Imagen tomada este sábado durante la exaltación de Marta Mercader como fallera mayor infantil de Valencia 2026
La fallera mayor infantil de Valencia llama en su exaltación a vivir la «magia» de las fiestas porque son «el sueño de todos»
«Los valencianos sabemos ejercer la crítica y reírnos de nosotros mismos, que es un ejercicio muy sano», reivindica la mantenedora
Las Fallas de Valencia 2026 van cogiendo forma y los correspondientes actos que se van celebrando van demostrando que la pólvora está ya bastante cerca. Así, la capital del Turia ha exaltado este sábado a la fallera mayor infantil de 2026, Marta Mercader, en un acto en el que se ha llamado a «exprimir al máximo» la semana fallera y se ha reivindicado que las fiestas josefinas son «el sueño de todos los miles de valencianos que cada año y día a día logran que esta fiesta mágica pueda suceder». Además, se ha llamado a las futuras generaciones a hacer perdurar las tradiciones y la cultura valenciana para que esta misma «no termine nunca».
En este evento, uno de los más importantes del calendario al marcar cada año el inicio de la cuenta atrás para las Fallas, ha reunido de nuevo a centenares de falleros infantiles en el Palau de la Música. Respecto a las autoridades, la representación ha estado encabezada por la alcaldesa de Valencia, María José Catalá.
Para la ocasión, Marta Mercader ha optado por el color azul cristalino, que simboliza «pureza, frescura y luminosidad, cualidades que reflejan a la perfección su esencia» y está inspirado en el azul del día, aunque el matiz natural de urdimbre «transmite alegría, integrándose con distinción en el conjunto floral tejido con tramas de seda». Ello da como resultado «una armoniosa composición que irradia elegancia, delicadeza y una luz propia».
Como novedad, este año se ha celebrado en un único acto y sin descanso: primero el espectáculo y a continuación la imposición de las bandas que las acredita como máximas representantes de la ciudad. Respecto al espectáculo, en esta ocasión para la apertura musical se ha depositado la confianza en un tándem creativo formado por Víctor Lucas y Mamen Mengó, autores y directores de Espurna, un estreno absoluto escrito, compuesto y dirigido «en clave100 % valenciana y cien por cien fallera». Al mando de las coreografías ha estado Rocío Mora.
Espurna es un musical «del sentimiento fallero que tiene como protagonista esa chispa capaz de encender una traca, de prender una falla o de iluminar la imaginación de un artista»: «Habla de las Fallas y de los falleros y falleras y lo cuenta, a los más pequeños de la fiesta, desde el corazón». Para conseguirlo, se ha hecho «una cuidada selección de actores y actrices, bailarines, vestuario, escenografía y atrezzo, todo made in Valencia».
La llama eterna ha estado representada por la cantante de musicales Lorena Calero, que ya puso voz a la pasada Crida. Ha sido una composición musical donde se juegan con los ritmos y los estilos bajo la batuta del maestro Miguel Vidagany y la Banda Sinfónica Municipal. Junto a ellos, Rocío Mora ha asumido la dirección coreográfica con cuatro bailarines valencianos. La escenografía ha corrido a cargo de José Luis Ceballos y Paco Sanabria.
También se ha contado con Escola Cànem para el diseño de vestuario con creaciones inspiradas en el teatro del Siglo de Oro español con pinceladas falleras. Junto a ellos, Mercedes Luján, maquilladora y peluquera habitual en las óperas del Palau de les Arts.
La fallera y su corte reciben la banda
Tras el espectáculo, la Banda Municipal ha ocupado su lugar para recibir con las correspondientes suites a la corte de honor y la fallera mayor infantil, momento en que se les ha impuesto la banda y la joia que las acredita oficialmente como máximas representantes. Al respecto, Mercader ha escogido a su hermano, Álvaro Mercader Roig, y a su mejor amiga, Gabriella Giannattasio dell'Isola Herrero, componente de la corte de honor de la FMIV 2024, como portadores de la banda, el ramo, la joia y la colocación de la almohada.
