Imagen de archivo de recipientes con comida preparada

Imagen de archivo de recipientes con comida preparadaEl Debate

Se enfada porque le piden que no pague con «chatarra» y deja de ir a la casa de comidas preparadas que frecuentaba

El sector de la hostelería es un micromundo en sí mismo, ya que genera infinidad de anécdotas y situaciones. Unas son más alegres y derivan en una sonrisa y otras son más polémicas y controvertidas. De estas últimas da buena cuenta el influencer valenciano Jesús Soriano, que, a través de sus perfiles en redes sociales con el nombre Soy Camarero, expone quejas y aspectos similares de responsables de establecimientos.

Uno de los últimos en darle eco ha sido el caso de una persona que, junto con su madre, abrió «hace un año» un negocio de platos preparados. Dudando de si actuó bien o mal, expone lo que le sucedió con un «cliente semihabitual», un perfil que define como «el típico majete que viene de vez en cuando».

Según indica, este hombre «casi siempre» pagaba con «chatarra», es decir, con «monedas de dos y cinco céntimos». Con su actitud de simpatía y por confianza, el cliente decía que abonaba la comida que compraba de esa manera con frases como «toma, que os irá bien, jeje», algo que hizo durante «varios meses».

La cosa no cambiaba hasta que un día, según relata, se lo tuvo que explicar «amablemente», haciéndole ver que todas esas monedas no les ayudaban «nada» porque los productos de la carta tienen precios «redondos», como 1,50 euros, 10,50 o 13,50, por ejemplo, siendo lo más barato una croqueta a un euro. Por tanto, tener la citada «chatarra» no les sirve «de nada» e, incluso, les «desajusta la caja».

Sin embargo, el hostelero indica que la respuesta del cliente, lejos de entender la situación y decir que en adelante pagaría con monedas de más valor, billetes o con tarjeta bancaria, fue la de enfadarse. «Y no volvió», señala, preguntándose si hizo «mal» en pedírselo.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas