Imagen de la playa de Almazora tras la borrasca Harry, Castellón

Imagen de la playa de Almazora tras la borrasca Harry, CastellónBomberos Diputación de Castellón

El último temporal deja al descubierto la costa de Castellón: estos son los 19 'puntos negros' en la provincia

Algunos de estos tramos están señalados como prioritarios por el Gobierno de España, a pesar de que todavía quedan obras por ejecutar

Esta semana, tras el paso de la borrasca Harry, la costa de la provincia de Castellón ha dejado una imagen ya demasiado conocida: playas desaparecidas, paseos marítimos dañados, piedras donde antes había arena y el mar ganando terreno allí donde debería estar contenido. Un nuevo temporal ha bastado para evidenciar, una vez más, que buena parte del litoral castellonense sigue siendo extremadamente frágil y que las soluciones estructurales llevan años pendientes. Lo ocurrido no ha sido un episodio excepcional, sino una repetición de un problema crónico que se agrava con cada borrasca.

Imagen de la playa de Almazora tras la borrasca Harry, Castellón

Imagen de la playa de Almazora tras la borrasca Harry, CastellónBomberos Diputación de Castellón

Harry ha vuelto a poner el foco en la regresión que sufre la línea de costa, de norte a sur de la provincia. Tras la retirada del temporal, los efectos han quedado a la vista y han reactivado las reclamaciones de ayuntamientos, vecinos e instituciones. Desde Vinaroz hasta Almenara, la sensación es compartida: sin una intervención decidida, cada nuevo episodio marítimo tendrá consecuencias más graves.

En este contexto, las administraciones locales han vuelto a dirigirse al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, competente en la protección del litoral, para exigir actuaciones urgentes. La Diputación de Castellón, a través de su presidenta, Marta Barrachina, ha anunciado que solicitará al Gobierno de España una línea específica de ayudas para que los municipios costeros puedan hacer frente a los desperfectos ocasionados por la borrasca sin asumir en solitario el coste económico. Desde la institución provincial se insiste en que la regresión no es un fenómeno puntual, sino una realidad que se repite año tras año, y se reclama rapidez tanto en las ayudas como en la ejecución de proyectos pendientes.

Las peticiones no son nuevas. La Conselleria de Medio Ambiente tiene identificados varios puntos especialmente vulnerables en el litoral sur de Castellón, algunos de ellos señalados como prioritarios por el propio Gobierno central, donde todavía quedan obras por ejecutar. A ello se suma que el plan autonómico de infraestructura verde reconoce casi una veintena de tramos de costa regresiva en municipios castellonenses, lo que dibuja un panorama de riesgo generalizado. Con la resaca de Harry aún presente, alcaldes y vecinos temen que, una vez pase la atención mediática, las reivindicaciones vuelvan a quedar aparcadas.

Puntos negros señalados

Peñíscola, uno de los principales destinos turísticos de la provincia, arrastra una histórica demanda de actuaciones. La regeneración de sus playas se remonta a más de dos décadas y el paso del tiempo ha dejado claro que las soluciones aplicadas entonces ya no son suficientes para afrontar los temporales actuales. Algo similar ocurre en Torreblanca, donde informes técnicos alertan de la necesidad de intervenir en varios espigones de la Playa Norte y de abordar una regeneración integral que evite que cada episodio marítimo vuelva a dejar la costa al límite.

En el norte de la provincia, Vinaroz sigue reclamando desde hace años infraestructuras que protejan sus playas urbanas, especialmente en zonas como El Fortí o Fora Forat, muy castigadas por los temporales. El refuerzo del dique de Levante, clave para la seguridad del puerto y del frente marítimo, continúa siendo una asignatura pendiente. En Benicarló, la falta de protección en la costa norte es uno de los grandes problemas sin resolver. El proyecto de espigones planteado para estabilizar playas como la Mar Chica o el Surrach lleva décadas sobre la mesa sin materializarse, mientras el mar sigue avanzando.

Más al sur, Cabanes pone el acento tanto en la regresión de la playa de Torre de la Sal como en la seguridad de las viviendas del poblado marinero. La aportación de arena y la posibilidad de nuevas defensas costeras se consideran imprescindibles en un municipio que, además, afronta un aumento de la presión urbanística y turística. En Oropesa, los puntos negros se concentran en Morro de Gos y Les Amplàries, donde los estudios técnicos coinciden en la necesidad de combinar aportes de arena con estructuras que frenen la pérdida de litoral.

Benicasim es otro de los municipios que lleva años reclamando un plan definitivo, especialmente para la playa Heliópolis, donde hay tramos que sufren un deterioro constante. El Ayuntamiento insiste en que sin un marco legal claro y sin el respaldo del Estado es imposible aplicar soluciones duraderas.

En el centro de la provincia, Almazora destaca como uno de los casos más críticos. Su litoral, catalogado como uno de los más deteriorados del país, sufre las consecuencias del efecto barrera del puerto de Castellón y de la falta de sedimentos del río Millars, lo que ha provocado regresiones severas y episodios recurrentes de inundaciones.

Burriana tampoco escapa a esta situación. El municipio sigue esperando la autorización definitiva para construir un espigón en la zona de la Serratella, una obra que permitiría generar nueva playa y proteger carreteras e infraestructuras. En Nules, el Ayuntamiento defiende que las actuaciones realizadas recientemente han demostrado que, cuando se invierte, la costa puede recuperarse, y reclama una regeneración integral que frene definitivamente la pérdida de litoral. Moncofa, por su parte, considera clave desbloquear el proyecto de estabilización de su fachada marítima para proteger tanto las playas como el patrimonio histórico de primera línea.

En Chilches, los daños causados por la borrasca han reactivado la exigencia de acelerar los trámites del proyecto de defensa del litoral sur, mientras que en Almenara la situación se percibe como especialmente delicada. El municipio insiste en la necesidad de construir nuevas defensas en los puntos más críticos para evitar afecciones graves a infraestructuras y propiedades privadas. Los vecinos de la playa, organizados en asociaciones, alertan además de que algunas de las soluciones aplicadas en el pasado no solo no han funcionado, sino que han trasladado el problema a otros tramos de costa.

Estas asociaciones reclaman una visión global y coordinada de todo el litoral, desde Castellón hasta Sagunto, que tenga en cuenta los efectos en cadena de cada actuación. Insisten en que proteger un punto concreto no puede suponer agravar la regresión en el municipio vecino y apuestan por soluciones integrales basadas en el aporte de sedimentos y en la evaluación real de las medidas ya ejecutadas. Tras el paso de la borrasca Harry, el mensaje vuelve a ser claro: la costa castellonense necesita una intervención planificada, sostenida en el tiempo y coordinada entre administraciones, porque el mar ya ha demostrado que no espera.

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