Imagen del rezo del Rosario ante la sala 16 Toneladas de Valencia por la convocatoria de una misa satánica.

Imagen del rezo del Rosario ante la sala 16 Toneladas de Valencia por la convocatoria de una misa satánica.El Debate

Cancelan una misa satánica en Valencia después de una concentración para rezar el Rosario

El local admite que «la presión por parte de los protestantes» obligó a suspender un acto denominado 'Coven Blasfemia'

En plena Semana Santa se había organizado un acto que se había publicitado como una 'misa satánica' dentro del evento Coven Blasfemia en una sala de conciertos de Valencia. Pero tal acto no llegó a celebrarse después de que un grupo de personas se congregara a las puertas del local para rezar un Rosario, lo que derivó en que los dueños de la sala anunciaran su cancelación.

La simple presencia de un grupo de creyentes y el 'peligroso' rezo de un Rosario «en la acera de enfrente del local» fueron suficientes para que la sala 16 Toneladas de Valencia anunciara la cancelación del evento satánico por «la presión por parte de los protestantes». Obviamente un evento así iba a tener su respuesta por parte de la comunidad cristiana ya que, además de la teatralización religiosa, iba a tener lugar en plena Semana Santa.

Sorpresivamente los organizadores defendían que el evento denominado 'Coven Blasfemia' teóricamente no buscaba ni pretendía ofender, como si ya la mera programación de lo que se denomina una misa negra satánica no fuera ya suficiente para atacar la devoción cristiana. Ese ritual burlesco, encima, se había justificado como una «performance» y se justificaba que «no tenía ningún componente ofensivo hacia su religión».

Realmente al rezo colectivo del Rosario, y otros cánticos religiosos, no acudieron más de 40 personas, pero su mera presencia fue esencial para que los dueños de la sala se vieron obligados por la «incómoda» presencia a cancelar un evento que globalmente sólo ofrecía que una burla a la creencia cristiana.

La dirección de la sala cargó contra los protestantes a través de un comunicado. Después de organizar un acto que evidentemente ofende a la religión y en plena Semana Santa, aún defendían «respetar »el derecho de manifestación y de religión, lo que a todas luces ha quedado en entredicho por la programación de un evento de tal sentido.

La sala consideró, inicialmente, que invitar a los protestantes a acceder al interior del local era suficiente para que cesaran en sus fines, pero éstos se negaron, ya que lo importante no eran el «mercadillo, conciertos, pinchadas y performance» previstas, sino el marco que las aglutinaba y en una semana tan importante.

Este evento que se anunciaba ya como una «provocación simbólica» hirió sensibilidades desde su programación, intentando jugar en la delegada línea que separan este tipo de actos entre el teatro y la burla y ofensa hacia todo lo cristiano.

Diferentes sectores de la Iglesia en Valencia se han congratulado de que una protesta tan simbólica como rezar el Rosario fuera determinante para que la sala sintiera la presión «incómoda» por albergar un acto tan hiriente como ofensivo.

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