Mantenedora
Tras la imposición de la banda a la fallera mayor y la ofrenda floral, ha cogido el testigo del acto la mantenedora, función que este año ha recaído en Cuchita Lluch, fallera mayor infantil de València de 1975. Por eso mismo, ha reconocido conocer «muy bien los sentimientos que hoy desbordan a Marta y su corte y el inmenso orgullo y la gran alegría que sienten sus familias al verlas sentadas en este majestuoso escenario, con sus bandas que las acreditan» como las máximas representantes infantiles de la fiesta.
En su discurso, ha destacado que los ojos de todas ellas «hablan por sí solos, llenos de brillo y de una vida que quieren exprimir al máximo estos días que son un sueño de todos los falleros». «Las Fallas son el sueño de todos y cada uno de los aquí presentes y de los miles de valencianos que cada año y día a día logran que esta fiesta mágica pueda suceder», ha valorado.
Por ello, ha animado a todos los representantes infantiles de las comisiones de la ciudad a «seguir soñando» de la mano de quienes hacen posible la fiesta de las Fallas: los indumentaristas, los orfebres o los artistas falleros. «Venimos de engalanarnos para disfrutar de nuestra fiesta, que es la fiesta más bella que anuncia la primavera», ha animado.
Sobre estos últimos, Lluch ha resaltado que son quienes transforman las historias «en escenas repletas de ninots acompañadas de la cartelería con sus explicaciones llenas de sátira, que demuestra al mundo que los valencianos y valencianas sabemos ejercer la crítica y también reírnos de nosotros mismos, que es un ejercicio muy sano», ha reivindicado.
Dicho esto, ha hecho un repaso por los actos más destacados del calendario fallero, desde la Crida en las Torres de Serranos, con la que Valencia «se ilumina y el cielo se llena de luz y nos embarga el sonido, el color y el júbilo que inunda la ciudad». También las mascletàs, ese «ritual diario» que enciende «nuestros sueños del olor a pólvora que nos hace vibrar», o la Ofrenda, «un momento culminante para todos los falleros y falleras por la devoción que tenemos a la Geperudeta» que consiste en «una procesión interminable de flores y música».
Por último, para la Cremà, acto que culmina la semana fallera, ha animado a los niños y niñas a «volar y teletransportarse para propulsarse al cielo de Valencia y ver cientos de fuegos, uno en cada cruce de nuestra ciudad, que esa noche todavía nos pertenece».
Con la Cremà' ha continuado, los falleros «lloran de tristeza porque nuestro sueño termina» pero «en realidad quemamos con nuestros llantos todos los males que nos acechan y, a la vez, sonreímos con nuestros ojos porque se enciende en nuestra alma la certeza de haber cumplido y haber disfrutado de unos momentos únicos de amor, cariño, sonrisas, afectos, abrazos y calor». «También significa el momento de algo nuevo, el comienzo de otra esperanza», ha agregado.
Finalmente, se ha dirigido de nuevo a la fallera mayor infantil de Valencia y a las componentes de su corte de honor, a las que ha pedido que sean «conscientes del valor» que adquieren con su nombramiento: «Sois las herederas de nuestra cultura, de nuestra identidad valenciana y de nuestro territorio. Tradiciones que vosotras debéis hacer perdurar en el tiempo para que nuestra fiesta no termine nunca y, año a año, se siga engrandeciendo».
Pirotecnia y visita a la Basílica
La exaltación de la fallera mayor infantil ha concluido con un espectáculo pirotécnico a cargo de Pirotecnia Dragón, disparado desde el Jardín del Turia frente al propio Palau de la Música. Una propuesta, bajo el lema Multicolors, que ha contado con 76,5 kilos de material pirotécnico, adaptada a un público infantil y que ha combinado desde lo pirodigital al tradicional fuego estático («castillo de palos») durante doce minutos. Una vez finalizado el acto, la comitiva se ha dirigido a la Basílica de la Virgen para realizar la tradicional ofrenda a la Mare de Déu dels Desemparats, momento en el que las falleras mayores de Valencia suben a su camarín para «encontrarse cara a cara con ella».