Exposición del fotógrafo Chema Madoz en el Centro del Carmen de Valencia
El Centre del Carme presenta la poesía visual del fotógrafo Chema Madoz
La muestra está compuesta por 50 fotografías dedicadas a la música y la literatura
El Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC) presenta 'Letra y compás', la última exposición del Premio Nacional de Fotografía, Chema Madoz, en la que une por primera vez su pasión por la música y los libros.
Compuesta por 50 fotografías, la muestra invita al espectador a descubrir la poesía visual de uno de los fotógrafos españoles más reconocidos internacionalmente en la actualidad.
Una partitura realizada en un telar, una araña tocando el piano, una rana en clave de sol, dos flautas convertidas en un arma peligrosa, una persiana musical, un látigo convertido en nota, un libro espejo, un violín cuchilla, un libro de arena… son algunas de las imágenes con las que el fotógrafo madrileño invita al espectador a adentrarse en su universo de fantasía, armonía y belleza.
Producida por el Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana (CMCV) y comisariada por Juan Pedro Font de Mora, la exposición ‘Chema Madoz. Letra y compás’ se podrá ver en el CCCC de València del 6 de febrero al 18 de mayo.
La muestra ha sido presentada este viernes por el director-gerente del CMCV, Nicolás Bugeda, acompañado por el comisario de la muestra, Juan Pedro Font de Mora, quienes han excusado la asistencia del artista por motivos de salud, pero han anunciado que Chema Madoz tiene previsto visitarla en los próximos meses, con motivo de la presentación del catálogo que están preparando.
Bugeda ha señalado que esta exposición es «una oportunidad de acercarse a la obra de uno de los fotógrafos españoles más importantes en estos momentos y con mayor proyección internacional».
Para el director-gerente del CMCV, «la obra de Madoz conecta muy bien con todos los públicos al tratarse de elementos de nuestra vida cotidiana que cualquier persona, cualquiera que sea su edad, puede identificar fácilmente y al mismo tiempo tiene también una lectura muy profunda. Sus composiciones nos invitan a reír y a ver la vida desde otra perspectiva, él convierte lo cotidiano en poesía y nos motiva a ver la belleza en las pequeñas cosas de nuestro día a día».
«Con la exposición de Chema Madoz, unida a las propuestas de videocreación de un pionero en la materia como es Pepe Beas y de las exposiciones ‘Circuito cerrado’ y ‘El ritual del Respawn’ el Centre del Carme se convierte este año, en el bicentenario de la fotografía en el centro de la imagen, en un lugar de referencia para el estudio de la imagen, de la imagen estática y de la imagen en movimiento», ha declarado Bugeda.
Por su parte el comisario de la muestra ha explicado que «Madoz es un constructor de la imagen, los objetos imposibles que crea son totalmente reales, aunque parezca una paradoja, lo que hace que su obra adquiera mayor importancia en la era digital del siglo XXI».
«Los crea desde su estudio con objetos cotidianos que encuentra en los lugares más insospechados, principalmente en los rastros. En sus fotografías hay artificio, pero no hay mentira», ha añadido.
La obsesión de Madoz se centra en la combinación de objetos para convertirlos el algo distinto, en muchos casos con claras referencias surrealistas. «Es muy interesante la relación que mantuvo con Joan Brossa ya que, curiosamente, sin conocerse estaban haciendo algo parecido, Brossa con la poesía y Madoz con la fotografía como herramienta». Fruto de esa amistad surgió el libro ‘Fotopoemario’ (La Fábrica Editorial, 2004), que combina obra de ambos”, ha explicado Font de Mora.
En los últimos años Madoz es conocido por su vinculación con el mundo de los libros, no sólo a través de sus fotografías, sino también por las colaboraciones con escritores además de Joan Brossa también con Leopoldo María Panero o, a título póstumo, Ramón Gómez de la Serna (poniendo imagen a sus aforismos). Además, fruto de su colaboración con distintas editoriales y museos ha publicado una veintena de libros.
Según Font de Mora, el artista también ama la música y esta exposición es un homenaje a la música y es la primera vez que une en una muestra sus dos grandes pasiones: la música y la letra. «Madoz habría querido ser músico, sus fotografías están llenas de musicalidad, de equilibrio», ha remarcado el comisario de la muestra.
Una sinfonía visual
Siguiendo la estética del artista, el propio montaje de la exposición ofrece un juego visual en forma de partitura e introduce al visitante en un inmenso pentagrama con las imágenes dispuestas a distintas alturas como si de notas musicales se tratara «para componer una sinfonía visual de carácter surrealista, acompañadas con frases relacionadas con los libros y la música de distintos pensadores», ha explicado su comisario.
Una composición realizada con alfileres, frases convertidas en hilos, un libro escalera, una jaula escrita, una araña que pende de una frase, la tinta convertida en noche, un pupitre convertido en libro, una lámpara que irradia frases, un laberinto de letras, un arco libresco… «así es el mundo fantástico de Madoz, sus obras se funden con uno de los principios de las Bellas Artes: buscar la belleza, la armonía y la expresión de emociones e ideas» y se completan en la mirada del espectador.