Imagen de archivo de la última mascletà de Fallas de Valencia a la que acudió Pedro Sánchez, el 18 de marzo de 2016
Sánchez evita pisar las Fallas de Valencia y suma diez años sin acudir al balcón del Ayuntamiento
Hubo un tiempo en el que el hoy presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se podía pasear tranquilamente por las calles de toda España. Escuchar algún reproche suelto es habitual y normal, pero, en general, no tenía inconveniente en pisar ciudades y pueblos. Eran épocas en las que el entonces solo líder del PSOE sacaba banderas nacionales gigantes y alardeaba de no querer pactar con independentistas.
Puede parecer muy lejano en el relato, pero el calendario es el que es. En apenas una década, el socialista ha pasado de rodearse de vecinos a, en el mejor de los casos, grabarse vídeos propagandísticos de forma totalmente encapsulada y preparada por la sala de máquinas del Palacio de La Moncloa. Eso sí, con militantes y afines. Poca representatividad si se tratase de una encuesta, incluso, si ésta la realizara José Féliz Tezanos.
Una de las pruebas más evidentes son las Fallas de Valencia. El jefe del Ejecutivo las conoce. Y de sobra. Las ha visitado y hasta ha subido al balcón del Ayuntamiento de la ciudad para disfrutar en primera fila del tradicional disparo pirotécnico a las 14 horas durante las fiestas josefinas. Pero parece que ese fervor, acompañado de besos y abrazos de simpatizantes, se ha venido abajo. También parece que esta circunstancia no es repentina, ya que va a cumplir nada más y nada menos que diez años sin poner un pie en la capital del Turia durante sus días grandes.
Ni está ni se le espera
Excusas no le han faltado. Su última visita fue un 18 de marzo de 2016. Mucho han cambiado las tornas desde entonces: él estaba en la oposición a nivel nacional, el alcalde levantino era Joan Ribó, de Compromís, y la presidencia regional la ostentaba Ximo Puig. Sánchez estaba encantado: izquierda en auge en las encuestas e instituciones y él todavía en la oposición podía intercambiar aunque fueran unas breves palabras con vecinos y turistas.
Hoy el panorama es bien distinto: Ayuntamiento y Generalitat están al mando del PP y lo que surgió como «Que te vote Txapote» ha derivado en una imposibilidad de Sánchez para juntarse con la gente. A todo ello, ni mucho menos ayudó la espantada que el 3 de noviembre de 2024 hizo en la localidad de Paiporta, una de las zonas cero arrasadas por la dana a consecuencia de la ira de los ciudadanos.
Su balance fallero resulta aún más sangrante si se recuerdan diferentes consideraciones. En 2023, a pocos meses de las autonómicas y municipales y de las generales que de éstas derivaron tampoco fue capaz de hacer una visita institucional al balcón del Consistorio. Lo tenía cerca. No se encontraba en India, como en la jornada de las inundaciones. Estaba en Sagunto, es decir, a unos pocos kilómetros de la capital del Turia. Pero ni por esas. Ni rastro de Sánchez una vez más. Un año más.
Visto lo visto, que se pasara en lo que resta de Fallas traspasaría el nivel de anécdota o sorpresivo para convertirse, directamente, en poco menos que un milagro. Ni está ni se le espera. De hecho, El Debate se ha intentado poner sin éxito en contacto con la Delegación del Gobierno para conocer si tuviera agendada una visita antes de la Cremà. Sin respuesta.
Morant y Bernabé, solas en el balcón
Que la líder del PSPV-PSOE y ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, y la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Pilar Bernabé, se atrevan a criticar o cuestionar la más mínima decisión de su jefe de filas resulta tan inverosímil como que el Falcon aterrice este miércoles o jueves en el aeropuerto de Manises. Ahora bien, son sus campañas las que están en juego.
La primera se juega la presidencia de la Generalitat y la segunda la alcaldía de Valencia. Ni mucho menos son plazas menores, más aun cuando se trata de dos apuestas personas del propio presidente del Gobierno. No les acompañó en 2025, tampoco lo ha hecho en 2026 y ya se verá cuál es la estrategia que los no pocos asesores de La Moncloa diseñan para 2027.
Pero los antecedentes son los que son: las Fallas son unas fiestas multitudinarias, al grueso de la población no le gusta Sánchez y el PSOE acumula derrotas electorales y no hay visos de freno. Bernabé y Morant siguen solas en sus respectivos caminos. Extremadura, Aragón, Castilla y León y, en la Comunidad Valenciana y de los comicios andaluces, quién sabe si en Ferraz se oirá aquello de «señor pirotècnic, pot començar la mascletà».