Hamza, el argelino detenido por torturar y violar a una mujer en Alicante
Hamza ya había atacado antes: otra joven asegura haber sufrido una agresión brutal a manos del argelino en Alicante
La noche que vivió esta joven comenzó como un plan inocente y terminó convertida en una escena de terror. Nada hacía pensar que, al cruzar la puerta de aquel piso, se encontraría frente a un estallido de violencia que aún hoy recuerda con miedo. Según su testimonio, al que ha tenido acceso El Debate en exclusiva, fue agredida presuntamente por Hamza, el mismo hombre que, meses después, sería acusado de secuestrar, violar y torturar con un soplete durante siete días a Eva en un narcopiso del barrio de Juan XXIII. Su relato aporta una pieza más a la imagen de un individuo cuyo historial violento ya inquietaba a vecinos e investigadores. La exclusiva de este testimonio permite reconstruir un episodio previo que nunca había salido a la luz.
La joven llegó acompañada de dos amigas y un chico. Todo transcurría con normalidad hasta que se quedó a solas con el argelino. Entonces, según cuenta, él cambió por completo. «De repente le dio un brote. Me cogió el móvil y me lo estampó contra la pared. Fue por la cara. Se ponía agresivo de repente», explica.
Aquella agresividad súbita no se quedó en un arrebato. «Estaba tumbado en la cama y de pronto intentó levantarme. Me cogía del cuello y me volvía a tumbar en el suelo», recuerda. El ambiente se volvió irrespirable y, en un instante, la tensión escaló hasta un punto extremo.
La katana en el pasillo
Lo peor llegó cuando Hamza recurrió al arma que ella describe con precisión. «Me sacó una katana enorme y me perseguía por el pasillo mientras me decía que me iba a matar», relata. La escena fue tan rápida como imprevisible. «Me relajé, no dije nada, hasta que pude irme».
Imagen de Hamza posando en redes sociales
Aquel silencio, según afirma, fue la única estrategia que encontró para ganar tiempo y escapar sin que la agresión fuera a más. Hoy siente que pudo haber tenido el mismo destino que Eva. «Ese hombre no estaba bien de la cabeza. Ojalá no salga de la cárcel en su vida».
Un perfil que ya inquietaba en el barrio
Su testimonio encaja con lo que vecinos del acusado habían contado a El Debate. Muchos lo describían como un hombre extremadamente violento, con antecedentes y habitual en episodios agresivos. Algunas mujeres de la zona habrían sido atacadas, aunque no se atrevieron a denunciar por miedo. Algunos residentes de la zona relatan a este periódico que también habría agredido a hombres por deudas relacionadas con la droga.
El caso que destapó la violencia
Eva, de 50 años, fue rescatada el 8 de noviembre tras pasar siete días retenida, golpeada, quemada y agredida sexualmente. Su liberación fue posible gracias a otra joven que acudió al piso y a la que Eva suplicó ayuda. Ese aviso permitió a la Policía Nacional montar un operativo discreto y entrar de inmediato.
Hamza, detenido por otro delito la noche anterior, fue identificado después por la declaración de la víctima y enviado a prisión provisional junto a sus dos compinches. La investigación sigue abierta para determinar si existen más casos y si el narcopiso se utilizaba para retener y agredir a mujeres.
La nueva declaración añade una señal más en un mapa de violencia que, según parece, llevaba tiempo dibujándose antes de que estallara el horror que sufrió Eva.