Imagen de archivo de dos camareros en un local ajeno a esta información
Ofrecen 21 horas semanales por 240 euros y el camarero estalla: «Esto es insultar a la gente»
No siempre la precariedad se oculta entre líneas. A veces se expone sin rodeos, con cifras concretas y en una conversación privada que acaba convirtiéndose en denuncia pública. Es lo que ha ocurrido con un intercambio de mensajes difundido en redes sociales por Soy Camarero, el perfil del valenciano Jesús Soriano que desde hace años da visibilidad a las condiciones laborales que se ofrecen en el sector de la hostelería.
La conversación arranca con un contacto habitual. Una empresaria responde a un candidato interesado en un anuncio de trabajo y le aclara que busca personal solo para domingos y «algún día suelto». El aspirante pregunta entonces por el tipo de establecimiento y por las condiciones concretas: horario y sueldo.
Según los mensajes publicados, el horario incluye los domingos desde las 12:30 horas hasta el cierre, además de los jueves de 17:00 a 23:00 horas y los viernes de 16:00 a 21:00. En total, unas 21 horas semanales. La retribución ofrecida es de 240 euros al mes.
El propio trabajador lo pone en cuestión al recibir la propuesta. «¿21 horas a la semana y al mes 240 euros?», pregunta. La respuesta de la empleadora es afirmativa. Es entonces cuando el intercambio se tensa. «¿Quién en su sano juicio ofrece un cuarto del salario mínimo por ley y le parece buena oferta? Por esas horas se debería cobrar en torno a 680 euros», replica el camarero, que califica la oferta de «insultar a la gente» antes de dar por finalizada la conversación y bloquear el contacto.
La publicación ha provocado numerosas reacciones en redes sociales. Muchos usuarios ven en este caso un ejemplo claro de por qué el sector sigue teniendo dificultades para cubrir vacantes. «Luego dicen que no hay camareros», comentan algunos, mientras otros recuerdan que este tipo de ofertas no son casos aislados, sino una práctica que se repite con frecuencia, especialmente en pequeños negocios.
También hay quienes apuntan a factores estructurales, como los costes laborales, la presión fiscal o la viabilidad económica de ciertos establecimientos. Sin embargo, incluso entre esas opiniones aparece un consenso difícil de rebatir: con cifras tan alejadas del salario mínimo, resulta complicado hablar de empleo digno o de falta de voluntad para trabajar.
La conversación difundida por Soy Camarero vuelve a poner sobre la mesa un debate recurrente en la hostelería española. Los empresarios denuncian que no encuentran personal. Muchos trabajadores sostienen que las condiciones que se ofrecen no cumplen ni la ley ni unas mínimas expectativas salariales. En medio, mensajes como este, que acaban convertidos en símbolo de una precariedad que el sector sigue sin resolver.