Imagen de archivo de María Jesús Montero, Pilar Alegría y Diana Morant en una rueda de prensa posterior a un Consejo de Ministros
Morant, la única superviviente de las candidatas del sanchismo en el Consejo de Ministros
De las tres ministras-candidatas que había en el Gobierno desde julio de 2021, solo queda una. Con Pilar Alegría ya fuera de la ecuación con una más que sonora derrota en las elecciones de Aragón del pasado 8 de febrero hundiendo a su partido con registros nunca vistos, y con María Jesús Montero camino de ambos aspectos el 17 de mayo en Andalucía y ya desprendida de la cartera de Hacienda en favor del valenciano Arcadi España, la única 'superviviente' es Diana Morant.
Cabía la opción de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez hiciera una crisis de su Gabinete profunda, pero finalmente se ha reducido a Carlos Cuerpo y el citado España por Montero, con lo que la exalcaldesa de Gandía continúa en su puesto.
La ya exresponsable del fisco ha abandonado el Ejecutivo. Pero no el sanchismo, de ahí los catastróficos resultados que le auguran las encuestas a la espera, claro está, de un CIS de José Félix Tezanos que le aparte mínimamente del espejo de la realidad. Por ello mismo, que la exalcaldesa de Gandía se quede sola abanderando el rol de ministra 'a tiempo parcial' (como hombre tiene a Óscar López) ni mucho menos son buenas noticias para ella.
A más sanchismo, tal como se ha visto en este ciclo electoral que comenzó el 21 de diciembre en Extremadura, mayor fracaso en las urnas, un hecho que en la Comunidad Valenciana también es extrapolable aunque los comicios estén previstos para mayo de 2027. Morant lo conoce a la perfección porque el único sondeo que le da a ella como ganadora y no da mayoría absoluta a la suma del Partido Popular y Vox en las Cortes autonómicas es el que encargó el propio PSPV-PSOE.
Imagen de archivo de María Jesús Montero junto a Diana Morant
A la extitular de Educación y exportavoz del Gobierno su estrategia de continuar en el Ministerio hasta que se convocasen las elecciones en su región ha resultado ser un fiasco en toda regla, dado que las simpatías ciudadanas de Sánchez no viven su mejor momento y, por ende, los vecinos tienen claro que votar a Alegría era directamente hacerlo por el sanchismo. Montero ha hecho la misma jugada, esperando a que Juanma Moreno pusiera fecha.
Malas encuestas
Dos son las grandes incógnitas sobre la andaluza: si, a tenor de las encuestas, cosechará el peor resultado histórico del PSOE en una tierra que tradicionalmente ha sido el mayor 'granero' de votos para los socialistas y, como consecuencia, si ejercerá como líder de la oposición o si, por el contrario, mantiene su escaño en el Congreso de los Diputados.
Pese a todo lo anterior, Morant sigue empeñada en asegurar que seguirá el ejemplo de sus colegas, compatibilizando así la cartera de Ciencia, Innovación y Universidades con su cargo de secretaria general del PSPV-PSOE mientras el presidente de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, no disuelva las Cortes y convoque elecciones.
Si se consumara la debacle anunciada de Montero, podría ser que la valenciana se repensara su plan, pero no parece, siempre a priori, que ese acontecimiento fuese a suceder. Mientras tanto, los estudios demoscópicos le dan la espalda…y bajando. El Parlamento regional consta de 99 asientos. En 2023, Ximo Puig obtuvo 31. Si los colegios electorales abriesen hoy, el escrutinio Morant descendería notablemente hasta los 27, un resultado del todo paupérrimo alejado de lo que se requiere para llegar al Palau incluso en coalición.
Defensa a ultranza de Sánchez
Desligar este aspecto de la fidelidad del todo absoluta que la ministra le profesa a Pedro Sánchez no resultaría creíble. Su huida de Paiporta, no volver a pisar la zona cero de la dana, la gestión de la riada, el 'cupo' catalán, recortes en el trasvase Tajo-Segura, seguir con la agenda para cerrar la central nuclear de Cofrentes, bloquear la Ley de Costas valencianas, no dar explicaciones del apagón de hace casi un año, amnistía, pactos con Bildu e independentistas de todo pelaje… Todo eso y mucho más ha contado y sigue contando con el respaldo activo y sin fisuras de Morant. Pedro y Diana es un binomio indisoluble.
El PSPV en particular y el PSOE y el aparato de Ferraz en general se muestran optimistas y ven a la ministra como la futura presidenta de la Generalitat, pero la realidad hace prever más aquello de 'no hay dos sin tres' y, por ende, Morant se uniría al nada selecto club electoralmente hablando de Alegría y Montero. 23 escaños es el peor resultado de la historia de los socialistas valencianos. A tenor de los sondeos, la responsable de Ciencia ya habría recorrido la mitad del camino para igualarlo.