Imagen de archivo de Mónica Oltra y Joan Baldoví

Imagen de archivo de Mónica Oltra y Joan BaldovíEuropa Press

Oltra apoya a Rufián, carga contra el PSOE y ya se ve como alcaldesa de Valencia: «Ya voy cambiando cosas por la calle»

La exvicepresidenta reaparece tras cuatro años de silencio para avalar un frente de izquierdas y ajustar cuentas con Ximo Puig, en un regreso marcado por la paradoja política de aspirar a la Alcaldía a las puertas de sentarse en el banquillo

La exvicepresidenta primera de la Generalitat Valenciana y referente de Compromís, Mónica Oltra, ha roto su silencio mediático. En su primera entrevista en cuatro años, concedida a Onda Cero, la líder nacionalista ha delineado su inminente regreso a la política como aspirante a la Alcaldía de Valencia en 2027, ha bendecido la creación de un nuevo espacio a la izquierda del PSOE y ha lanzado duros reproches a sus antiguos socios del Gobierno autonómico por cómo gestionaron su salida del Consell en 2022.

Este paso al frente se contextualiza en un escenario procesal sumamente complejo que dibuja una evidente paradoja política: Oltra abandonó sus cargos hace cuatro años tras ser imputada y ahora retoma su aspiración electoral apenas unas semanas después de que la Audiencia Provincial de Valencia ordenara, el pasado 24 de febrero, la apertura de juicio oral contra ella y su equipo. Se sentará en el banquillo por el presunto encubrimiento de los abusos sexuales cometidos por su exmarido a una menor tutelada, un caso lleno de vaivenes judiciales -con varios sobreseimientos revocados sistemáticamente por la Audiencia desde 2024- y por el que su expareja cumple una condena de cinco años en la prisión de Picassent.

Pese a esta inminente cita con los tribunales, Oltra se ha mostrado dispuesta a jugar un papel activo en la reconfiguración del espacio de la extrema izquierda nacional. Cuestionada por la iniciativa del portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, de forjar una alianza al margen del Partido Socialista, la exvicepresidenta ha asegurado que la idea tiene «absoluto sentido» y ha prometido que va a colaborar «en todo lo que pueda». «Todo lo que sea que la política sirva para mejorar la vida de la gente, ahí me van a tener», ha aseverado. No obstante, ha descartado dar el salto a Madrid porque España le resulta «muy grande»: «Yo soy muy de mi tierra, de las cosas tangibles (...) La política estatal se aleja mucho de la gente».

Su regreso como posible candidata de Compromís al Ayuntamiento le hace «especial ilusión», justificando que es imperativo «bajar de la abstracción». «A mí me hace mucha ilusión Valencia», ha remarcado, definiéndola como «una ciudad que adoro, que vivo, que sufro, que amo, que lloro y que río y, por tanto, mi cabeza hace tiempo que ya está pensando». Es tal su enfoque en la gestión municipal que ha llegado a apostillar: «Yo voy por la calle y ya voy cambiando cosas».

«O dimites o te ceso»

Durante la entrevista, Oltra no ha eludido el episodio de su renuncia en 2022, un momento que, tras el icónico guateque de apoyo en el cauce del río Turia, consolidó en Compromís un encendido discurso sobre la persecución judicial. Hoy, la dirigente insiste en que todo el país sabe que ha «sufrido 'lawfare'» y aventura que su caso se estudiará en todas las facultades de Derecho de España.

Aunque afirma no arrepentirse de haber dado un paso al lado porque la «responsabilidad política» no le dejaba «otra opción», ha querido dejar claro que fue una «dimisión forzada». Las críticas más aceradas han tenido como destinatario al expresidente de la Generalitat, el socialista Ximo Puig, cuyo equipo, asegura, «debería reflexionar» porque «no tuvo esto -la desaparición del Botánico- en cuenta cuando forzaron la máquina de la dimisión». Oltra ha revelado la crudeza de aquellos días: «Ellos fueron una parte importante -de la dimisión- porque las declaraciones públicas del presidente -Ximo Puig- eran: o dimites o te ceso».

El dardo también ha alcanzado a las filas de su propia formación, lamentando que algunos de sus compañeros «no supieron sostener en un momento donde había que aguantar los machos». «En ese momento tomo la decisión por responsabilidad porque eso iba a ser una bomba que no se iba a sostener y nadie iba a aguantar la presión. Pero en el pecado llevaron la penitencia. Han ganado, ganaron aquella batalla, pero yo creo que si no nos rendimos no ganan», ha reflexionado, advirtiendo que desacreditar la utilidad de la política «es pasto de fascismo».

Finalmente, Oltra ha desplegado su visión sobre los retos económicos y sociales, cargando contra las rebajas fiscales impulsadas por la derecha. «Cuando los partidos de derechas dicen 'vamos a bajar impuestos', lo que están diciendo en realidad es 'nos vamos a bajar los impuestos'», ha advertido, recordando que esto conlleva peores servicios públicos porque «a ellos les da igual» al poder pagarse sanidad y educación privadas.

A modo de autocrítica sobre «qué han hecho mal los gobierno progresistas», la líder nacionalista ha alertado de que «las élites han declarado la guerra a la vida», robando a la ciudadanía la «gestión democrática» del tiempo. Además, ha advertido de que «la tecnología de la comunicación, la inteligencia artificial y todas las redes nos están cambiando incluso la sinapsis neuronal y la manera en la que tenemos de relacionarnos», lo que provoca que «la pérdida de cercanía humana está generando un montón de problemas de salud mental en adolescentes». Frente a ello, ha abogado por recuperar las ciudades como «espacios de encuentro y no de circulación» para rescatar la fuerza de la democracia.

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