Imagen de la estructura quemándose

Imagen de la estructura quemándoseGràffica

Del Mediterráneo al desierto de Nevada: un 'correfoc' valenciano será protagonista en el Burning Man 2026

Los arquitectos han sido seleccionados entre más de 1.000 propuestas para el festival estadounidense

Valencia volverá a tener presencia en el desierto de Nevada. El fuego que inundará el desierto de Black Rock volverá a tener la firma del arquitecto valenciano Miguel Arraiz, quien cuenta en esta ocasión con el Premio Nacional de Diseño Dani Nebot, para dar forma a su nuevo proyecto. Se trata de un correfoc que ilumine el vasto terreno americano donde se instala, cada año, el festival Burning Man.

Será la cuarta vez que Arraiz participe en este encuentro internacional de creatividad, uno de los más singulares del planeta por su ubicación extrema y por la experiencia que supone levantar y desmontar en cuestión de días una ciudad efímera en mitad del desierto. Durante una semana, miles de personas conviven entre tormentas de arena, talleres, música y encuentros marcados por una espiritualidad muy particular, ligada a lo efímero y al ritual del fuego. En ese contexto, el proyecto valenciano vuelve a encontrar un encaje natural al trasladar al corazón de Nevada una de las tradiciones festivas más arraigadas del Mediterráneo.

Imagen de la estructura

Imagen de la estructuraÀ Punt

La propuesta nace de una conversación casi casual en el taller de Nebot. Arraiz descubrió allí uno de los dimonis que el diseñador lleva tiempo explorando en su obra tridimensional y vio en esa figura una conexión inmediata con el espíritu del festival. De esa intuición surgió la idea de reinterpretar el correfoc valenciano a gran escala y presentarlo a la convocatoria internacional. Entre más de un millar de propuestas, el proyecto fue seleccionado dentro del programa Honoraria, la principal línea de apoyo a grandes instalaciones artísticas del evento, que en cada edición reúne a creadores de más de quince países en lo que se ha convertido en un auténtico laboratorio global de arte contemporáneo y diseño experimental.

La pieza se encuentra todavía en fase de desarrollo en Valencia, donde será construida íntegramente en madera antes de iniciar un largo viaje en contenedor hacia Estados Unidos. La previsión es que la escultura cruce el Atlántico en las próximas semanas y permanezca almacenada en la bahía de San Francisco hasta su traslado definitivo a Black Rock City poco antes de que comience el festival, que en 2026 se celebrará entre el 30 de agosto y el 6 de septiembre.

A diferencia del templo central que Arraiz diseñó en 2025 y que tuvo que levantarse en suelo californiano por su complejidad, en esta ocasión todo el proceso de fabricación se realizará en territorio valenciano, reforzando todavía más el vínculo entre ambos contextos culturales.

La estructura adopta una silueta vertical de carácter humano inspirada en las investigaciones formales de Nebot sobre el rostro y la percepción. El diseñador lleva décadas trabajando con la idea de la cara como símbolo y como sugerencia, jugando con la capacidad del cerebro para reconocer rasgos incluso cuando apenas están insinuados. Esa exploración, muy presente en su trayectoria gráfica y en su relación con culturas visuales como la japonesa, da ahora el salto al espacio y al volumen, convirtiéndose en una figura que durante el día se leerá como un hito gráfico en el paisaje del desierto y, al anochecer, se activará mediante luz y fuego.

Aunque la escultura no arderá desde su interior por estar realizada en madera, el fuego será el verdadero protagonista de la experiencia. Arraiz y Nebot trabajan en coordinación con el colectivo Fire Conclave, cuya presencia es fundamental en el festival, para que sean sus integrantes quienes rodeen la figura con una coreografía de llamas y danza.

La idea es que el correfoc funcione como epicentro performativo, un punto de encuentro donde la tradición mediterránea dialoga con las prácticas contemporáneas del evento a través de un lenguaje común: el fuego como elemento de comunidad, celebración y transformación.

La quema final

Durante toda la semana, la pieza servirá como espacio de reunión y acción artística, hasta culminar en el momento que define a Burning Man: su quema final. Primero arderá la escultura y, en la última jornada, el conjunto será consumido por las llamas antes de que los participantes retiren cualquier rastro de ceniza, siguiendo el principio del «leave no trace» que rige el encuentro. Ese carácter ritual conecta directamente con el origen del correfoc y con tradiciones mediterráneas como el Ball de Diables medieval, donde el fuego simbolizaba la energía vital, el caos creativo y la renovación colectiva.

La trayectoria de Arraiz dentro del festival ayuda a entender la dimensión de este nuevo reto. Tras sus participaciones en 2015 y 2016, su papel alcanzó una relevancia especial en 2025 al liderar el equipo internacional que levantó el templo central, el espacio más simbólico de la ciudad efímera. Allí, miles de personas dejaron mensajes vinculados a la memoria, el duelo y la celebración de la vida, en una experiencia que culminó con la quema silenciosa de la estructura.

Aquel proyecto, cargado de emoción y construido de forma colaborativa con artistas de distintos países, marcó un precedente que ahora encuentra continuidad en esta reinterpretación festiva y cultural del fuego valenciano.

El traslado de esta figura al desierto de Nevada no se plantea como una simple adaptación escénica, sino como un ejercicio de traducción cultural entre territorios donde el fuego ha sido históricamente un elemento de cohesión social. Desde las Fallas hasta Burning Man, la llama actúa como hilo conductor entre comunidades que entienden el espacio público como lugar de encuentro, creación colectiva y ritual compartido.

Así, en 2026, el desierto volverá a iluminarse con una silueta nacida en Valencia. Un dimoni reinterpretado por dos creadores valencianos que, a miles de kilómetros de casa, convertirán el correfoc en un puente entre culturas, demostrando que el lenguaje del fuego no entiende de fronteras.

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