Imagen de archivo de la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, y secretaria general del PSPV-PSOE, Diana Morant
El descontrol de Morant en el PSOE valenciano amenaza con una escisión y llevar sus malas encuestas a lo local y provincial
El 30 de mayo de 2023, el que expresidente de la Diputación de Valencia Jorge Rodríguez fue absuelto por la Sección Primera de la Audiencia Provincial de la acusación por presunta corrupción que pesaban sobre él en el marco del caso Alquería por, presuntamente, haber contratado a siete altos cargos de forma irregular en la empresa pública Divalterra. A la causa entró como dirigente del PSPV-PSOE, pero cuando fue detenido el 27 de junio de 2018, el entonces líder socialista y presidente de la Generalitat, Ximo Puig, decidió apartarle de todos sus cargos orgánicos.
Además, el hoy embajador de España ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), con un retiro dorado en París, propuso a la Ejecutiva de la federación que el sustituto de Rodríguez en la Diputación fuera Toni Gaspar, algo que terminó sucediendo. El desenlace de la causa en los tribunales llegó tan solo dos días después de las elecciones autonómicas tras la que la izquierda salió de no pocas instituciones, incluido el Consell.
Pese a todo, los procesos para una investidura son diferentes a nivel provincial que local, autonómico y nacional. Es por ello que la aritmética parlamentaria dio una posición de fuerza a Rodríguez, ya como máximo dirigente de Ens Uneix, el partido comarcalista que fundó tras su expulsión del PSPV-PSOE. Con su voto podía otorgar la presidencia de la Diputación a su excompañero Carlos Fernández Bielsa o al 'popular' Vicent Mompó. Tras las respectivas negociaciones, optó por el segundo, en un movimiento que no disimulaba lo sufrido en sus antiguas filas.
El alcalde mantiene el apoyo local
Pérdida del poder provincial y escisión provocada por una organización de reciente creación y que aspira a seguir creciendo. Ese fue el balance de la dirección socialista con relación a Rodríguez, un fantasma que ni mucho menos es descartable que la sucesora de Puig en el partido y ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, pueda repetir más pronto que tarde.
El motivo en esta ocasión no sería una supuesta corrupción, sino los presuntos abusos sexual y laboral por los que a nivel interno fue denunciado a finales de 2025 el que era número dos del PSOE en la provincia de Valencia y alcalde de Almussafes, Toni González. Una vez se conoció su caso, Morant actuó de la misma manera que Puig y expulsó de militancia al señalado y de todas sus responsabilidades con la formación del puño y la rosa.
No obstante, González siguió y sigue como primer edil de Almussafes y mantiene el apoyo de su grupo municipal en el Ayuntamiento y de las bases en el pueblo. Contexto más que parecido al de Rodríguez. De hecho, como regidor acudió días atrás a declarar en la sede de Ferraz sobre las acusaciones y conocer el estado de las actuaciones y del expediente. Al terminar, aseguró estar «plenamente tranquilo» y apuntó que se le había trasladado que la «única» prueba en su contra era la de la propia denunciante.
Como si de un pulso se tratara, la exalcaldesa de Gandía ha optado por la decisión más drástica y, este mismo jueves, decidió crear una gestora en la agrupación local de Almussafes, una jugada arriesgada dado el nivel de marejada existente, más aún cuando quien la preside es Rosa Peris y de ella no forma parte una defensora de González. Pero, aprovechando la reunión de su Ejecutiva, y como gesto de supuesta fuerza pero que otros interpretan como de clara y evidente debilidad, la dirigente ha purgado a dos pesos pesados.
De este modo, el mencionado Gaspar, de la órbita de Bielsa, deja de ostentar la dirección y una de las portavocías adjuntas del Grupo Parlamentario Socialista en las Cortes Valencianas. La decisión la sostiene en que el aludido rechazó su oferta de ser presidente del PSPV-PSOE, un cargo totalmente simbólico y sin peso político, en el último Congreso de la federación, algo que se tomó como un portazo a la integración de las distintas 'familias'. Se tomó y y no se ha tomado, porque eso sucedió hace más de un año. Llamativa gestión de los tiempos la de Morant.
Otra 'víctima' suya es el exalcalde de Elche y diputado nacional, Alejandro Soler. Persona cercana a José Luis Ábalos y convencido de que Sánchez no llegará a 2027 , ya no ejercerá como coordinador de los parlamentarios socialistas valencianos en la Cámara Baja. De nuevo, imagen de descontrol, de ir a la táctica y de no tener estrategia.
Es por ello que Morant tiene un triple problema. Y, por si fuera poco, con difíciles salidas. En términos locales, si el caso de González se archivara, va a tener que 'sudar sangre' para recomponer unas relaciones con la agrupación socialista de Almussafes que hoy día están más que deterioradas y que podrían derivar en que parte de ésta se pueda separar de las siglas del PSPV-PSOE y emprender un camino en solitario en busca de un éxito que en la actualidad se prevé complicado bajo la batuta de la ministra.
El panorama en lo provincial no es ni mucho menos más alentador. Si en 2023 Ens Uneix ya les dio la espalda a los socialistas en forma metafórica de un sonoro portazo por lo hecho años atrás y prefirió pactar con el PP, todo se agravaría aún más si en la mesa de negociación tuvieran que hacer hueco para un eventual partido surgido tras la polémica de los presuntos acosos en Almussafes. Mala pinta para la titular de Ciencia.
A todo ello hay que unirle la situación de esta última tanto en lo orgánico como en las encuestas. También entre sus filas no son pocos los que critican que la secretaría general del PSPV-PSOE que ostenta y la consecuente candidatura a la presidencia de la Generalitat Valenciana haya sido únicamente por el capricho del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. El jefe del Ejecutivo central desactivó, junto a Santos Cerdán, las primarias de la federación que ya estaban convocadas, a las que se habían presentado los ya citados Soler, Bielsa y Morant, con un resultado para ésta nada halagüeño.
Con todos estos ingredientes, no es de extrañar que los sondeos prevean que el centro-derecha mantengan su holgada mayoría absoluta en la Comunidad Valenciana y que retendrían el poder hasta 2031. En el lado de la izquierda, que no sumaría, Morant, cuya adhesión al sanchismo sin fisuras es una factura que ya está pagando, podría empeorar los 31 escaños de Puig, que ya fueron un desastre para sus intereses. Y todo lo anterior, en menos de dos años de la ministra al frente del PSPV-PSOE.