Imagen de la conducción del trasvase Tajo-Segura
El Gobierno mutila el trasvase con las reservas del Tajo al 62 % mientras el Segura agoniza
El año 2026 arranca con una fotografía hídrica que vuelve a encender el conflicto territorial del agua. Mientras la cuenca del Tajo mantiene más del 60 % de sus reservas embalsadas, el Segura afronta el inicio del año con apenas una cuarta parte de su capacidad. En ese contexto, el Gobierno ha aplicado un nuevo recorte al trasvase Tajo-Segura mediante el aumento del caudal ecológico en Aranjuez, una decisión que los regantes del sureste consideran injustificada y profundamente lesiva para la agricultura.
Los datos oficiales del Ministerio para la Transición Ecológica, actualizados a 5 de enero, reflejan con claridad el desequilibrio. El Tajo almacena 6.867 hectómetros cúbicos, el 62,1 % de su capacidad total. El Segura, en cambio, apenas alcanza los 297 hectómetros cúbicos, un 26 % que evidencia su dependencia estructural de los recursos trasvasados. La diferencia entre ambas cuencas no es coyuntural, sino estructural, y vuelve a situar al trasvase en el centro del debate político.
El nuevo escalón del caudal ecológico, que desde el 1 de enero ha pasado de 7 a 8 metros cúbicos por segundo, supone una merma directa del agua disponible para el sureste. Cada metro cúbico adicional equivale a unos 31 hectómetros cúbicos anuales menos para el trasvase, lo que eleva el recorte por encima de los 70 hectómetros al año.
Un recorte político con nombres propios
El presidente del Sindicato Central de Regantes del Acueducto Tajo-Segura (SCRATS), Lucas Jiménez, atribuye la medida a una decisión política en la que señala directamente al presidente de Castilla-La Mancha. En declaraciones a El Debate, afirma que «desde el uno de enero de 2026 el Gobierno de Pedro Sánchez incrementa un nuevo escalón del recorte político al trasvase de aguas de un río español a las regiones españolas de Murcia, Andalucía y Valencia. Serán 70 hectómetros cúbicos del total de más de los posiblemente 7.000 hm3 que llegarán a Portugal con posibles inundaciones».
Estado de las cuencas de España esta semana
En ese contexto, Jiménez ironiza sobre los vencedores de la decisión: «De entre esos españoles destacar por su victoria política, al 'patriota' Page y la señora Teresa Ribera». A su juicio, se trata de una victoria solo política, sin respaldo técnico alguno. «Digo victoria política y solo política porque a estas alturas, dos años después de aprobado el recorte, nada se ha estudiado por parte del Miteco –pese a estar legalmente obligado a ello– sobre el resultado del recorte en la salud del Tajo».
El presidente de SCRATS va más allá y cuestiona las verdaderas causas del deterioro del río. «No lo hacen por dos motivos. Porque realmente no les importaba un pimiento el buen estado del Tajo y además por miedo, miedo a que la opinión pública sepa que el mal estado del Tajo es la deficiente gestión de las aguas residuales, otra de las promesas incumplidas del MITECO».
La alternativa de Page: agua más cara
La solución que plantea con insistencia el presidente socialista de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, pasa por reducir al mínimo el trasvase y sustituirlo por agua desalada. Una alternativa que, según denuncian los regantes, implica multiplicar por diez el coste del recurso hídrico para el campo.
El propio diseño del Plan de Cuenca apunta a la desalación como sustituto del trasvase, con tarifas muy superiores a las actuales. El agua producida en las desaladoras de Torrevieja y Valdelentisco, ambas bajo la gestión de la sociedad estatal Acuamed, tendría un coste situado entre 1,14 y 1,44 euros por metro cúbico. Un precio que, según advierten los regantes, no solo haría inviables muchas explotaciones agrícolas, sino que terminaría repercutiendo en el consumidor final.
La huerta de Europa se encoge
Las consecuencias ya empiezan a percibirse en el territorio. La conocida como huerta de Europa, en la franja comprendida entre Alicante, Murcia y Almería, ha iniciado un proceso de contracción, todavía leve, pero constante. El presidente de la Comunidad de Regantes del Campo de Cartagena, Manuel Martínez Madrid, ha reconocido en la Asamblea Regional que la superficie regable «no se ha ampliado ni un metro cuadrado» desde 2017 y que, por el contrario, «se ha reducido» por nuevas infraestructuras, polígonos industriales y cambios de uso del suelo. La merma ronda, según sus datos, las ocho hectáreas.
Durante su comparecencia ante la Comisión Especial de Estudio sobre la situación del Trasvase Tajo-Segura, Martínez Madrid subrayó además una de las paradojas del sistema actual: los regantes siguen pagando los costes fijos «venga agua o no venga agua». Se trata de gastos asociados a la amortización de infraestructuras y a volúmenes de referencia que, según denunció, las reglas de explotación vigentes «no permiten» recibir en la práctica.
Con el Segura al límite, el Tajo por encima del 60 % y un recorte que resta más de 70 hectómetros cúbicos al año al sureste, 2026 arranca con un trasvase cada vez más debilitado y con una alternativa -la desalación- que amenaza con cambiar de raíz el modelo agrícola del sureste español.