Las estatuas de sal de la izquierda
Independientemente de que el tándem Ximo Puig-Mónica Oltra fue derrotado en las urnas en mayo del año 2023, hay que recordar que ambas figuras tienen serios problemas con la Justicia
En estos últimos días hemos visto como la izquierda mira al pasado para intentar salir el hoyo en que se encuentra, como ponen de manifiesto las encuestas tanto las publicadas como las que manejan internamente. Así pues, en la última manifestación convocada por los partidos de izquierda quién tuvo el protagonismo, por encima de los actuales líderes socialistas, fue el expresidente de la Generalitat Ximo Puig, el cual escuchó como las bases le pedían que volviera.
También hemos visto como durante esta semana Compromís y sus aliados comunistas de todo pelaje, entraban en éxtasis ante la vuelta a la primera línea política de Mónica Oltra.
Independientemente de que el tándem Ximo-Mónica fue derrotado en las urnas en mayo del año 2023, hay que recordar que ambas figuras tienen serios problemas con la Justicia, el primero por la corrupción de su familia y la segunda porque tiene mucho que explicar, y tendrá que hacerlo ante la Justicia, sobre el encubrimiento de la corrupción sexual de su marido condenado por el Tribunal Supremo, con sentencia firme y definitiva, por agresión sexual continuada a una menor.
Ambas figuras, a las que recurre la izquierda para unas elecciones que se celebrarán en 2027, es decir para el año que viene, representan el pasado fracasado de la izquierda. Esta mirada atrás pone de manifiesto lo mal que se encuentra la izquierda en nuestra Comunidad, que no tiene ninguna confianza en sus actuales referentes políticos. Sin duda están sufriendo el síndrome de la «estatua de sal», en referencia a lo que le ocurrió a la mujer de Lot, según los textos bíblicos del Antiguo Testamento.
Pero si algo tenemos los valencianos es que nos gusta mirar el futuro quemando el pasado, como pone de manifiesto nuestras tradiciones en especial las fiestas falleras o de les fogueres. Nunca nos ha gustado convertirnos en «estatua de sal» mirando el pasado, somos mucho más de trabajar mirando hacia adelante, y eso es lo que está realizando el actual Consell.
Así pues, en los últimos días el Gobierno de la Generalitat ha aprobado más de 300 millones de euros para la industria de la Comunidad Valenciana y así paliar los efectos del conflicto de Oriente Medio que están provocando incrementos en los costes energéticos y logísticos, igualmente se han habilitado 100 millones en créditos bonificados a disposición del tejido empresarial para los casos en los que necesitan liquidez frente al incremento de los costes. También se ha abierto una línea de ayudas a autónomos, especialmente a aquellos que se encuentran más expuestos a la crisis como transportistas, pesca artesanal o agricultores.
Pero no solamente el tejido empresarial y los autónomos han sido tenidos en cuenta, ya que también los ciudadanos vamos a vernos favorecidos con una bajada de impuestos. Hasta la fecha los valencianos, alicantinos y castellonenses, ya nos hemos ahorrado 400 millones de euros, sin menoscabo de nuestros servicios públicos y siendo la Comunidad Autónoma peor financiada, sino que en los últimos días se han aprobado nuevas rebajas por una cuantía de otros 100 millones de euros efectivos en el presente ejercicio fiscal.
Otro sector cuyo futuro está siendo tenido en cuenta es el de los agricultores. Así pues, se han aprobado 4.4 millones de euros para la incorporación de nuevos profesionales a la actividad agraria, cifra que se incluye en los 29 millones de euros ya aprobados de ayudas a jóvenes agricultores para este año 2026. 108 nuevos agricultores ya se han acogido a esta iniciativa, siendo el 58% de ellos mujeres.
Ante estas medidas de futuro trabajando el presente del Consell, la izquierda quiere volver al pasado buscando ganar el futuro con las ramas secas de gobiernos cuyo fracaso ya fue certificado en las urnas en mayo del año 2023, y solo se le ocurre que la solución es volver a las recetas de Ximo Puig y a Mónica Oltra, pensando que cualquier tiempo pasado fue mejor.
Pero esta maniobra únicamente pone de manifiesto que esta izquierda socialista y su extrema izquierda carecen de proyecto ilusionante de futuro, ya que se aferran a un pasado que es toda una moción de censura a sus actuales lideres.
Por lo que se ve ni Pilar Bernabé sirve, ni Diana Morant, ni Joan Baldoví, y tampoco Águeda Micó. Solo les sirven las «estatuas de sal» de Ximo y Mònica. Realmente esta apuesta política de vuelta la mirada atrás, supone que la izquierda está tan desconectada que no conoce la realidad de los ciudadanos de la Comunidad Valenciana, que solo nos gusta el pasado para quemarlo.