Fachada del antiguo hotel Metropol, en Valencia, que fue sede de la embajada de la Unión Soviética en España
El lujoso hotel de Valencia en el que Stalin puso la embajada de la URSS y del que echaron a Hemingway por disparar con su pistola
La calle Xátiva de Valencia es una de las más concurridas de la capital del Turia. Situada en pleno centro, a ella se puede llegar girando desde Colón y tiene como principales símbolos la mítica Estación del Norte y la Plaza de Toros. Justo enfrente de estos dos emblemas se encuentra un imponente edificio en cuyos bajos hay negocios sobradamente conocidos, como una cadena de hamburgueserías y otra de yogures helados que, entre ambas, concentran a cientos de personas cada día. El inmueble hoy alberga oficinas, pero hace menos de un siglo fue protagonista en primera persona de la historia de España.
Y es que entre 1931 y 1939 el Metropol era una de los hoteles más lujosos de la ciudad. Pero más allá de su admiración por parte de la clase alta, tuvo un especial papel durante la Guerra Civil y, más concretamente, entre noviembre de 1936 y octubre de 1937, periodo en que Valencia fue capital de la Segunda República.
Por el devenir del conflicto, figuras políticas de antaño como Indalecio Prieto o Largo Caballero se alojaron en el Metropol. Peor no fueron los únicos de suma importancia, ya que el dictador soviético Iósif Stalin decidió que la embajada de la URSS en España se estableciera en el mismo hotel. Junto al embajador, Marcel Rosemberg, también se trasladó hasta allí el equipo del NKVD, la posterior KGB.
Al frente de los espías comunistas se encontraba el bielorruso Alexander Olov, que en realidad era un alias de Lev Nikolsky. Este, y siempre cumpliendo sin ápice de negativa las instrucciones que Stalin mandaba desde el Kremlin, fue el artífice del traslado de las reservas de oro del Banco de España hasta Rusia, en lo que pasó a llamarse el Oro de Moscú.
Si bien en esa misma etapa en Valencia se organizó una cabalgata de corte soviético bajo el pretexto de que los niños desconectasen de la Guerra Civil pero que en realidad era una sucesión de loas y un homenaje continuo a Stalin, a Prieto, Largo Caballero y Manuel Azaña, entre otros, la relación del Metropol con la izquierda no acabó ahí, puesto que el edificio fue la sede tanto del II Congreso de Intelectuales Antifascistas como del Ministerio de Instrucción Pública.
Respecto al ámbito de la cultura, Antonio Machado presidió en el hotel la Casa de la Cultura y, además, se toma como cierto que los responsables del negocio en su día tuvieron que expulsar de sus instalaciones al escritor Ernest Hemingway después de que el estadounidense se pusiera a disparar con su pistola como si fuese un campo de tiro.