Vista general de Vilafamés, uno de los pueblos más bonitos de EspañaTurismo Comunidad Valencia

La joya del interior de Castellón que no te puedes perder: un castillo, una roca de los deseos y calles empedradas

La Comunidad Valenciana guarda un valioso mosaico de pueblos que enamoran tanto en la costa como en el interior. Desde villas marineras bañadas por el Mediterráneo hasta enclaves de montaña donde el tiempo parece avanzar más despacio, el territorio valenciano presume de varios municipios incluidos en la red de Los Pueblos Más Bonitos de España. Más allá de destinos tan conocidos como Morella o Peñíscola, la provincia de Castellón esconde joyas menos masificadas que sorprenden por su autenticidad, su patrimonio y su capacidad para ofrecer una experiencia pausada y genuina al viajero.

Entre colinas cubiertas de olivos y almendros, Vilafamés emerge como uno de esos lugares que invitan a detenerse y mirar con calma. Situado en el interior castellonense, este pueblo parece fundirse con la montaña sobre la que se asienta, adaptando sus casas y calles a la forma del cerro. El resultado es un entramado de vías empinadas, empedradas y serpenteantes que conducen al visitante por un viaje a través de los siglos, con la piedra como hilo conductor y una atmósfera que conserva intacta su esencia histórica.

El casco antiguo de Vilafamés, declarado Bien de Interés Cultural, se estructura en dos áreas claramente diferenciadas. La parte más elevada presenta un trazado irregular y angosto, herencia directa de su pasado medieval, mientras que la zona inferior se abre de forma más amable al terreno. Pasear por este conjunto histórico-artístico es descubrir las huellas de las distintas civilizaciones que dejaron su impronta, desde la etapa musulmana hasta la consolidación cristiana, en un entorno que ha seducido durante décadas a artistas atraídos por su luz y su singular integración con el paisaje.

Uno de los rincones más reconocibles del pueblo es la Roca Grossa, una enorme piedra encajada entre las viviendas que parece desafiar las leyes del equilibrio. Convertida en símbolo local, la tradición popular la rodea de cierto halo mágico: cuentan que tocarla y formular tres deseos puede traer la suerte suficiente para que al menos uno se haga realidad. Muy cerca, dominando el perfil urbano, se alza el castillo de Vilafamés, una fortaleza construida directamente sobre la roca que resume la importancia estratégica del enclave. Sus orígenes se sitúan en el siglo XIV, aunque conserva restos de épocas romana, islámica y cristiana, además de tramos de muralla y estructuras defensivas que ayudan a comprender su pasado fronterizo.

Imagen de la roca grossa, símbolo de VilafamésTurismo Comunidad Valencia

El patrimonio religioso completa el recorrido por la historia local. La Iglesia de la Sangre se levanta sobre antiguos vestigios musulmanes, mientras que la Iglesia Parroquial de la Asunción de Nuestra Señora, de estilo barroco, guarda en su interior un destacado retablo mayor del siglo XVII. A este legado se suma una intensa vida cultural que tiene como máximo exponente el Museo de Arte Contemporáneo Vicente Aguilera Cerni, instalado en un palacio del siglo XV y considerado una de las colecciones de arte contemporáneo más relevantes del ámbito rural español, con obras de creadores de proyección nacional e internacional.

Vilafamés también mira a su entorno natural y a sus tradiciones. Los yacimientos arqueológicos y las pinturas rupestres de los alrededores hablan de una ocupación milenaria, mientras que la gastronomía y el enoturismo refuerzan la experiencia del visitante con productos ligados a la tierra, como los vinos con indicación geográfica protegida 'Vins de les Terres de Castelló', el aceite de oliva y la repostería tradicional. Todo ello convierte a este municipio en un destino completo, donde paisaje, cultura y memoria se dan la mano.

Integrado desde hace una década en la red de Los Pueblos Más Bonitos de España, Vilafamés se ha consolidado como una de las grandes joyas de interior de Castellón. Su capacidad para preservar lo auténtico y ofrecer una belleza serena lo sitúa entre esas visitas imprescindibles que demuestran que el verdadero encanto no siempre está en los lugares más conocidos, sino en aquellos que saben cuidar su identidad y compartirla con quien se acerca a descubrirlos.