchista alejada de una valencianía que se arroga a sí misma y que niega a otros. De no pisar el terreno tiene de quién aprender.

Esa impostura deliberada con tal de tratar de poner debajo de la alfombra lo que podría ser la consolidación de un fracaso en ciernes se ve en actitudes desesperadas con tal de ir contra Mazón a cualquier precio. Sirva como ejemplo la información de que el PSPV-PSOE está pidiendo por escrito a sus militantes confirmación de que asistirán a la manifestación contra el 'popular' el próximo día 25: «Es comunismo puro. El mayor escrache que se ha hecho nunca en España», denuncian fuentes de la Generalitat consultadas por El Debate.

Tal es la retahíla de problemas y disgustos que viene acumulando Morant que, incluso, se ha llegado a especular con su relevo. Si eso ya es de por sí lacerante, la puntilla es que los nombres alternativos han sido el de la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, número cuatro del PSOE a nivel federal y azote de Mazón, Pilar Bernabé, y, para terminar de redondearlo todo, Ximo Puig.

El expresidente de la Generalitat es el actual embajador de España ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Con piso, todas las comodidades en París, sueldo de en torno a 137.000 euros anuales y uno de sus hermanos sentado en el banquillo, no se barrunta sencillo que el de Morella vaya a sacrificarse para salvar a una Morant tan en apuros.