Imagen del asador de uno de los 'templos' del almuerzo valencianoFacebook Asador Foc & Brasa David’u

«Los camioneros hacen cola y los ancianos llegan los primeros»: el templo del almuerzo situado en un pueblo valenciano

Un bar de la localidad de Silla se viraliza en redes sociales por sus bocadillos

La Comunidad Valenciana mantiene una de las costumbres gastronómicas más arraigadas y reconocibles de su territorio: el almuerzo. Este paréntesis matinal, que se sitúa entre las 9 y las 12 del mediodía, forma parte del ritmo diario de miles de trabajadores y vecinos. La variedad culinaria de la región y la fortaleza de sus hábitos sociales han convertido el 'esmorzaret' en un rasgo identitario, con un ritual que combina aperitivo, bocadillo contundente y el tradicional 'cremaet', un café aromatizado con ron, canela o cítricos.

En una tierra donde abundan bares que llenan sus barras a primera hora con trabajadores, agricultores, transportistas y vecinos acostumbrados a este ritual, un establecimiento ha logrado desbordar las redes sociales por su afluencia. Las colas se forman antes de que amanezca, con camioneros y jubilados encabezando un desfile cotidiano que ha despertado la curiosidad de miles de usuarios.

Entre los lugares señalados por los creadores de contenido destaca el Asador Foc & Brasa David’u, situado en el municipio valenciano de Silla, en la Avinguda del País Valencià, 118. La divulgadora gastronómica Ana Belén (@gastrovaig) lo describe como un enclave que reúne la esencia del almuerzo de pueblo, con brasas desde primera hora, pan crujiente y el inconfundible aroma de la leña. «Aquí no hay tostadas con aguacate», explica en sus perfiles, «hay llonganissa, panceta y all i oli hecho a mano».

Uno de los detalles que más remarca es también uno de los que mejor definen el carácter local del lugar: «Los abuelos llegan temprano y los camioneros hacen cola». A las 9 de la mañana, la plancha y el horno de leña ya ofrecen una variedad notable de carnes a la brasa, listas para montar bocadillos generosos con pan de horno y una selección amplia de ingredientes, entre los que sobresale su alioli casero. El almuerzo se completa con cacahuetes y olivas, fiel al formato tradicional. «No hay brunch ni menús con nombres raros, sino brasas, cerveza fría y pan de verdad», resume.

Entre las recomendaciones personales de la creadora de contenido figuran las longanizas, el pimiento asado y la tortilla de patata. Los calamares no le convencieron, aunque destaca que el resto «estaba increíble». El precio, que parte de unos 8 euros, refuerza la percepción de que el local mantiene la esencia del esmorzaret de siempre: abundante, sencillo y vinculado al día a día de la población.

La cultura del almuerzo valenciano

La viralidad no ha hecho más que reforzar la condición del asador como uno de esos templos habituales del almuerzo valenciano, donde la tradición continúa viva entre brasas, bocadillos y colas que empiezan antes de que muchos bares abran sus puertas.

El fenómeno del almuerzo se ha amplificado a partir de publicaciones en Instagram y TikTok. En ellas se recuerda que el almuerzo, además de ser una costumbre popular, es también protagonista de hitos recientes. El 28 de septiembre de 2024, por ejemplo, se logró un récord Guinness con el mayor almuerzo simultáneo del mundo, con 306 personas reunidas para disfrutar del ritual valenciano.

La relevancia cultural del almuerzo es tal que cuenta con un reconocimiento propio: los Premis Cacau d'Or. Cada año, bares de las tres provincias compiten por inscribir su nombre en un galardón que distingue a los mejores templos del almuerzo valenciano. La décima edición, celebrada en 2024, incorporó a diez nuevos establecimientos de Valencia, Alicante y Castellón al listado de referentes de esta tradición. Los premios, promovidos por la comunidad digital #laCulturaDelAlmuerzo, buscan destacar a locales y profesionales cuya trayectoria está estrechamente ligada al 'esmorzaret'.